A más de tres años del cierre y quiebra de Altos Hornos de México (AHMSA), los efectos de la pérdida de empleo en más de 17 mil familias, alcanzan fenómenos sociales como el aumento en los divorcios, la violencia familiar, incremento en el índice delictivo, en problemas de salud, en informalidad y en suicidios, entre otros. Mientras los trabajadores esperan por una solución, la región y sus hogares resienten el impacto del desplome de la acerera más importante del país.
A la entrada de la Siderúrgica 2, colgando del falso muro de malla ciclónica, hay unas cruces de palo que representan la muerte de los más de 70 exobreros que han dejado de existir desde que Altos Hornos de México, (AHMSA), cerró sus puertas, hace ya tres años.
Los extrabajadores, que de un tiempo a la fecha montan guardia en una de las casetas de vigilancia de la empresa, pusieron las cruces, dicen, como un reconocimiento a la memoria de quienes en los últimos 40 años hicieron de AHMSA la acerera más importante del país y, durante meses, lucharon por defender sus derechos, tras la declaratoria de quiebra.
Visto de cerca el muro parece la hoja cuadriculada de un cuaderno, en la que una mano infantil hubiera pintado, a capricho, una a una, las burdas cruces.
“Ahí están los nombres de los compañeros que han fallecido a causa del problema. El problema trajo que algunas enfermedades que ya tenían se aceleraran y finalmente fallecieron. Sus enfermedades se exacerbaron.
“Esto de las cruces empezó casi luego, luego. Estamos hablando de que el problema tiene casi tres años. Empezaron las noticias de que ‘oye falleció fulanito y el otro’, y ahí va la cadenita”.
Dice Rolando Rangel quien trabajó más de 40 años en las áreas de Hornos a Base de Oxígeno, (BOF, por sus siglas en inglés), y Colada Continua dentro de la fundidora que encarriló a Monclova, por décadas, en la ruta del desarrollo industrial y económico.
Rolando, 59 años y a quien la empresa adeuda un finiquito de más de dos millones de pesos por los años trabajados, más tres años de salario caídos, ahorros y aguinaldos, advierte que el de Altos Hornos no es únicamente un asunto de bancarrota de una compañía particular, sino una crisis social que ha entrado por la puerta de miles de hogares, no solo de Monclova, sino del resto de la Región Centro, Desierto y parte de la Carbonífera.
SIN TRABAJO Y ENFERMÁNDOSE
Según los cálculos del Grupo de Defensa Laboral de Trabajadores de AHMSA, al que Rolando pertenece, son nueve mil 600 los exobreros afectados directamente con la liquidación de la empresa, que, sumados a proveedores y prestadores de servicio, dan como resultado unas 17 mil familias de las regiones mencionadas, que se quedaron sin empleo.
Lo más grave, consideran los extrabajadores, es que las autoridades de los tres niveles han minimizado las secuelas que ha traído consigo el cese definitivo de las labores en la siderúrgica, antaño considerada la más grande de América Latina.
“Como que el gobierno no ha dimensionado el caos que hay aquí, la gravedad de la situación de Altos Hornos, el problema económico, social, no lo ha dimensionado y nos ha dejado solos, sinceramente. Todos saben de los problemas, saben que no tenemos empleo, saben que no tenemos dinero para sacar adelante nuestros compromisos familiares. Sin embargo, hasta ahorita nadie ha venido a ofrecernos alguna solución. Nos sentimos solos”, reprocha Julián Torres Ávalos, presidente del Grupo de Defensa Laboral de Trabajadores de AHMSA.
Y señala que entre las consecuencias que ha dejado el colapso de la firma está, en primer lugar, el suicidio de al menos dos sus agremiados que, abatidos por su situación económica, decidieron ya no vivir más.
Al respecto datos obtenidos vía transparencia, (solicitud folio 830096900001526), indican que entre 2023 y 2025 se habían registrado en la Región Centro de Coahuila, según la Fiscalía General del Estado, un total de 144 suicidios, 14 más de los reportados en los tres años previos al conflicto de AHMSA.
“Aunque solo hubiera un intento y que no se haya logrado, eso de que la comunidad o el grupo social esté llevado a ese límite a las personas... No se suicidan porque quieren, sino porque no encuentran la manera de resolver sus vidas, lo cual es espantoso”, apunta Benjamín Silva Luévanos, experto en psicoterapia, adscrito a la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), en Monclova.
A propósito, estadísticas del Instituto Mexicano del Seguro Social, recabadas a través de una solicitud de información, (folio 340018000137226), advierten que los casos de pacientes diagnosticados con ansiedad en el centro del estado, pasaron de mil 204 en 2022, a mil 423 en 2024.
La misma fuente revela que al menos entre 2022 y 2023, el periodo más álgido de la crisis económica en la región, los casos de derechohabientes dictaminados con depresión aumentaron de dos mil 690 a dos mil 818, respectivamente.
A esta realidad, añade el líder del Grupo de Defensa Laboral de Trabajadores de AHMSA, se combinan otras problemáticas que van desde rupturas matrimoniales, abandono de estudios, incremento de la delincuencia, hasta desplazamiento forzado.
“Los compañeros que, desgraciadamente, no se pudieron pensionar por su edad, están en una situación mucho más crítica que nosotros los pensionados, demasiado. Ha habido muchos problemas aparte del desempleo, de que no nos pagaron, de que nos quedamos sin trabajo. Problemas sociales como deserción escolar, carreras truncadas de los hijos de los trabajadores, divorcios. A raíz del desempleo creció la delincuencia, porque la gente tiene que buscarle. Mucha gente se ve forzada a buscar la comida a como dé lugar. También influye mucho que no haya empleo en una región para que la delincuencia crezca. Otra gente decidió irse fuera del municipio, principalmente a Ramos Arizpe, Monterrey. La demás gente se fue pal otro lado.
“No nada más Monclova, toda la Región Centro, Carbonífera, Región Desierto, están en una situación realmente caótica. Aparte todas las minas de carbón, las minas de fierro en Hércules, en La Perla, Chihuahua. Realmente es un territorio muy grande lo que se ha afectado con el cierre de Altos Hornos de México”.
Precisa Julián Torres, quien dedicó 40 años de su vida a trabajar en el departamento de Ladrillo Refractario de AHMSA, alcanzó a pensionarse por cesantía y ahora pelea junto a sus compañeros porque la empresa le pague un finiquito de más de dos millones de pesos y otras prestaciones.
DIVORCIOS, DESERCIÓN ESCOLAR Y DELITOS
Apenas se habían apagado los hornos de la acerera y Giovani Mauricio perdió el trabajo, su mujer se fue de casa para no volver más, llevándose consigo a sus dos pequeños hijos.
“No entendió mi situación, prefiere el dinero que apoyarnos entre los dos. Por ese lado sí me afectó mucho”.
De acuerdo con cifras del INEGI tan sólo en la, hasta hace pocos años llamada, “capital del acero”, el número de divorcios, tanto judiciales como administrativos, se elevó de mil 418 en 2022, a mil 463 en 2023.
Giovani perdió también su vivienda de Infonavit por falta de pago, consiguió unos cuartos de alquiler y un empleo de limpieza, pese a la experiencia como soldador y pailero que había acumulado durante dos años en Altos Hornos.
“Está bien difícil”, se duele.
La hija del exobrero Israel Gutiérrez, que había terminado la preparatoria, vio fundido su sueño de estudiar enfermería, por la escasez de dinero.
“Desgraciadamente ya no se pudo, ya no estudió porque, ¿de dónde le compro las cosas? Se vino muy grande este conflicto para nosotros. De repente, de la noche a la mañana, te quitan todo, incluyendo las prestaciones. No hay cómo entrarle a los gastos que tienes como familia, como padre de familia porque para empezar la luz aumentó, el gas, el agua...”.
Las cifras de la Secretaría de Educación de Coahuila, dan cuenta del fenómeno de deserción: a nivel medio superior, la Región Centro-Desierto registró una variación de 10.8 a 12.8 por ciento entre los ciclos 2020-2021 y 2022-2023.
Las aulas habrían perdido 432 estudiantes.
“Por tener que regresar a casa para apoyar a sus familias. Una situación que no puede ser vista como ajena o una casualidad en medio del colapso de la empresa más importante en la región”, dice el monclovense Freddy Fernández, de Alternativa Socialista México.
A decir de los integrantes del Grupo de Defensa Laboral de Trabajadores de AHMSA, la reducción en las posibilidades de movilidad social, ocasionada por el desempleo y la falta de oportunidades educativas, ha provocado a su vez un repunte en la incidencia de los delitos del fuero común.
El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, consigna, por ejemplo, que en 2022 se habían presentado, sólo en el área de Monclova, 119 demandas por fraude. Para 2025 este ilícito se disparó a 269 denuncias, es decir 150 más.
Otro dato relevante es el de la violencia familiar, que pasó de 654 querellas interpuestas en 2022, a 823 durante el año pasado.
PÉRDIDA DE PATRIMONIO E INFORMALIDAD
Después de que se vaciaron las últimas tres ollas de acero en Altos Horno, un jueves 22 de diciembre de 2022, a Rolando Rangel, no le quedó otra que dedicarse al comercio informal de ropa, además de limpiar patios y lavar coches.
“Yo me dedico a la venta informal, vendemos en la pulguita. Muchos se dedican a eso. De hecho, aquí ha proliferado ese tipo de comercios informales, sobre todo la venta de ropa o cositas así”, detalla.
Pasó así a formar parte de las filas de la economía informal en la región.
Hasta diciembre de 2022 el IMSS había registrado 57 mil 668 puestos de trabajo. Tres años después reportó 53 mil 373 empleos formales, es decir cuatro mil 295 menos.
“Muchos de nosotros no teníamos un oficio. Éramos hábiles en el trabajo de AHMSA, yo operaba grúas viajeras ¿Acá afuera dónde trabajo en una grúa viajera?, acá no hay de eso”, lamenta Rangel.
Entonces tenía dos coches y hubo de vender uno para completar los gastos de su casa.
“La gente que tenía un terrenito empezó a vender para salir adelante. Había la esperanza de que se arreglara la empresa. Decía ‘a lo mejor en seis meses se arregla’, y por eso no te movías, con la esperanza de que esto se reactivara. Ya van tres años y no ha habido ninguna solución.
“Mucha gente por eso perdió su patrimonio, porque no buscó trabajo, pensó: ‘Mientras vendo mi camioneta y con eso la hacemos’ o ‘vendo el terrenito que tengo y con eso la hacemos’. Se fue alargando y se fue alargando y se quedó sin patrimonio la gente, patrimonio que había hecho durante muchos años de trabajo”, narra Julián.
A la familia de Israel, 59 años, extrabajador misceláneo en todos los departamentos de la siderúrgica, la apoya una hermana y su suegra, que está cobrando la pensión de López Obrador, “y estamos vendiendo bienes y cosías que tenemos”, dice.
Otros exobreros se ocupan como albañiles, jardineros, carpinteros, vendedores de paletas de hielo o aguas frescas en temporada de calor, o han emprendido un pequeño negocio de comida: tacos, lonches, tamales, menudo, todo para sacar los gastos más elementales.
Tal y como sucedió en 1988, durante el proceso de privatización y reestructuración de la siderúrgica, cuya administración efectuó un recorte de su plantilla laboral de 24 mil 216 trabajadores a 12 mil 378.
“En AHMSA estaba lo mejor, mejores salarios, mejores prestaciones. En otras partes nunca van a recibir lo que nosotros”, comenta Julián Torres Ávalos.
Juan Manuel Govea Flores, 65 años, otro pensionado de AHMSA que está en espera de recibir su finiquito, habla de la tristeza que le causó el cierre de la acerera.
“Nunca pensé que AHMSA iba a acabar de esta forma, pero sí mucha tristeza porque a todos, al menos a mí, AHMSA me dio mucho. Me dio trabajo, una familia, me dio casa, me dio carro, me dio todo”.
ECONOMÍA ESTANCADA
El exobrero Salvador Zúñiga Patlán expone que el actual desempleo y la escasez de dinero circulante, ha ocasionado un estancamiento de la economía en Monclova y sus alrededores.
“No quiero hablar de más, pero éramos los que teníamos las mejores prestaciones, el mejor ahorro, el mejor aguinaldo. Es mucha lana la que está dejando de fluir, mucho dinero que no está en movimiento”.
En cambio, la gente de Monclova ya se ha hartado de ver a los exobreros de la siderúrgica pidiendo una moneda, a pleno sol, en cruceros y bulevares de la ciudad.
“Hay gente que sí se nos pasa, nos echa rayadas de madre, nos grita ‘ponte a trabajar, no estás haciendo nada’”, narra Giovani Mauricio.
Y recuerda que recién estalló el conflicto de AHMSA, las señoras venían hasta el punto de reunión, el punto nueve, a traerles víveres.
“De primero daba la gente, pero ahorita ya no. Nos daban despensa, nos daban de todo. Y ahora no apoyan, como son muchos años ya, la gente como que ya no le da importancia a la situación de los trabajadores. Nos ven boteando y nos gritan ‘pónganse a trabajar güevones’ o simplemente la policía que ‘¿qué están haciendo aquí?, que ‘se deben de retirar’, cosas así”, platica Julián Torres.
DE MAL EN PEOR
Lauro Fernando Saucedo, es uno de los cerca de 75 exempleados de AHMSA que fallecieron por complicaciones de salud, luego que la empresa cerró sus puertas a finales de 2022.
Hacía tiempo que a Lauro le habían detectado cáncer en la sangre.
Su viuda Francisca Zamora Pérez cuenta que después que Lauro se quedó sin trabajo su salud empeoró, le diagnosticaron una cirrosis que se le empalmó con el cáncer y una depresión profunda.
“Decía: ‘es que ya todos se van acabando y sabrá Dios si nos paguen’. Ya se empezó a enfermar y a sentirse más mal y más triste y más triste”.
Lauro había batallado para que le dieran su pensión, cuyas cotizaciones se desplomaron tras la parálisis de la compañía.
Esto aunado a que, como al resto de sus compañeros, no le habían pagado su finiquito.
Entonces Francisca y Lauro ya no pudieron darse la vida que se daban, cuando él trabajaba como mecánico de patio en el Torno 5 de la siderúrgica.
“Pos es que nosotros vivíamos bien. Anduvimos viajando por varias partes, vivimos muy bien cuando él trabajaba, y ya cuando él salió... sí nos paseábamos, pero ya no era lo mismo”.
Alfredo Reyna Saavedra, 62 años, se había habituado a vivir cómodamente con el sueldo y las prestaciones de que gozaba siendo empleado en el departamento de Coquizadora de AHMSA, cuyo salario estuvo durante años por encima del promedio en todo México, hasta que la empresa tronó y su nivel de vida fue de mal en peor.
Entonces Alfredo, que cumplió 42 años de antigüedad, optó por pensionarse.
“Simplemente porque ya no subsistía, ya no podía sostener a mi familia, darle lo que nosotros le brindamos durante muchos años. Nuestra calidad de vida empeoró, se fue hacia abajo. Era un sufrimiento muy grande porque nosotros estábamos impuestos a vivir cómodamente. No éramos los reyes, no nos sentíamos nada de eso, pero ganábamos bien, nuestros salarios estaban buenos, nuestras prestaciones también. Después ya no era la misma comida, ya enojos en la familia. Fue algo muy desgarrador para nosotros, humillante. No estábamos impuestos a ese tipo de... a andar pidiendo ayuda.
“Esto que estamos pasando es abominable porque no se ven resultados, y el actor principal o intelectual que nos hizo esto, Alonso Ancira Elizondo, sigue durmiendo en camas de seda, en camas de oro, y no asoma la nariz para ver siquiera cómo estamos”.
Dice Alfredo, quien desde la quiebra monta guardia las 24 horas a las puertas del complejo, para evitar que sea saqueado.
“Que no haya saqueos dentro de la empresa, porque todo eso era un valor para nosotros. Si saqueaban la empresa iba a disminuir todo lo que es...”.
Freddy Fernández, integrante de Alternativa Socialista México, una organización marxista de izquierda, recalca que es importante que cuando se hable de estadísticas en el caso AHMSA, se hable también de personas.
“Cerró Minosa, por la bancarrota de Altos Hornos de México, pero eso significa que una comunidad entera, a la mitad del desierto, relativamente aislada, se queda sin víveres y sin medios de subsistencia”.
LA OLVIDADA POBLACIÓN DE HÉRCULES
La población de Hércules, en el desértico municipio de Sierra Mojada, donde se localiza el yacimiento de fierro Minados del Norte, subsidiario de AHMSA, ha sido una de las que más impactos han sufrido con el cierre de Altos Hornos de México.
Aquí desde principios de marzo de 2023, época en que paró la mina por falta de pagos, la gente comenzó a migrar en busca de otras tierras para sobrevivir.
“Se llegaban a ver hasta 10 camionetas diarias, que salían cargadas de muebles, con trailas, a veces, y salían para... pos lo más cercano es el municipio de Camargo, Chihuahua. Otras gentes hasta Ciénegas, otras gentes acá para el lado de Sierra Mojada”, relata Abraham Regino García, quien trabajó en Hércules como empleado del departamento de Minado Subterráneo por más de un lustro.
De las cerca de ocho mil personas que habitaban este lugar, entre familias y trabajadores foráneos, solo quedan 700.
Los que se resistieron a salir fueron donde los campos menonitas, ubicados en la comunidad de “El Comanche”, a 10 kilómetros de Hércules, otros a 20 kilómetros, en El Diamante, Chihuahua, para trabajar en la pizca de chile, tomate, cebolla y algodón, por una paga de 35 pesos la hora.
Algunos más laboran en ranchos cercanos, cuidando animales.
“Con las inclemencias del tiempo, los solones que ya se están viniendo”, suelta Regino.
Al mismo tiempo los obreros, agremiados al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, (SNTMMSRM), liderado por Napoleón Gómez Urrutia, quien se ostenta como titular del contrato colectivo, se mantienen en pie de huelga a la entrada de la mina, esperando, contra toda esperanza, les hagan válidos sus derechos laborales como es el pago de sueldos devengados y su indemnización.
Abraham Regino relata cómo durante 10 años, de 2010 a 2023, AHMSA y su organización charra, el Sindicato Democrático de Trabajadores de AHMSA, ejercieron una suerte de terrorismo en contra de los mineros que estaban con el SNTMMSRM.
“Los desplazaron de su cargo, los sacaban con la policía, inmiscuida la policía municipal, los sacaban del pueblo. Fueron despedidos injustificadamente. A otros les cortaron el servicio de luz, del agua, como todo eso lo administraba la empresa, se los cortaron. Por 14 años estuvo usurpando funciones el Sindicato Democrático de Ismael Leija, estuvo a favor de la empresa y haciendo muchos atropellos a los trabajadores.
“Y lamentablemente no había ninguna autoridad que los defendiera. No podías reclamar tus derechos laborales porque de volada el Sindicato Democrático te amenazaba. Hubo gente aquí a la que hasta le retiraban el servicio médico, porque como la clínica era de la empresa... Había una sociedad cooperativa de autotransportes mineros que eran los camiones pasajeros que iban a Camargo, te restringían el servicio de transporte público para Camargo. Nunca hubo utilidades. Los récords de producción se cumplían, pero las utilidades siempre eran una mínima cantidad. Le preguntabas al Sindicato Democrático que si había buena producción, por qué no había utilidades, y decían ‘mejor llévatela calmado, porque te despedimos’, no podías hablar”.
Ahora Regino García y sus compañeros sostienen la huelga, apostados a la entrada de la mina, esperando, contra toda esperanza, el pago de sus derechos y, acaso, la venta y la reactivación de la empresa.
“En 2023 desconocimos al Sindicato Democrático y acudimos a México a visitar las oficinas del Sindicato Nacional Minero. Ellos inmediatamente tomaron medidas, emplazaron a huelga, estuvieron en negociaciones con la empresa y ahorita estamos en una huelga legal, que fue declarada en junio del año pasado”.
Regino declara que hoy la comunidad de Hércules, y concretamente las familias de los trabajadores que resisten en huelga, está necesitada de ayuda humanitaria de los gobiernos y la sociedad.
“La gente estamos resistiendo aquí la huelga porque sabemos que es el único medio lícito para reclamar, el día de mañana, nuestros derechos, el día de mañana que esto pase a otras manos”.
Julián Torres Ávalos, el presidente del Grupo de Defensa Laboral de Trabajadores de AHMSA, dice que los exobreros continúan en la batalla por lograr la justicia, y día con día realizan gestiones ante las instancias federales para que se agilice el tema del concurso mercantil de Altos Hornos y les paguen lo que se les debe.
“Fuimos los que generamos la riqueza que se llevó el patrón (Alonso Ancira Elizondo), riqueza que no compartió con los trabajadores, se la llevó, nos robó lo que a nosotros nos correspondía.
“Trabajamos muchos años para generar esta riqueza y nos robaron. Estamos defraudados... Alonso Ancira fue el que vino y nos desgració completamente. Queremos que lo castiguen, es un crimen que él cometió”.
SIN REPRESENTACIÓN NI DEFENSA
Los exobreros cuentan que AHMSA, fundada el 8 de julio de 1942, ya venía presentando problemas financieros desde 2016.
“Siempre se trabajó con seguridad, había mucha seguridad. Al último no teníamos ni con qué cubrirnos, ya no había ni con qué trabajar. No había nada ni un tornillo para una reparación. Ya no nos pagaban, veníamos y trabajábamos de oquis con tal de sostener el trabajo, la empresa.”.
Julián Explica que a falta de un sindicato que defendiera los derechos e intereses de los trabajadores, fue que él y sus compañeros formaron la asociación civil Grupo de Defensa Laboral de Trabajadores de AHMSA.
“El Sindicato Democrático es un sindicato patronal que siempre defendió a la empresa. Hasta ahora no ha intervenido ni hecho ninguna gestión. Para nosotros han sido como espectadores. El señor este Leija del Democrático está escondido, no hace reuniones, no hace juntas, no ha hecho ningún movimiento. Así se la ha pasado”.
Julián afirma que este movimiento no ha encontrado foro en los medios de comunicación regionales.
“Cuando hicimos la marcha de Monclova a Saltillo (finales de noviembre de 2025) quisimos ir a los medios de comunicación para invitar a los trabajadores, a la ciudadanía. En dos estaciones de radio nos dijeron que no podían darnos ningún espacio porque había órdenes de arriba ¿Quién estará arriba?, no lo sabemos. Como que las autoridades no quieren que el problema salga de aquí, nos da la impresión”.
Alfredo Reyes dice que fue a raíz de la caminata de 180 kilómetros emprendida por más de 200 extrabajadores, que la gente supo de sus demandas y sus sufrimientos.
“Aquí a nivel local las noticias no fluyen mucho, tuvimos que salir y sacar fuera de aquí el problema, porque aquí estaba encapsulado. La gente se enteró de nuestro problema y le llegó a lo más profundo del corazón porque miraba cómo íbamos por la carretera caminando, caminando y caminando y apoyaron económicamente y con víveres y con comida,
“Nosotros hicimos bastantes trámites, a nivel local, estatal, federal, tocamos muchas puertas. A nivel local nos dieron una patada, nos quitaban de nuestros propósitos. Queríamos hacer manifestaciones y mandaban a todo un arsenal para quitarnos”.
PROMESA INCUMPLIDA
Los extrabajadores de AHMSA recriminan que hasta ahora la presidenta Claudia Sheinbaum no ha cumplido con el compromiso 61, que hizo al inicio de administración, de recuperar la fuente laboral de los trabajadores de AHMSA.
“Necesitan poner un ultimátum a esto, porque esto se sale cada vez más de control... Es momento de que el gobierno federal ponga las cartas sobre la mesa, y acercar a los que tenga que acercar y culpar a los que se tiene que culpar, a los directos”, urge Israel Gutiérrez.
Acusa que las autoridades le han estado dando largas a la solución del conflicto de Altos Hornos, posponiéndolo en cada proceso electoral.
“Primero que se venga la elección de gobernador y luego que se venga la elección de presidente municipal y luego la elección presidencial, y la fueron llevando así. Y ahí vienen las elecciones para diputados... Es un problema social, pero ya lo hicieron político”.
Sobre el tema de la subasta que, dicho sea de paso, el 27 de febrero, fecha en que estaba pactada, se declaró desierta, Israel subraya la necesidad de que quien adquiera AHMSA tendrá que ser un empresario con suficiente solvencia, tanto económica, como moral.
“Tiene que ser digno y honrado para adquirir una empresa así, y debe tener suficiente dinero, para poder comprar una empresa de ese tamaño”.
Alfredo Reyes manifiesta que la última propuesta que el grupo de extrabajadores de AHMSA hizo a la presidenta, es que el gobierno pague el costo del adeudo que la empresa tiene con ellos y se cobre con el dinero de la venta de la acerera.
“No le estamos pidiendo que nos lo dé, simplemente que nos apoye porque ya es mucho tiempo de estar batallando”.
La lucha de Juan Manuel Govea es porque a todos les paguen su finiquito, porque reabra Altos Hornos y porque se aproveche la capacidad de mano de obra de los jóvenes ingenieros y operarios con la que cuenta Monclova y la región.
“AHMSA está para laborar todavía, que la abran y el que la compre que la eche a volar. No es una empresa chatarra”.
Meses atrás los exobreros se pronunciaron porque el gobierno federal expropiara AHMSA, y la convirtiera en una paraestatal, como sucedió en 1972 cuando el entonces presidente de México, Luis Echeverría, decidió ponerla bajo el control del Estado y la empresa fue totalmente subsidiada con dinero público.
“Y que dé propiedad a los obreros, esa es una de sus consignas. Los únicos que dicen ‘esto puede seguir funcionando’, son los trabajadores. Nadie más va a apostar por ellos”, coincide Freddy Fernández, de Alternativa Socialista.
Ismael Leija Escalante, secretario general del Sindicato Democrático de Trabajadores de AHMSA, quien se ha dicho titular del contrato colectivo, afirma que la solución del conflicto de Altos Hornos desgraciadamente es el tiempo.
“A nadie nos había tocado vivir un proceso de quiebra. Lo único que nos va a dar la solución es la sentencia del Juzgado Segundo”.
Critica que en el proceso se estén inmiscuyendo otras agrupaciones sindicales para generar grilla política.
“De por sí que es difícil el proceso de quiebra de cualquier empresa y más cuando se politiza, cuando salen figurines políticos que prometen que traen la varita mágica y lo único que traen es una sarta de mentiras, porque no se ha arreglado nada”.
Y reconoció que el cierre de AHMSA ha acarreado para la región muchísimas implicaciones, “muy negativas y desastrosas”.
MÚLTIPLES AFECTACIONES ECONÓMICAS
Alejandro Dávila Flores, doctor en Economía, dice que en el tema de AHMSA debe considerarse toda la economía relacionada con el acero y el carbón, en concreto la minería, aglutinada en el consorcio Grupo Acerero del Norte, (GAN).
“Que es un conglomerado que tiene empresas mineras, las siderúrgicas y algunas otras de servicios”.
Un conglomerado que, en su conjunto, llegó a tener una plantilla de cerca de 20 mil trabajadores.
“Definitivamente representa un quebranto muy importante, no solamente para la región, para el estado y para el país, porque el complejo siderúrgico, tal como estaba estructurado, tenía vinculaciones muy importantes hacia atrás con las cadenas de proveeduría, y hacia adelante con el abasto de insumos estratégicos para sectores muy variados”.
Desde la rama metal-mecánica, con la producción de maquinaria y equipo, la industria de la construcción y todo tipo de productos de acero como tubos, laminados, varilla.
“Y todo esto le resta densidad al tejido productivo del país y de la región, y le resta competitividad. Es como cuando un organismo, por la edad o por lo que tú quieras, pierde músculo, se debilita. Digamos que las implicaciones económicas son muy importantes.
“Obviamente eso está asociado con problemas sociales porque está ligado a la capacidad o no de que exista empleo, de que exista ingreso en las familias, y que las familias puedan tener condiciones estables para desarrollar sus actividades productivas y vitales”.
Expresa que una forma de ver el problema es a través de lo que representaba el complejo siderúrgico, en cuanto a su capacidad de compra de insumos.
“Y ahí se ve que una parte importante de las compras de insumos era el mineral de hierro y carbón, usados en los procesos siderúrgicos y eso lo vincula con la región minera. Entonces hacia atrás, por ejemplo, en el caso de la minería de hierro, eso prácticamente condena a la desaparición, no solamente de la mina Hércules, sino de la población de Sierra Mojada, Coahuila, y representa la necesidad de las personas que trabajaban y vivían alrededor de la minera, de buscar otras alternativas en otros lugares, porque ahí no hay actividades de reemplazo.
“Y algo parecido ocurre en la Región Carbonífera, que además se complica por el hecho de que hay un proceso de transición en la generación de electricidad, del uso del carbón a renovables. Al momento en que se deja producir el acero desaparece la demanda por esos insumos y la repercusión se amplifica a otras actividades, como el comercio al mayoreo, el comercio al menudeo, el autotransporte, la refinación de petróleo, porque también se usan muchos combustibles fósiles”.
Dávila Flores dice que esta crisis es el resultado de malas decisiones, en las que se dio más importancia al interés político y al interés económico, que a la relevancia de esa actividad y sus repercusiones en el plano económico y social.
“Y estamos pagando las consecuencias. Es una historia que no está completamente escrita, pero digamos que cada vez son más difíciles las posibilidades de que toda esa actividad se pueda reestructurar”.
