No es broma, pero el medio de transporte más inseguro que hay en Saltillo son las suelas de los zapatos, lo que es reflejo de la falta de inversión y del deterioro de las banquetas de la ciudad, pues muchas de ellas se han convertido en una competencia de obstáculos que ha provocado siniestros como los que sufrieron Elsa, Juan y Luis Gerardo. Sus testimonios son una prueba de cómo a la autoridad parece no importarle el peatón.
Doña Elsa Ramos Villa, como tantos otros peatones, no sabía que, según la ley, tenía el derecho a que le pagaran los gastos, y hasta una indemnización, por los daños que sufrió después que, al transitar sobre una banqueta del centro histórico, cayó dentro un registro abierto de Aguas de Saltillo (Agsal).
Gracias a la gestión de unos amigos vecinos de ella, funcionarios de la paramunicipal se presentaron en su casa para informarle que la apoyarían con los costes que le había generado aquel siniestro vial.
De no haber sido así, Elsa, 75 años, dueña de un salón de belleza, hubiera seguido con su tratamiento, pagando de su bolsa, médico, estudios y medicina, como si nada hubiera pasado.
“Les digo a mis vecinos ‘ay, pues muchas gracias porque sí se necesitaba apoyo. Yo no estaba trabajando porque no podía”.
La Ley de Transporte y Movilidad Sustentable para el Estado de Coahuila, en su artículo 195, fracción X, dice que las y los peatones tendrán derecho a ser indemnizados por sufrir daños a consecuencia de la falta de mantenimiento de la infraestructura vial.
Con todo y eso el hombro izquierdo de doña Elsa, la parte de su cuerpo donde llevó el golpe que le ocasionó una fractura, ya no quedó bien.
Doña Elsa no puede estirar ni levantar el brazo como lo hacía antes de su caída, como lo hacen las personas normales.
“Sí lo levanto, pero no mucho, hasta ahí, pero pos ‘ya con eso -dije- esto ya...’, y aquí estamos”, platica.
“EL CUERPO SE ME HIZO GELATINA”
Lo del siniestro, que no accidente, de doña Elsa, sucedió a principios de agosto de 2020 cuando regresaba de comprar en una tienda de artículos religiosos, acompañada de una sobrina.
“Son siniestros porque no debieron de haber sucedido, porque primeramente fue prevenible. Si tú autoridad hubieras hecho tu supervisión hubiera sido prevenible. Son siniestros y hay quien es responsable”.
“Nadie se quiere hacer responsable porque no lo quieren ver como siniestro y eso es lo grave de la autoridad, la autoridad siempre lo quiere ver como accidente, algo fortuito”, explica Marco Polo Hernández Muñiz, presidente de la agrupación Ciudadanía MX y miembro del Colectivo Transporte Digno Saltillo.
Doña Elsa, que en ese entonces tenía 69 años, cuenta que mientras caminaban por la acera sur de la calle de Juárez, entre General Victoriano Cepeda y Nicolás Bravo, dentro del perímetro considerado centro histórico, no se fijó que había un registro sin tapa, y justo al pisar uno de los filos se le dobló el dedo del pie y fue a dar de lleno hasta el fondo del hoyo, pegando con el hombro en la estructura metálica de la alcantarilla.
“Fue donde me quebré mi hombro, caí de lado, ya no pude meter mano ni nada”.
Eran algo así como las 11:00 de la mañana.
“La caída fue horrible, haga de cuenta que sentí que el cuerpo se me hizo gelatina”.
Elsa se levantó del suelo con ayuda de su sobrina y volvieron a casa.
En el trance de un dolor que casi la hace desmayar, Elsa fue llevada a un laboratorio para que le sacaran una radiografía.
La placa reveló una fractura del hombro izquierdo y Elsa tuvo que ir con el doctor.
Que había que operarla, dictaminó el galeno, pero Elsa se negó, era el apogeo del Covid19 y a ella le dio miedo.
“Dije ‘me van a meter al hospital y ahí me quedó’”.
Pero el traumatólogo le advirtió que, si la fractura no cicatrizaba en ocho días, la iba a tener que meter a quirófano.
A base de medicamento, Elsa logró que la rotura hiciera callo.
“Me mandaron hacer un tac del hombro para ver cómo estaba y empezó a hacer callito”, narra.
Pudo entonces mover el brazo izquierdo, levantarlo un poco, y con rehabilitación en casa medio logró sanar.
Para diciembre el doctor la dio de alta.
Doña Elsa dice que ese tiempo de convalecencia fue difícil porque no podía trabajar, y pasó tres meses durmiendo sentada, debido a que el dolor del hombro era muy fuerte y no daba tregua.
“Los primeros meses me tenían que ayudar a bañar, porque no podía yo sola, tenía un dolor tremendo”.
Todo eso le ocurrió a causa de un registro sin tapa, en plena banqueta del centro histórico, por donde todos los días circulan miles y miles de transeúntes.
EL DERECHO A RECLAMAR
Un vecino amigo de ella se sorprendió de verla con un cabestrillo en el brazo izquierdo y la rodilla aún negra por aquel golpe.
“Me preguntó que qué me había pasado y ya le conté”.
Como a los cuatro días le habló la esposa de su vecino y le dio la noticia de que habían conseguido que Agsal mandara a unas personas a su casa, para que la checaran y le reembolsaran los gastos que le había ocasionado el siniestro.
Para esto la empresa le solicitó un certificado médico, así como la cuenta de los fármacos y los honorarios del doctor que Elsa había pagado y que juntos sumaban unos seis mil pesos.
“Me ayudaron con los gastos del doctor y me dijeron que si se necesitaba operación, ellos también pasaban con los gastos de operación”.
Doña Elsa dijo que no...
“He visto operaciones... Tengo una amiga que se cayó y se quebró, la operaron y ya no quedó bien, ella está peor que yo, dije ‘no, así me quedo’”.
Elsa subraya que, de no haber sido por aquel matrimonio de vecinos solidarios, ella no hubiera reclamado nada.
“Ah no, yo no iba a reclamar nada, no, porque no sabía...”.
Y sugiere que es conveniente que las autoridades den a conocer a los peatones cuáles son sus derechos, que pueden exigir sus derechos cuando sean víctimas de un siniestro vial, resultado de las malas condiciones de las banquetas.
“Deben de publicarlo en medios, decir ‘si pasa esto pueden reclamar, hay una ayuda...’. Aparte llega uno a tener un accidente, lo que cuesta ahorita...”.
Por su parte, Marco Polo Hernández, presidente de la agrupación Ciudadanía MX y miembro del Colectivo Transporte Digno Saltillo, anuncia que actualmente están trabajando para generar lo que se llama Abogados por la movilidad, un proyecto que pretende apoyar a la gente que tenga conflictos en el caminar sobre las vialidades de Saltillo, y brindar asesoría legal para denunciar y demandar a las autoridades que han sido omisas o se niegan a garantizar el derecho humano a la movilidad.
Mientras tanto, ¿cuántos peatones más como doña Elsa caerán en un agujero – trampa y no reclamarán sus derechos por desconocimiento de la ley?
¿CUÁNTOS MÁS?
Según información obtenida vía transparencia, (solicitud folio 050094500007925), la Secretaría de Seguridad Pública de Coahuila, a través de la línea 911 recibió de 2016 hasta mediados de 2025 un total de mil 321 reportes relacionados con personas lesionadas por caídas en banquetas, solamente, en el centro histórico de Saltillo.
El caso de don Juan Nájera Hernández, 68 años, es uno de tantos que escapan a la estadística de estos siniestros.
Don Juan tropezó con las láminas vencidas de un desagüe que se localiza en la acera del Mercado Nuevo Saltillo, sobre la calle de Manuel Pérez Treviño.
Una violación que contraviene la Ley de Transporte y Movilidad Sustentable para el Estado de Coahuila, la cual ordena en su artículo 195, fracción Vll, que las y los peatones tendrán derecho a transitar por aceras incluyentes, libres de obstáculos, iluminadas, sin desniveles y uniformes, entre otras características.
Sucedió el pasado 25 de julio, y a don Juan no se le olvida porque ese día se celebra el aniversario de la ciudad.
Él venía de consultar al médico de una dolencia en la espalda baja y se dirigía al centro para comer algo, comparar un medicamento y de ahí tomar el colectivo de regreso a su casa, en la colonia Zaragoza.
Sino que al cruzar la arteria de Manuel Acuña y caminar unos cuantos metros por Pérez Treviño, la punta de su botín se atoró en las salientes de la plancha de metal que cubre una alcantarilla, justo a la entrada del Mercado Nuevo Saltillo y don Juan cayó de bruces con estrépito en la banqueta, ante la mirada atónita de la gente que aguardaba el transporte público.
“Que piso, y en seco... Ya cuando acordé estaba en el suelo y con el pie atorado. Se asustaron, todos nomás se me quedaban viendo”, relata.
Uno de los guardias del mercado y un vendedor de bolis que para por ahí, se apresuraron a levantarlo y lo sentaron en un banco al interior del establecimiento.
Eran las 5:00 o 5:30 de la tarde.
Don Juan, que pesa 103 kilos, se había golpeado en la nariz, la barbilla, la rodilla izquierda y la muñeca derecha.
“No, no aguanto esto de aquí así, la nariz, esta parte de aquí, donde caí, mire. Si se da en la cabeza ahí se mata uno. Yo de perdido amortigüé, se ríen mis hijos, ‘pos de perdido con la panza amortiguaste’, pos sí, pero hay personas que no meten ni las manos, se caen y caen de golpe”, platica don Juan.
PEATONES EN RIESGO
Al respecto, Alejandro Dávila Flores, maestro emérito del Centro de Investigaciones Socioeconómicas de la Universidad Autónoma de Coahuila y acérrimo promotor de la bicicleta como vehículo alternativo, dice que de acuerdo con su análisis del Informe de Salud Pública sobre la Situación de la Seguridad Vial México 2023 – 2024, en Saltillo los peatones aportan el 24 por ciento de la movilidad, pero casi el 52 por ciento de las defunciones.
“Quiere decir que es más probable fallecer por siniestro vial cuando andas sobre las suelas de tus zapatos, que si anduvieras en otro medio de transporte. El medio de transporte más inseguro que hay en Saltillo son las dos suelas. Tienes el doble de probabilidad de morir por un siniestro vial, tienes el doble de probabilidad de morir en un siniestro vial caminando”.
Don Juan aún estaba aturdido por el dolor cuando sus familiares llegaron para recogerlo.
Ya en casa el dolor recrudeció.
A don Juan se le amorató parte de la cara, la rodilla izquierda y tenía dolorido el brazo derecho, desde la canilla hasta el hombro.
Sus hijos propusieron entonces llevarlo donde el médico, pero don Juan dijo que no, tenía el medicamento que le habían recetado para el dolor de espalda, se puso una pomada y estuvo tomando de esas pastillas que dan en el Seguro Social en caso de cualquier dolencia: paracetamol, naproxeno, piroxicam, diclofenaco, y pensó que con eso tendría.
No fue así.
Con los días sus dolores subieron de intensidad, tanto que ya le costaba dormir de lado derecho y realizar los quehaceres de la casa, don Juan es viudo.
Semanas después fue al Seguro a su cita de control, don Juan padece diabetes, hipertensión y está tocado de la columna vertebral, debido a un accidente de trabajo por el que hace años lo pensionaron.
En la consulta aprovechó para contarle al médico lo de su caída.
El facultativo le recomendó usar una rodillera y un bastón.
“Dice el doctor del Seguro ‘estuvo bueno el golpe, pero ya es interno, traes lastimada la rodilla’”.
Cuando SEMANARIO visitó a don Juan en su casa, tres días después del siniestro, y le preguntó si sabía que podía demandar por una reparación del daño o, en su defecto, una indemnización, a quien resultara responsable de su caída, dijo que no, pero que de ser así estaría dispuesto a emprender un pleito legal.
“Aquí la responsabilidad no nada más es de la administración del mercado, sino del municipio, por omisión, el municipio fue omiso al no supervisar que lo que autorizó se llevara correctamente”, explica Alejandro Dávila.
Han transcurrido ya dos meses de aquel siniestro y la falla en la banqueta que ocasionó la caída de don Juan sigue igual, la alcantarilla no ha sido reparada.
¿Cuántos lesionados más tiene que haber para que la arreglen?
¿QUIÉN SE HACE CARGO?
El artículo 205 del Reglamento de Desarrollo Urbano y Construcciones para el Municipio de Saltillo, mandata que cuando las banquetas sufran deterioro, el propietario tendrá obligación de repararlas con el fin de que el paso de los peatones sea cómodo y seguro, en su defecto, lo realizará la Dirección (de Infraestructura y Obras Públicas) con cargo de los costos al propietario.
“¿Dime cuándo lo ha hecho el municipio? No hay un seguimiento de la autoridad, el propietario sabe que nadie lo va a castigar, nadie lo va a sancionar. Es inconsciencia, indolencia...”, advierte Marco Polo Hernández Muñiz, presidente de la agrupación Ciudadanía MX y miembro del Colectivo Transporte Digno Saltillo.
El Ayuntamiento de Saltillo no tiene información desagregada sobre “indemnización a peatón” por falta de mantenimiento vial, porque no existe una clasificación que permita identificar ese rubro, según respuesta a una solicitud de información (folio 800103300017526). Tampoco encontró registro de siniestros de peatones por el mal estado de las banquetas del centro histórico.
Sin embargo, el siniestro que sufrió Luis Gerardo García Guevara, 40 años, no es ficción, existió.
Luis cuenta que un día volvía con su pareja de un evento realizado en el bulevar Venustiano Carranza.
Cuando ambos salían del puente peatonal que une a la calle de General Francisco Coss con Presidente Lázaro Cárdenas, miraron que la ruta Misión Cerritos, misma que los llevaría de vuelta a su casa, estaba en la parada, y para alcanzarla cruzaron corriendo el semáforo de la avenida.
Pero antes de abordar el camión, y con las prisas, el pie izquierdo de Luis cayó intempestivamente en un hoyo que se había formado entre el cordón cuneta de la acera, que en ese punto mide casi un metro de altura, y el arroyo vehicular o superficie de rodamiento de los autos.
“No alcanzamos a subir hasta la banqueta, tomamos la ruta por abajo, peor en ese momento el cordón cuneta, el pozo que se hace, ahí está más desastroso porque la banqueta está en alto y está ese pozo”.
Luis sintió que el pie se le torció y en ese preciso instante escuchó que algo le había tronado.
“Y dije ‘oh, oh’”.
Subió sin novedad al camión.
Era finales de noviembre de 2014.
A la hora de bajar, que Luis y su pareja llegaron a su destino, se dio cuenta de que no podía apoyar el pie, que le dolía, y tuvo que caminar, unas veces cojeando y otras veces brincando, cuadra y media hasta su domicilio.
“Después de estar un rato ahí como que diciendo ‘no, pues es que sí está grave’, dijimos ‘vámonos a Urgencias’”.
En la Clínica 2 del IMSS le tomaron una radiografía.
Que había sufrido un esguince le dijo el doctor, y le extendió una incapacidad que a la postre se prolongaría por tres meses.
La empresa Chrysler, en la que entonces trabajaba Luis, aceptó la incapacidad, pero como el siniestro no había ocurrido en horario de trabajo determinó pagarle el 70 por ciento de su salario.
Luis, que casi no se podía mover, tuvo que comprar unas muletas.
“Las veces que intenté caminar con muletas, incluso venir a casa de mis papás o hacer otra actividad, implicaba mucho esfuerzo, me cansaba un chorro, uno no está acostumbrado...”.
Luis había interrumpido sus habituales caminatas y sus paseos en bicicleta.
Durante ese tiempo estuvo tomando el paracetamol que le daban en el Seguro Social, algo muy básico para aguantar el dolor, pero no le funcionó.
“Y luego con estas ondas de que me tocó en tiempo de frío...”.
Terminó de recuperarse con una pomada veterinaria para caballos que alguien le recomendó, dizque porque sanaba los huesos rápidamente, y Luis sanó.
“Me ayudó un chorro, y otro remedio que es el del coyonoztle asado. Lo asas y ya, sin espinas, lo más caliente que puedas, te lo pones...”.
Además de unos ejercicios con una pelota que le prescribió su médico y un terapeuta, a modo de rehabilitación casera.
Fue hasta enero que Luis comenzó a circular, aunque todavía con dolor.
“Los mismos doctores y terapeutas me animaron, me dijeron ‘no pos es que tienes que perderle el miedo, si tú mismo te enfrascas no te vas a poder ejercitar nunca”.
PEATÓN, SUJETO VULNERABLE
Meses antes del siniestro de Luis Gerardo, en mayo de 2014, nacía la Carta de Derechos Peatonales emitida por la ONU, que coloca a la persona como sujeto vulnerable, y el primero en la pirámide de la movilidad.
“En ese tiempo yo no reclamé nada, como sí aplicó la incapacidad y me estuvieron atendiendo...Dices ‘me quedo con un salario menor’, pero ¿y todas estas repercusiones que no sabe la gente?”.
Hoy Luis, quien acabó por integrarse al Colectivo Transporte Digno Saltillo, entiende la importancia de que la autoridad garantice la no repetición de este tipo de siniestros.
“Si estás hablando de que es la infraestructura la que causa siniestros... Pasa mucho en Paseo Capital que la gente se tropieza y se cae, sobre todo adultos mayores, entonces si no reparas eso la gente sigue cayéndose. No lo queremos todo peatonal, pero cuando menos que garanticen la seguridad de todos”.
En contraste, durante un recorrido hecho por SEMANARIO en las principales aceras del centro histórico que corren desde las calles Ignacio Allende, Manuel Pérez Treviño, Juan Aldama, Guadalupe Victoria y Xicoténcatl, se pudo observar que prevalece, desde años, el mal estado de la infraestructura vial, lo que ha vuelto poco caminable esta parte de la ciudad.
Tapas de alcantarillas o desagües levantadas, vencidas o colocadas a desnivel de la banqueta, líneas podotáctiles de fierro sin mantenimiento, aceras rotas, bases de lo que fueron bolardos, teléfonos públicos o basureros abandonados y que obstaculizan el paso de los peatones, registros abiertos o destruidos, puntos donde no se han repuesto mosaicos perdidos, rampas para discapacitados deshechas, son solo algunas de las deficiencias encontradas.
“Las banquetas del centro en general presentan un estado que limita importantemente el ejercicio del derecho a la movilidad de personas peatonas, particularmente de las personas con discapacidad y las que presentan condiciones de movilidad limitada”, resume José Ruiz Fernández, abogado ambiental y urbanista.
Por su parte, María Érika Arreola Semadeni, integrante del Consejo Ciudadano de Movilidad Sustentable de Saltillo, lamenta que han hecho reportes y reportes sobre el mal estado de las banquetas del centro y el resto de la ciudad y no pada nada.
“Ahora, el centro histórico es nuestra carta de presentación, a donde llegan los extranjeros. Hay una insensibilidad total, necesitan los funcionarios caminar...”.
Para Marco Polo Hernández Muñiz, presidente de la agrupación Ciudadanía MX y miembro del Colectivo Transporte Digno Saltillo, el problema es que a pesar de que actualmente en la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial los peatones son prioridad de paso, las autoridades no han tomado en cuenta esta consideración y, por ende, en el diseño urbano siguen dejando al margen la seguridad de las personas.
“Todos somos peatones, en primer lugar, y la vialidad principal son las banquetas, los pasos peatonales, los cruces seguros ¿Cuál es la vialidad de los peatones?, las banquetas, entonces, ¿las baquetas cómo deben de ser?, amplias, parejas...”.
NORMAS DE PAPEL
Y aunque todo lo que tiene que ver con banquetas y demás infraestructura vial, dice Hernández Muñiz, ya está normado en el Reglamento de Desarrollo Urbano y Construcciones para el Municipio de Saltillo, las NOM-004-SEDATU-2023, de Estructura y diseño para vías urbanas, la NOM 034-SCT2/SEDATU-2022, de Señalización y dispositivos viales para calles y carreteras, la Estrategia Nacional de Movilidad y Seguridad Vial, (ENAMOV), la autoridad es laxa.
“Deja que la gente construya la banqueta como se le da su regalada gana, argumentando que como es responsabilidad de las personas... ¿Cómo podemos obligar a la autoridad a que respete las normas?, las normas son de índole obligatoria”.
Y por si fuera poco, el artículo cuarto de la Constitución dice que toda persona tiene derecho a la movilidad en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad.
“Y el derecho humano a la movilidad está en las banquetas. Las banquetas, según la normatividad, deben ser anchas, parejas, continuas, de concreto hidráulico. Si una niña o niño de ocho años puede andar segura en las banquetas, y una señora de 80 años puede andar segura en las banquetas, entonces sí estamos hablando que el derecho a la movilidad está garantizado, pero un hombre de 65 – 70 años con disminución motriz está en riesgo en las banquetas de Saltillo.
“Qué es lo que tienes que buscar en la vialidad, dos elementos básicos: primeramente, la aplicación de la pirámide de la movilidad, que esté diseñada para todas las personas; y segundo, resistencia, que sea una construcción de buena calidad para que tenga el mínimo de mantenimiento”.
Desde esta perspectiva, dice Hernández Muñiz, urge capacitar a las autoridades sobre lo que significa el derecho humano a la movilidad.
“Que no hay capacitación. La autoridad no sabe qué es la movilidad. Que se dé cuenta la autoridad que está violando un derecho y por lo tanto es un agresor, y por lo tanto las personas que tienen un siniestro en la vía pública son una víctima”.
Según la relación de obras del centro de Saltillo 2018 – 2023 conseguida por SEMANARIO, a través de un requerimiento de información al Ayuntamiento, (solicitud folio 50103300012924), en dicho periodo se habrían pagado 64 millones 646 mil 319 pesos con 22 centavos en la rehabilitación, mantenimiento, restauración, construcción y reparación de diversos espacios públicos.
De dicho monto, sólo 371 mil 933 pesos con 22 centavos, que equivalen al 0.57 por ciento de los recursos, fueron destinados a restauración, recarpeteo y reconstrucción de algunos tramos de banquetas del centro histórico.
“No se está respetando la jerarquía de movilidad, porque se supone que en los programas debiera haber prioridad en el uso del espacio y en el uso de los recursos para el desarrollo de la infraestructura, respetando esa jerarquía y no se está haciendo. No está siendo atendida por la inversión pública y por la normatividad.
“No hay un cumplimiento de la norma que establece que se le debe dar prioridad a los usuarios más vulnerables de las vialidades en el uso del espacio y en la asignación de recursos”, critica Alejandro Dávila Flores, maestro emérito del Centro de Investigaciones Socioeconómicas de la UAdeC.
De acuerdo con información de la oficina de Distrito Centro, antes Centro Histórico, en 2025 se invirtieron cinco millones 500 mil pesos en la rehabilitación de banquetas del primer cuadro de la ciudad, y para este año se proyecta erogar la misma cantidad.
Habla Roberto Rojas Oyervides, el director de esta dependencia:
“La instrucción del alcalde es seguir rehabilitando banquetas. En cada calle se trabaja dependiendo de lo que se va encontrando. En algunas ocasiones las empresas al hacer el servicio dañan los registros y ya no los reponen o los dejan en buen estado. Todavía faltan más calles por rehabilitar, el mantenimiento es un tema que nunca se acaba, porque aquí hay tanta movilidad... Nunca falta que un camión se llevó un bolardo y quedan ahí los tornillos, hay que mandar quitar los tornillos.
“La línea podotáctil nos pasan el reporte y se arreglan las piezas. Eso es parte de lo que el alcalde busca con Distrito Centro, empezar a solucionar esos pequeños detalles que van saliendo en diferentes puntos, y sería pedir a los ciudadanos que puedan ser nuestros ojos...”.
Dávila Flores señala que en la parte normativa – reglamentaria Coahuila enfrenta un rezago en la armonización de la Ley de Transporte y Movilidad Sustentable con la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial.
“Que su enfoque central justamente es poner el énfasis en la seguridad, en la movilidad de todos los usuarios de las vías públicas, independientemente del medio de transporte que usen”.
Expone que Coahuila es una de las 10 entidades que no han armonizado con la ley nacional, publicada desde el 17 de mayo de 2022.
Y hace referencia a una evaluación de leyes de movilidad, realizada en 2025 por la organización Céntrico, y en la que Coahuila sale reprobada.
“Entre los más atrasados en materia de cubrir los aspectos que la ley federal establece y que no están siendo atenidos en la legislación estatal”.
Por ejemplo, apunta, en el tema de las banquetas.
Entre las omisiones de la ley de Coahuila que encontró el estudio se enumeran: el diseño seguro de calles, criterios de diseño de calles, jerarquía de las calles, norma, manual y diseño de operación de las calles, vías federales para zonas urbanas, control de factibilidad del diseño vial, movilidad de cuidado y auditoría a la movilidad y seguridad vial.
Dávila Flores cuestiona que si ya existe una legislación enfocada en cuidar el tema de la movilidad, que ya está publicada a nivel federal, por qué no se ha armonizado en Coahuila.
“Es un tema de urgente atención”, dice.
El abogado ambiental y urbanista José Ruiz Fernández considera que si bien la ley estatal no ha sido aún actualizada para armonizarse con la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, resulta coincidente en los criterios generales de priorización y protección de las personas peatonas.
No obstante, persiste la necesidad de contar con mejor infraestructura para peatones.
La buena noticia, insiste, es que cada vez hay un mejor y más completo marco legal para poder garantizar los derechos de las personas peatonas, y de quienes presentan alguna forma de limitación para su movilidad.
La mala es que además de la falta de armonización aún no se cuenta con instrumentos y mecanismos óptimos de nivel local, que permitan hacer del derecho a la movilidad una realidad.
“La tarea no es sencilla, pero es urgente y se requieren acciones de responsabilidad compartida entre ciudadanía y gobierno para hacer que esto se logre. Que existan mecanismos accesibles y eficaces para proteger y procurar a toda persona que vea limitado, o incluso negado, su derecho constitucional a la movilidad”.
¿Qué dicen las leyes?
Ley de Transporte y Movilidad Sustentable para el Estado de Coahuila
Artículo 195:
Las y los peatones tendrán los siguientes derechos:
Transitar por aceras incluyentes, trazos sin desvíos y libre de obstáculos. Seguras, bien iluminadas, sin desniveles, cómodas y áreas con vegetación.
Estrategia Nacional de Movilidad y Seguridad Vial (ENAMOV):
Banquetas cómodas, amplias, continuas, seguras, con sombra, con iluminación nocturna, rampas y cruces seguros.
Reglamento de Desarrollo Urbano y Construcciones para el Municipio de Saltillo:
Las banquetas serán de 2 a 2.5 metros de ancho, tanto en calles locales como en avenidas, según el caso.
Artículo 286. Las banquetas deberán construirse con concreto hidráulico, con resistencia mínima de 150 kg/cm2 a los veintiocho días.
Artículo 290. Se deberá prever la ubicación de una o varias rampas que faciliten el acceso a minusválidos.
Artículo 205. Todos los propietarios de predios con frentes a la vía pública, estarán obligados a construir la banqueta que le corresponda a su propiedad. No debe haber escalones o desniveles de un predio a otro.
Cuando las banquetas sufran deterioro, el propietario tendrá obligación de repararlas.
NOM-004-SEDATU-2023:
Ordena que el ancho de las banquetas debe ser de 1.50 metros a cuatro metros.
Los pavimentos en banquetas, camellones y calles peatonales deben estar elaborados por piezas modulares que faciliten la construcción y mantenimiento de infraestructuras subterráneas.
