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Voces de Allende, a 15 años del terror

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La Masacre de Allende es para las víctimas y familias desplazadas, un delito de lesa humanidad que no ha encontrado justicia en México. Se cumplen 15 años de un crimen atroz que vuelve a estar en el foco gracias a la posibilidad de que el caso sea llevado a la justicia en un juzgado de Estados Unidos. En México, aseguran las familias, se han topado con la simulación, el olvido y la negativa a pagar la reparación del daño.

14 marzo 2026

A 15 años de la Masacre de Allende, las voces de quienes vivieron aquel episodio siguen resonando fuerte.

Hablan de lo vivido, del desplazamiento, de los asesinatos y desapariciones de familiares, de la búsqueda de justicia, de la necesidad de que el caso sea juzgado, de la necesidad de que se cumpla con la reparación del daño; hablan, también, de que el caso de Allende fue paradigmático, una pieza importante, pero no la única pieza de un rompecabezas de terror; un periodo en el que Los Zetas flagelaron las regiones.

Más de mil 100 homicidios se contabilizaron entre 2006 y 2015 en los municipios de las regiones Carbonífera, Cinco Manantiales y Norte de Coahuila, y 699 desapariciones según datos del INEGI y del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), respectivamente.

Y al final lo que piden es justicia, reconocimiento, memoria. “Nos acercamos a Andrés Manuel López Obrador, ahorita a Claudia Sheinbaum, y pues no les interesa tener un diálogo con nosotros. No les interesa que haya justicia. Nada más se presentaron en la disculpa pública en 2019, y ya”, comentó Silvia Garza Villarreal, víctima desplazada y una de las voces más escuchadas en esta tragedia.

Otras voces prefieren mantener el anonimato a 15 años de distancia. El miedo no tiene plazo de caducidad. “Es el recordatorio del suceso más trágico, terrible e injusto jamás vivido”, dijo una persona que vivió aquellos hechos, pero prefirió no revelar su nombre.

Semanario recuperó algunos testimonios de estas víctimas que siguen a la espera de justicia y de mantener en la memoria este delito de lesa humanidad, como lo califican.

A 15 años, es fecha que no existe certidumbre sobre la cantidad de personas desaparecidas y asesinadas. A 15 años tampoco se sabe con certeza la cantidad de personas que fueron desplazadas. Para las familias es impensable que en México llegue la justicia tanto para culpables, como para las autoridades que permitieron que se arrasara con el pueblo. Y aunque continúan luchando, ven lejos una reparación del daño.

TESTIMONIO

“Me tocó ver cuando estaban disparándole a una casa”.

Silvia Garza Villarreal.

“A mí me tocó ver de hecho cuando estaban disparándole a una casa de unos tíos míos y que vivían justo una cuadra después de mi casa. Entonces esa noche al ver eso pues dijimos ‘no pues qué está pasando’, o sea ya se habían llevado a la primera familia, pero pensábamos que eso se iba, como a resolver. Es un malentendido con mis tíos, no no no no están actuando mal de ninguna manera, y luego ya después pues fuimos entendiendo que había habido, pues una traición de parte de los que estaban así, trabajando con los Zetas, que pues uno de ellos era mi primo. Entonces la razón era que mi primo se había venido para acá para Estados Unidos, como testigo protegido de la DEA, entonces ahí pues al no entregarse pues se va a contra toda la familia o los familiares todos los que estábamos. Yo pensaba que, pues me iba a regresar en cuatro días a mi casa verdad y que iba encontrar todas mis cosas y nada, pues resultó que ya no pudimos regresar porque habían puesto una lista, bueno una orden de que todos los que fuéramos familiares de José Luis Garza Gaytán, nos desaparecieran”.

La razón de la masacre se supo después: tres operadores de Los Zetas, Alfonso Cuéllar, Héctor Moreno y José Luis Garza, desertaron y entregaron a la DEA los números rastreables (pines) de los Blackberry que pertenecían a Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, Z-40 y Z-42. La DEA a su vez compartió esta información con una unidad de la policía mexicana, en un error ampliamente documentado por la periodista Ginger Thompson en su reportaje “Anatomía de una masacre”, publicado en ProPublica.

Esta traición desató la furia de los capos. La orden fue acabar con las familias.

TESTIMONIO

“Yo perdí a 17 miembros de la familia”.

Anónimo

“Hace 15 años el día transcurría de forma cotidiana, atendiendo el negocio comercial propio, sin imaginar que estábamos por vivir una ola de desaparición forzada de personas de manera sistematizada sin precedentes, y la destrucción total de nuestro patrimonio. Yo perdí a 17 miembros de la familia. Materialmente hablando pérdida total de nuestro hogar, negocios, ranchos, bienes muebles, y todas las pertenencias personales. Aquel día nos cambiaron el destino y nos arrebataron nuestros sueños. Cada año el mes de marzo inevitablemente es un mes de mucha melancolía y brotes en cuestión de enfermedades derivadas de estar sometidas al estrés por largos períodos de tiempo. Cada marzo es un recordatorio: de ver cómo increíblemente a 15 años de distancia hay impunidad cien por ciento. Que en 2011 hubo un fallido estado de derecho. Pero en todas las administraciones posteriores continuó, al menos para todas las víctimas de este lamentable suceso”.

TESTIMONIO

“Fue de terror”

Reyna Elizabeth Martínez Guerrero

Mi esposo desapareció en Sabinas semanas antes, vine a Allende. Teníamos dos, tres días y justo ocurre eso, cuando empiezan a quemar las casas y todo lo que se hizo en esa noche. Estaba con mis hijos en casa de mi hermana. Y yo me enteré porque mi hermana y mi cuñado empezaron a mostrar imágenes en Facebook de gente que estuvo grabando, de las casas quemadas, de cómo la gente saqueaba las casas de diferentes personas y sabíamos, porque pues es gente conocida, verdad, de aquí en Allende. Personas que metieron maquinaria y tumbaron las casas, las quemaron. Los siguientes días fueron de terror de no querer salir y tener miedo de no saber qué estaba pasando exactamente, o sea la razón por la que estaban ocurriendo aquellas cosas y cómo a nosotros nos podía afectar, o sea ese era el mayor temor”.

TESTIMONIO

“Es algo que jamás imaginé”

Anónimo

“Despedirme esa noche de mi esposo sin saber que nunca más lo volvería a ver es algo que jamás imaginé... pero no es una pérdida natural, la desaparición es algo que va muchísimo más allá de aceptar y resignarse, de vivir un proceso de duelo como sucede ante la muerte, es aprender a vivir toda tu vida con la incertidumbre, es el desconcierto, la angustia, el terror de imaginar lo impensable, es una tortura mental que se cronifica y no se supera, sólo se aprende a vivir con ello”.

$!La Masacre de Allende es una herida que continúa abierta porque persiste la impunidad y la verdad.

¿CUÁNTAS VÍCTIMAS?

A 15 años de la Masacre de Allende es fecha que se desconoce la cantidad de víctimas y desplazamientos forzados.

Las autoridades de Coahuila reconocen 28 personas privadas de su libertad, 11 de ellas encontradas sin vida y 17 desaparecidas.

Sin embargo, las familias dudan de esta cifra.

La recomendación 10 VG/2018 por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dictó 37 puntos reparatorios, en los que se señalaba, por ejemplo, la inscripción de los familiares de 41 personas en el Registro Nacional de Víctimas, para que tengan acceso al Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral.

La investigación de ProPublica de Ginger Thompson identificó a alrededor de “60 personas cuyas muertes o desapariciones han sido conectadas por familiares, amigos, grupos de apoyo a víctimas, archivos judiciales o informes periodísticos al asedio realizado por los Zetas aquel año”.

El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) tiene registro de 23 personas desaparecidas en 2011 y nueve en 2012 en el municipio de Allende. Antes de 2011 desaparecieron 22 personas y después de 2012 hay registro de otras 36 desapariciones. El total histórico es de 90 personas desaparecidas en un municipio de 23 mil habitantes.

A nivel de tasa poblacional, Allende tiene más desaparecidos que Torreón.

Entre esas víctimas de desaparición están el padre y el hermano de Silvia Garza Villarreal. Ellos no fueron desaparecidos entre el 18 y 20 de marzo de 2011. Fueron desplazados, regresaron para intentar rehacer su vida, y entonces fueron desaparecidos.

TESTIMONIO

“El primer día desaparecieron a mi tío, a su familia, su suegra”.

Silvia Garza Villarreal

“A mi papá lo desaparecen justo un año después porque mi papá, pues tuvo que regresar para tratar de poder retomar su vida, ahí en Allende, en la zona, pues para volver a trabajar y todo porque pues no tenía ya cómo comer verdad, cómo dar el sustento a su familia. Y pues a mi papá lo desaparecen en marzo del 2012, y a mi hermano Sergio, él era soltero, a él lo desaparecen hasta agosto del 2012. La policía va, lo agarran y lo entregan a Los Zetas.El primer día desaparecieron a mi tío, a su familia, su suegra y luego se pasan al otro, o sea el rancho contiguo, porque los ranchos estaban uno al lado del otro. Era un rancho completo, pero mi abuelo vivió para cada hijo, entonces había casas y se pasaron de un rancho a otro y fueron y mataron al papá de José Luis Garza Gaytán. Ahí mataron a otras personas que por casualidad andaban ahí y bueno, al día siguiente se van a la casa de mi otro tío, al que te digo que vi que estaban vaciando su casa y dicen pues que de ahí lo sacan, pues ya arrastrando verdad. Yo vi eran como tres camionetas blancas que rodeaban la casa y le estaban disparando”.

El rancho familiar de los Garza fue la escena principal del exterminio. Se sabe ahora que ninguna familia perdió más miembros que los Garza. Un punto recomendatorio de la CNDH fue la realización de diligencias necesarias a fin de determinar la identidad de las víctimas de las 219 muestras biológicas susceptibles de análisis, que fueron encontradas en el interior del rancho “Los Garza”, a fin de deslindar las responsabilidades que correspondan y en su caso, se ejercite acción penal en contra de los presuntos responsables.

Este punto no ha sido cumplido por las autoridades. Se desconocen los resultados de esas 219 muestras biológicas.

Otro punto que no ha sido cumplimentado en la recomendación fue llevar a cabo un censo que confirme el número de habitantes que fueron víctimas de desplazamiento forzado interno.

TESTIMONIO

“Saquearon y robaron todas las propiedades y pertenencias”.

Anónimo

“El desplazamiento forzoso fue terrible, ya que saquearon y robaron todas las propiedades y pertenencias personales, por lo que sólo tenía la ropa que traía puesta y la incertidumbre de qué estaba pasando, y ¿cómo es que las autoridades de los tres niveles de gobierno permitían y participaban en destruir un pueblo y llevar a cabo la desaparición forzada de las personas?

Lo describiría como entrar en una etapa de inestabilidad total, principalmente mental, no das crédito a esa pesadilla y pues materialmente hablando de un día para otro nos dejaron en la calle literalmente y ante la mirada permisiva de quienes deberían proteger el derecho a la propiedad privada, la seguridad, la libertad y el derecho humano fundamental como lo es la vida”.

TESTIMONIO

“Es empezar de cero, sólo con lo que se trae puesto”

Anónimo

“Perdí mi casa, así que sí hubo un desplazamiento forzoso; aprender a vivir con el dolor, la impotencia y el miedo, es empezar de cero sólo con lo que se trae puesto.

Destruyeron familia, terminaron con todo nuestro patrimonio, pero no son sólo las pérdidas humanas o lo material, están las pérdidas inmateriales difíciles de cuantificar, pero que nos dañan e impactan nuestra vida afectando nuestro bienestar emocional y psicológico”.

$!La señora Silvia Garza Villarreal en su discurso durante la disculpa pública. A un costado, los rostros de su padre y su hermano que desaparecieron cuando intentaron regresar a Allende.

NO FUE SÓLO ALLENDE

A 15 años de la Masacre de Allende no hay información sobre las desapariciones en ese periodo en el que Los Zetas eran dueños del territorio. El centro de la tragedia ha sido el episodio de Allende en la región de Los Cinco Manantiales. Sin embargo, la región Norte y la región Carbonífera también vivieron periodos en los que integrantes del grupo criminal eran amos y señores de los pueblos.

Mario César Jaramillo, un chofer de 35 años y dos hijos, fue desaparecido el 18 de febrero de 2011 en el municipio de Sabinas. Un mes antes de lo ocurrido en Allende.

Su esposa, Reyna Elizabeth Martínez Guerrero, es miembro y representante del colectivo Alas de Esperanza de Allende, recordó que los abusos y control de los negocios que tenían los Zetas era similar en La Carbonífera que en la región de Cinco Manantiales. “El miedo era igual”, mencionó.

De acuerdo con datos del RNPDNO en Sabinas hay un histórico de 91 personas desaparecidas, 30 fueron desaparecidas antes de 2015. En San Juan de Sabinas, municipio conurbado, son 52 personas desaparecidas, 45 de ellas antes de 2015 y el mayor número en 2011. En Nava hay 27 personas desaparecidas, el mayor número, también fue en 2011. En el pequeño municipio de Zaragoza, de apenas 13 mil habitantes, hay registro histórico de 12 personas desaparecidas.

TESTIMONIO

“Todos los días había personas buscando a sus hijos, a sus esposos”.

Reyna Elizabeth Martínez Guerrero

“Todos los días había personas buscando a sus hijos, buscando a sus esposos. Todos los días eran todos los días, había esta situación aquí en la región Carbonífera, en Allende. No hay un dato específico, exacto que diga una cantidad determinada porque muchas personas aún después de tantos años siguen teniendo miedo.

A mí hace poquito me habló alguien de Morelos y me dijo que cerca de su casa que habían ocurrido cosas, pero que no quería que se escuchara que supiera su nombre porque tenía miedo; o sea sigue teniendo miedo la gente, entonces debido a eso hay personas que aún no han denunciado, pero eso no quiere decir que la cantidad sean 28 personas. No tenemos una cantidad determinada, fue en toda la región cientos de personas, fueron muchos más”.

$!Familias muestran las lonas con los rostros de sus seres queridos desaparecidos durante la disculpa pública del gobierno estatal y federal por lo ocurrido en Allende, Coahuila.

NO LLEGA LA JUSTICIA

A 15 años de la Masacre de Allende, es fecha que no hay justicia.

Hace unos días se dio a conocer la posibilidad de que Miguel Ángel Treviño Morales, Z-40, sea juzgado en una corte de Estados Unidos por los hechos ocurridos en Allende.

El plan de la autoridad de justicia en Estados Unidos es mantener las restricciones de encierro. Para ello lo sucedido en Allende es clave. Con este episodio criminal buscan comprobar que el Z-40 fue el autor intelectual y material de la masacre, lo que representa la peligrosidad del capo.

“Era de esperarse que la justicia llegara de Estados Unidos porque México no tiene la calidad moral para hacerlo. Yo sabía que esto se iba a dar de esta forma, no había otro. La justicia va a llegar tarde que temprano para todos”, comentó Silvia Garza en llamada telefónica desde Estados Unidos.

“La justicia tiene que llegar, porque para Dios no hay imposibles y nuestra confianza siempre está puesta en él”, dijo uno de los testimonios anónimos.

En días recientes, el Fiscal de Coahuila, Federico Fernández, informó que se mantienen abiertas tres causas penales por el caso Allende, dentro de las cuales se han girado un total de 29 órdenes de aprehensión, 17 de ellas cumplimentadas.

NO LLEGA LA REPARACIÓN DEL DAÑO

A 15 años de la Masacre de Allende, es fecha que las víctimas no han sido compensadas con una reparación integral del daño, como lo mandata la Ley General de Víctimas. Y esto, a pesar de existir una recomendación por parte de la CNDH.

En 2019 se llevó a cabo un acto protocolario de disculpa pública en el que estuvo la entonces secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y el exgobernador Miguel Riquelme Solís. Sin embargo, desde entonces todo ha sido simulación, aseguró Silvia Garza Villarreal.

Uno de los puntos recomendatorios, dirigidos al gobierno del Estado y la presidencia municipal de Allende, fue que, “en coordinación con la Comisión de Atención a Víctimas, se brinde a las víctimas indirectas, de detención arbitraria y desaparición forzada una reparación integral del daño, mediante el pago de una compensación y/o indemnización justa”. Sin embargo, a la fecha no se cumple.

$!El rancho de “Los Garza” fue, tal vez, el escenario principal del exterminio en Allende aquel marzo de 2011. Se sabe ahora que ninguna familia perdió más miembros que los Garza.

TESTIMONIO

“El gobierno se ha encargado de ser nuestro mayor verdugo”.

Silvia Garza Villarreal

“El gobierno se ha encargado de ser nuestro mayor verdugo. No nos quieren reparar, no nos reparan, pero en sus cumbres, en sus foros siempre salen con que ellos cumplen con los derechos humanos y es una gran mentira, de verdad que no creo que haya víctimas como nosotras. Somos un grupito pequeño, muy pequeño que estamos peleando por nuestros derechos. No les interesa tener un diálogo con nosotros, no les interesa que haya justicia, nada más se presentaron una disculpa pública en el 2019. Y de ahí en adelante se desatendieron, o sea nada más el acto protocolario”.

TESTIMONIO

“Reparar es lo mínimo que esperamos de las autoridades”.

Anónimo

Jamás podrán restituir o reparar el daño porque nada nos devolverá a nuestros seres queridos. Nada cambiará los 15 años de ausencia, se dice muy fácil y quien no lo ha vivido es imposible entenderlo, es seguir avanzando día a día asumiendo que quienes deben protegerte, dan la espalda, con la sensación de desamparo, de impunidad y un desgaste emocional, aun cuando existe una recomendación emitida por CNDH. La justa reparación que por derecho corresponde ante este delito de lesa humanidad cometido por las autoridades. Reparar es lo mínimo que esperamos de las autoridades, una manera de saldar esa deuda que tienen con nosotras, de regresarnos algo de estabilidad cuando la perdimos en todas las áreas de nuestra vida”.

TESTIMONIO

“Tienen que reparar toda la destrucción que ocasionaron”.

Anónimo

“La reparación integral del daño es una exigencia que sigue vigente hasta el día en que la autoridad cumpla con la Ley General de Víctimas. Es triste ver que existen leyes y que las autoridades sean las principales en no cumplir o simular cumplimiento con sus ordenamientos. Tienen que reparar toda la destrucción que ocasionaron conforme a derecho, sin seguir minimizando las gravísimas violaciones graves a derechos humanos en las que han incurrido ya que los efectos nocivos se siguen replicando, y se han agravado incluso porque las autoridades han abonado al daño moral, al deterioro físico de las víctimas y la revictimización extrema equiparable a la tortura por la dilación dolosa en los procesos reparatorios.

Tanto la CEAV federal como el gobierno de Coahuila que a 15 años del hecho victimizante siguen injustificada y maquiavélicamente prolongando. Este último ofreció en 2023 una compensación subsidiaria que nunca llegó. Es una responsabilidad y una deuda moral compartida que tienen el estado de Coahuila y la federación con las víctimas de la masacre.

Pedimos a las autoridades federales y del estado de Coahuila que dejen de simular y empiecen a cumplir. Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles, así que, si México no cumple, internacionalmente se exigirá su cumplimiento”.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad La Salle Laguna y maestro en Periodismo digital por la Universidad de Guadalajara. Es editor y reportero de Semanario, el suplemento de periodismo de investigación de Vanguardia, y es autor de la columna Reflector.

Ha recibido diferentes reconocimientos como el Premio Nacional de Periodismo Rostros de la Discriminación y posteriormente Rostros por la Igualdad, mención en los premios de la SIP y del Breach/Valdez de Periodismo y Derechos Humanos, entre otros.