LA JORNADA
Berlín, Alemania.- La española Penélope Cruz acaparó hoy los flashes de los fotógrafos y las miradas de los fans en la presentación en el Festival de Berlín del drama Elegy, dirigido por su compatriota Isabel Coixet, que dividió a la prensa especializada.
En esta producción estadunidense, hablada en inglés y basada en el libro The Dying Animal, de Philip Roth, Cruz encarna a una estudiante cubana que comienza una relación con un profesor 30 años mayor, interpretado por Ben Kingsley.

Aunque están enamorados, a ambos les resulta difícil sobreponerse a sus miedos e inseguridades. La película, una de las 21 que compiten por el Oso de Oro, se centra en el personaje del profesor, quien ve cómo su vida se desestabiliza y corre el riesgo de perder la cabeza por amor.

El filme dividió a la prensa especializada. A pesar de los aplausos, algunos críticos echaron de menos una voz más personal de Coixet y no vieron convincente el trabajo de Cruz. Lo atribuyeron a que el proyecto no nació de la directora de La vida secreta de las palabras y Cosas que nunca te dije, sino que fue un encargo.

Fascinante guión

De todas maneras, Coixet aseguró que desde que leyó el libro pensó que alguna vez alguien haría una película y que cuando le ofrecieron el guión de Nicholas Mayer quedó fascinada por cómo captó el espíritu de la novela y de la relación entre los personajes.

"Cuando además me dijeron que la iban a protagonizar Penélope Cruz y Ben Kingsley, quedé consternada y aterrada, pero decidí aceptar el desafío", aseguró Coixet.

"La película trata del amor, de la belleza, de la pérdida de la belleza y de la mortalidad. Es mi paisaje. Sé que no es una comedia. Me encantaría hacer una, pero no tengo las herramientas", aseguró la directora, que compitió en Berlín en 2005 con Mi vida sin mí.

Coixet relató que en todo momento contó con el apoyo de Roth, con quien tenía largas conversaciones sobre la película.

Kingsley, quien el sábado presentó en Berlín fuera de concurso Transsiberian, con coproducción española, en la que comparte cartel con Eduardo Noriega, aseguró que Coixet creó un entorno en el que era muy fácil para los actores trabajar con libertad. Sobre todo las escenas de sexo, rodadas con mucha delicadeza, suponían un gran desafío. "Para un actor, la clave está en la vulnerabilidad", dijo el británico. "Isabel creó un entorno en el que podíamos ser totalmente vulnerables."

Cruz, por su parte, aseguró que los papeles difíciles "son una bendición para los actores". También dijo que es una gran fan de Roth y que durante el rodaje tenía el libro como una biblia en la que siempre encontraba respuestas.

En cuánto a Coixet, sostuvo: "La comunicación entre nosotras fluyó desde el primer momento. Fue una de las mejores experiencias que tuve y deseo volver a trabajar con ella".

Cruz, postulada al Oscar el año pasado por su trabajo en Volver, de Pedro Almodóvar, agregó que la directora "creó un entorno muy seguro en el que teníamos la libertad de volar y no tener miedo de cometer errores".

La película cuenta además con la actuación de Dennis Hopper y Patricia Clarkson.

En esta cuarta jornada de la Berlinale, compitió además la iraní The Song of Sparrows, de Majid Majidi, historia familiar ambientada en el Irán de la actualidad, mientras fuera de concurso se vio Fireflies in the Garden, de Dennis Lee, con Julia Roberts, Willem Dafoe y Emily Watson como protagonistas.

Documental sobre mujeres suicidas

Por otro lado, la directora israelí Natalie Asuline estrenó en la Berlinale su do-cumental Shahida-Brides of Allah. Cuando la realizadora dijo a un grupo de palestinas en prisión que pretendía hacer una película sobre ellas, éstas pensaron que estaba loca.

Las mujeres palestinas por entonces planificaban ataques suicidas con bombas.

Sin embargo, Asuline siguió adelante y por el periodo de dos años visitó una prisión israelí para filmar Shahida-Brides of Allah, que explora los motivos que tienen las mujeres para reclutar y conducir a personas a que detonen bombas en lugares públicos, o bien para convertirse ellas mismas en suicidas.

"Cuando comencé a filmar una y otra vez, las mujeres no sabían cómo tomarme. Tienen que haber pensado ¿quién es esta loca judía israelí?", declaró Asuline en el festival de Berlín.

La película combina entrevistas con escenas de la vida cotidiana de la prisión, como las tristes visitas de los familiares, las clases y el aburrimiento.

Unas veces humorística y otras impactante, la cámara de Asuline deja que las mujeres cuenten sus historias y suelten su ironía, dentro de sus decoradas celdas.