Jesús Peña / Edgar González / Vanguardia
¿Mito o realidad? Quienes se encargan de prepararnos para el último viaje aseguran que es rigurosamente cierto; quienes llevan las estadísticas oficiales afirman que los números no mienten y, de acuerdo con estos, los dos primeros meses del año no son los de mayor incidencia de muertes. Por lo menos no en Coahuila.
¿Se trata entonces sólo de una frase que hemos ido repitiendo de generación en generación?

¿O será verdad que, como afirma la voz popular, en estos meses se da el `desviejadero'?

 

¡Sí, claro que sí!
Jesús Peña / Vanguardia


Es cierto. El dicho "Enero y febrero, desviejadero", aunque parece un simple adagio del ingenio popular, uno de tantos refranes que ilustran la vida del mexicano o uno de esos versos inventado por un poeta de arrabal, lo cierto es que es ésta una sentencia que año con año, y para asombro de muchos, se cumple al pie de la letra.

Si no lo cree, basta que eche un vistazo a los registros de las principales agencias funerarias de la localidad, que todos los años y por estas fechas, eleven el número en sus servicios de inhumación hasta en un 400 por ciento.

El dato más revelador es que el 80 por ciento de los fallecidos son adultos mayores de entre 60 y 90 años de edad, lo que inicia que la frase "enero y febrero, desviejadero", puede no ser mera falacia.

Quizá el caso más significativo sea el de la Agencia Villanueva Fernández, que llega a realizar entre 80 y 100 servicios funerarios al mes, durante enero y febrero de cada año, mientras que en época de verano reciben sólo entre 15 y 20 cuerpos.

"Sí, en enero y febrero es cuando más se agudiza. Llegan 4 ó 5 cuerpos diarios. En meses posteriores uno ó 2 al día o cada tercer día.(.) Ahorita las inclemencias del tiempo son un factor determinante, los cambios bruscos de temperatura", habla Luis Benjamín Villanueva Fernández, director de esta compañía.

Dicen que "enero y febrero, desviejadero", pero para algunas otras funerarias de Saltillo el trabajo de preparar cuerpos para "el último adiós", empieza desde diciembre. Así lo expone Jesús Quezada, supervisor del Area Operativa de la empresa Funerales Martínez, quien asegura que durante el último mes del año llegan a ofrecer entre 150 y 180 servicios de inhumación, cifra que se mantiene hasta bien entrado marzo.

"Te estoy hablando de 10 a 11 servicios diarios", precisa y aclara que en la mayoría de los casos se trata de personas de la tercera edad que fallecen a causa de la diabetes, infarto agudo al miocardio o paro respiratorio.

Para Julio Cortés Jiménez, gerente de la agencia de pompas fúnebres Protecto DECO, esta es una tendencia que se repite año con año, sin excepción: "Se van todos los viejitos, y sí, yo creo que es por el frío", dice. Y agrega que entre los meses de diciembre, enero y febrero de cada año, los servicios que realiza esta funeraria se disparan a más del doble.

"En promedio mensual, durante el año, hacemos de 30 a 40 servicios. En los meses de diciembre, enero y febrero, suben a 60 y 70", La tendencia guarda una constante: casi en la totalidad de los casos se trata de ancianos, ricos y pobres, que fueron atendidos en clínicas particulares y hospitales públicos. Al fin que, como señala Jesús Quezada, gerente de Capillas Martínez, "la muerte agarra parejo", y no respeta clase social ni estatus económico.

"Enero y febrero, desviejadero", pero, ¿qué tan caro es morirse en plena cuesta? De acuerdo con datos proporcionados por algunas de estas agencias funerarias, se calcula que un servicio de inhumación puede costar entre 2 mil 800 pesos y 50 mil pesos. "Por eso le recomendamos a la población que se cuide, sobre todo en esta época, porque está canijo morirse", suelta finalmente Jesús Quezada.

 


¡No, para nada!
Édgar González / Vanguardia


Sólo es un mito. Según la Secretaría de Salud en Coahuila, eso de que se incrementan los decesos de adultos mayores durante los primeros meses del año -los más fríos de la temporada invernal-, no es verdad.

Y aunque sí es cierto que por estos días se incrementan las enfermedades respiratorias entre personas de la tercera edad y menores, Francisco Elizalde Herrera, subsecretario de
Servicios de Salud, insiste en que no hay más fallecimientos de lo normal.

Al menos en Coahuila -dice-, el dicho "enero y febrero; desviejadero", no queda, porque las estadísticas de muertes demuestran, incluso, que el mayor número decesos se da durante la época de calor, y no precisamente por enfermedades, sino por accidentes.

La primera causa de muerte en Coahuila son las enfermedades crónicas, principalmente padecimientos cardiacos; el segundo lo ocupan los tumores; y el tercero los accidentes de vehículos de motor, en cualquiera de sus diferentes tipos.

"Las estadísticas de defunciones no varían, se mantienen constantes y normales en el año. No hay variables entre los años, es decir, no hay picos que demuestren lo contrario.

Lo que pasa es que ponemos más atención en las muertes en este mes", dice Elizalde Herrera sobre la pregunta de que en enero y febrero, como dice el dicho, hay más decesos de adultos mayores.

Eso sí, confirma que sí hay un incremento en enfermedades de las vías respiratorias y sí hay más demanda de servicios de salud por elevación de la presión arterial en adultos y por descompensaciones entre quienes padecen de diabetes.

Hace énfasis también en que los adultos mayores y menores de edad requieren -durante la época invernal-, mayores cuidados: no salir durante los días fríos, abrigarse bien y comer alimentos ricos en vitamina C.

Sobre si el alto consumo de alimentos durante diciembre provoca una sobredemanda de consultas médicas, el funcionario asegura que no, porque la mayoría de los padecimientos -explica-, se pueden tratar con medicamentos que hay en farmacias y que no requieren receta médica.

"No hay una sobredemanda en los hospitales, pero quizás sí en los gimnasios o con intenciones de hacer dieta, pero eso sólo los primeros días de enero", bromea.