El ridículo senador Gustavito Madero
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El pasado mes de septiembre, la familia Madero celebró en Parras de la Fuente, una convención familiar en honor a don Evaristo Madero, tronco de la familia Madero, abuelo del Mártir de la Democracia, don Francisco I. Madero y de su hermano Gustavo, ambos, tíos del actual senador de la república, Gustavo Madero Muñoz, mismo que asistió a la fiesta y que hoy anda en campaña como aspirante a dirigir su partido político, el Partido Acción Nacional.
Y todo bien, excepto por la conducta del senador Madero, homónimo de su tío don Gustavo, el primer diputado maderista asesinado por órdenes de Victoriano Huerta, torturado y muerto con saña inaudita, crimen cuya sevicia no es posible describir sin sentir una convulsión de asco, como sucede con los detalles de la muerte de don Francisco, reprobable por haber sido cometida a traición, por la espalda, con dos balazos en la nuca que le destrozaron la cabeza.
Decimos que es vergonzosa la conducta del sobrino de los próceres porque el tal Gustavito, aprovechándose de su parecido con don Francisco, en dicha fiesta se disfrazó de "Presidente Madero", con todo y banda presidencial cuyo uso, el senador lo sabe, está regido por la ley. Y a lo mejor puede alegar que esa ley no aplica en la privacidad de una fiesta familiar, pero el detalle es que las fotos las subió a la red, convirtiéndolas en un asunto público que es cuestionable. Además de eso, el senador no debe olvidar a Séneca, cuando dice que el honor prohíbe acciones que la ley tolera.
Otra ligereza cometida por Gustavito Madero en dicha fiesta, fue la de prestarse al juego de "ponerle el bigote a Madero", en el que con los ojos vendados, los asistentes tenían que atinar en colocar un falso mostacho a una gran foto del Mártir, el hombre que tuvo la osadía de levantarse en armas y derrocar al despiadado general Porfirio Díaz, dictador al que todo México temía y respetaba.
Qué pena que el senador Madero, que aspira a la presidencia del PAN, lleve el nombre de su tío Gustavo, ese hombre íntegro y valiente, del que Edward Bell (citado por Vasconcelos), dice que en 1913, al sospechar del cuartelazo, tuvo las agallas de ir solo a Palacio Nacional y enfrentarse a 400 traidores armados que le apuntaban con fusiles, para arrebatarles la sede presidencial y mantenerla en poder del gobierno maderista, aunque por poco tiempo, al inicio de la Decena Trágica.
Algo que con toda seguridad ignora el senador Madero, es el hecho de que en 1932, los legisladores del PNR (antecesor del PRI), por decreto, le cambiaron de nombre a la Villa de Guadalupe Hidalgo por el de Gustavo A. Madero. Para 1943, panistas y católicos (entre ellos Carolina Villarreal, la viuda de don Gustavo), le solicitaron al presidente Avila Camacho la restitución del nombre de Villa de Guadalupe, solicitud que el presidente turnó a la Cámara de Diputados, donde los priístas rechazaron la petición.
Al respecto, Luis Calderón Vega, padre del Presidente, escribió en sus memorias lo siguiente: "Miles de católicos han solicitado la restitución de su nombre a la Villa de Guadalupe Hidalgo, a la que por jacobinismo se le puso el de Gustavo A. Madero, solicitud que fue denegada y por el contrario, a propuesta del diputado Yurén, la Cámara aprobó que no se devolvería el nombre a la Villa hasta que la Iglesia levantara la excomunión a Hidalgo o diera a éste las debidas satisfacciones... ¡La estulticia hecha voz revolucionaria!".
El senador Gustavo Madero, que hoy busca ser presidente del PAN, no debe olvidar, por respeto al Centenario de la Revolución y a la memoria sus tíos cruelmente asesinados, que el honor prohíbe acciones que la ley tolera.