De rodillas, entre armas y granadas

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Especial
/ 4 junio 2011

    Mentiroso y perverso es quien afirma que los coahuilenses vivimos de rodillas. Esa es otra calumnia del español Antonio Solá, el que hoy asesora a la derecha infundiendo el miedo entre los coahuilenses. Terror que inspiran los granadazos y el armamento encontrado en territorio electoral. Miedo que infunden los que quieren vernos de rodillas, porque son ellos, que sueltan los "borregos", los que saben bien que el miedo cohesiona a los rebaños. Ya lo advertimos en este espacio al inicio del sexenio sangriento, que en los gobiernos de derecha, así como en las dictaduras fascistas, el poder se ejerce con el crucifijo en la diestra y el garrote en la siniestra, como es el Estado policial recientemente inaugurado por Calderón, con el magno homenaje a un violador de la Constitución, Genaro García Luna, lo cual, peor que un crimen, es una gran equivocación.

    Y es que resulta aberrante que Felipe Calderón convoque a la juventud universitaria a convertirse en policía. Eso ya lo vivimos en los tiempos de Gustavo Díaz Ordaz, el régimen de derecha que convocó a los jóvenes para convertirse en halcones, represores de estudiantes e ideas, el régimen en donde el 7 de julio de 1965, una granada estalló en el periódico El Día, medio de difusión en el que periodistas e intelectuales opinaban a favor de la revolución cubana y cuyo director, Enrique Ramírez y Ramírez, alguna vez fue encarcelado por criticar al Ejército, mismo que se ha convertido en bastión legitimador del supremo comandante Felipe Calderón Hinojosa.

    Pero es justo decir que la diferencia de este gobierno comparado con el régimen priísta, es la eficacia con la que el Servicio Secreto, la Judicial Federal y la Dirección Federal de Seguridad mantenían la gobernabilidad de esta nación, tan frecuentemente amenazada por extremismos de izquierda y de derecha. Tan es así, que el mismo día del atentado contra el periódico El Día, las fuerzas de seguridad atraparon a los terroristas que, para no variar, resultaron ser fanáticos de la derecha extrema, como los que hoy señorean en este país, donde pretenden perpetuarse en base a las doctrinas del "shock", la imposición de un régimen basado en el terror.

    No se entiende de otra manera cuando vemos que el responsable de las aduanas de este país, el Secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo, no cumple con su deber que es evitar que las armas ingresen a México para abastecer a la delincuencia organizada, la milicia irregular mejor armada del mundo, cosa que tiene sin cuidado a ese chabacano funcionario recién destapado como aspirante presidencial, mejor conocido como "el cordero del señor", otro egresado de la escuela que fundó Raúl Bailleres, el ITAM, semillero de burócratas neoliberales al servicio de la oligarquía nacional, el gobierno de empresarios para empresarios que en mala hora inauguró Vicente Fox en el año 2000.

    Mal estamos cuando la esperanza sucesoria es un inepto que es incapaz de detener el flujo de armas en este país, en el que la violencia es el espectáculo de todos los días, donde amanece con decapitados y anochece con descuartizados y en el que diariamente, más de dos decenas de personas caen ejecutadas por la mafia, la que ha convertido a México en un verdadero baño de sangre, donde la derecha pretende postrarnos de rodillas y donde el miedo, es fiel reflejo de la cara del verdugo. La granada que estalló en el periódico VANGUARDIA, es parte del armamento ilegal que pasa por las aduanas de este país en el que su Secretario de Hacienda quiere ser el próximo presidente de la república.

    Columna: Reflexiones