Mi primera vez. en la Ciclovía
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Me llegó una invitación por correo electrónico. Era para hacer un recorrido grupal de la reciente ciclopista saltillera. El remitente era el doctor Alejandro Dávila, incansable promotor de la idea de la Ciclovía.
Hace tiempo un grupo de amigos lo estuvimos apoyando en ese proyecto, recolectamos firmas, se investigaron costos, se vio el trazo de la ruta y otros detalles; se entregó el proyecto a la administración municipal anterior.
El alcalde Jericó Abramo Masso tuvo el buen tino de hacer ahora el sueño realidad; me entusiasmó la idea de asistir al recorrido, revise los datos del evento, el punto de reunión era frente al parque Madero. El horario se acomodaba bien, sólo había un pequeño detalle: Hace rato que no tengo bicicleta.
El impedimento quedó resuelto cuando leí en las redes sociales que en el evento rentarían bicicletas en 20 ó 50 pesos. Esto facilitaba las cosas.
Llego el día esperado del evento, el pasado jueves. Me preparé una mochila con monitor cardiaco, tenis, pants, bebida energizante, dinero para rentar la bici y una lámpara.
Llegó la hora y salí rápido del trabajo. Al arribar al punto de reunión y me esperaban mi hijo con su triciclo, mi esposa y sus padres.
Antes de que arrancaran empecé a preguntar en dónde rentaban las bicis, no había tal cosa, alguien fallo ahí.
Los ciclistas ya estaban a punto de arrancar, de inmediato le hablé al amigo deportista Jorge Cárdenas : "Un favor, préstame tu bici", a lo que accedió y además me llevó a lo que era el Centro de Convenciones en donde estaban llegando a descansar los ciclistas.
El ambiente era agradable, encontré amigos y conocidos y personas de diferentes edades, ahí pude empezar el recorrido de regreso al parque Madero.
Me di cuenta que la bicicleta de Jorge tiene las ruedas muy altas, lo que da la ventaja de que avanzas rápido con cada pedaleada, lo malo es que me colgaban las piernas y tenía que hacerle al equilibrista para subirme y bajarme a cada alto.
El recorrido transcurrió sin contratiempos; sólo hubo un detalle: circulábamos de dos en dos porque la pista no es muy ancha.
Iba por el carril izquierdo y de repente veo una bicicleta que viene en sentido contrario al mío, me correspondía cambiarme a mi derecha, a mi derecha estaba otro ciclista, a mi izquierda carros. Tuve que frenar para rezagarme del de la derecha y cambiarme de carril para no chocar.
Decidí seguir por el carril de la derecha el resto del recorrido. Aprendí que una bici con buen asiento y con lámpara facilita las cosas.
Creo que la Ciclovía se puede mejorar poniendo puntos para facilitar estacionarse y dejar la bici con seguridad, en donde se puedan reparar ponchaduras o rellenar la llanta con aire, o la panza con algún líquido.
Diferentes puntos en donde se pueda rentar la bici y entregarla en otro lado después de trasladarse; se pueden rentar chalecos reflejantes para seguridad de los paseantes nocturnos, son detalles que se pueden ir afinando sobre la marcha.
Me gustó de la experiencia que el paisaje cambia rápido y sin mucho esfuerzo, puedes recorrer distancias más largas.
Muy diferente a la experiencia de ver la pared a la que estoy acostumbrado en la caminadora, es agradable pasar por las calles de Saltillo, saboreando los olores que salen de las casas y de las taquerías.
Observar a las personas y sus diferentes estilos y roles de vida, el estudiante, las amas de casa, los niños y sus papás. Considero que la Ciclovía es un éxito y puede serlo aún más.
Antes no había dónde andar en bici y al ciclista nadie lo respetaba, es cuestión de que al automovilista se acostumbre.
Enhorabuena por esta realidad que mejora la salud, la convivencia y el ahorro de combustible.
Jesus50hotmail.com