Manifestaciones exageradas

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Especial
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    Un grupo de alrededor de 50 personas se manifestó en el centro de Saltillo, en la plaza Nueva Tlaxcala. Están en contra de la reforma al artículo 24 constitucional. A decir de los inconformes, la reforma "Otorgaría privilegios y ventajas a la jerarquía Católica en México."

    Analicé el texto aprobado y en ningún lado menciona alguna religión. Ni la Católica, musulmana, budista, mormona u otra. La reforma fue aprobada por las dos terceras partes de los diputados el mes pasado.
    Falta a ver que dice el senado.

    Los manifestantes también están en contra de la reforma porque a decir de ellos permite la participación del clero en política. En realidad el texto aprobado lo prohíbe expresamente. Quien esta de tras de estas gentes no lo se, pero es extraño que tengan tanto interés.

    El artículo24 ya reconocía la libertad de creencias y participar en actos de culto. La novedad es que esa supuesta libertad de toda persona ahora incluye el derecho de participar en público o en privado en dichos actos. Entonces era una libertad a medias.

    Era costumbre que algunos políticos asistieran a misa a escondidas por temor a las criticas de los laicos exagerados. También en su momento los laicos extremistas criticaron que Vicente Fox le besara la mano al Papa, que Salinas lo recibiera y que Peña Nieto lo visitara.

    El mismo tipo de reacción exagerada de esos laicos de piel delgada tuvo una señora saltillense que por un ligero tallón a su camioneta, obligo a unos adolescentes a subirse a la misma para que los papas pagaran el daño imperceptible. Los testigos confundieron la acción con un secuestro y se movilizo ejército y policía.

    Algunos aspectos de la iniciativa original me parecen mejores que como quedo la ley aprobada finalmente. La original decía que sin contravenir el artículo 3 -referente a la educación laica- el Estado respetará la libertad de los padres para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que este de acuerdo con sus propias convicciones.

    El caso es que esa libertad sigue sin estar expresamente reconocida en la Constitución. No sé que argumentos y discusiones hayan presentado los ilustres diputados. Como le explicarían cara a cara a sus votantes porque no están de acuerdo en darles ese libertad?En la práctica muchos niños y jóvenes asisten a escuelas en donde reciben formación religiosa y valores morales. Resulta ridículo que la constitución no lo permita.

    Muchos de los problemas sociales actuales se explican por ese hueco en la formación. El concepto de lo laico en México ha sido malentendido y mal usado intencionalmente. Lo contradictorio es que bajo el disfraz de proteger la libertad de culto, el impedir que se imponga una religión o se mezcle con política, hemos caído en el extremo de que se reprimía la libertad de cualquier mínima expresión religiosa. Hasta por regla no escrita, se acostumbra no hablar de religión por temor a ocasionar discusión, ofender o parecer impositivo.

    En realidad el intolerante es el que no permite que el otro exprese libremente sus creencias aunque sean diferentes a las suyas. La reforma aprobada también menciona ahora que "Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esa libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política. La cuestión es que interpretación se le puede a esa prohibición de fin político.

    Digamos que el Obispo Vera critica alguna acción a todas luces indebida del gobierno estatal o federal. Algún gobernante intolerante que le caiga el saco puede aludir al artículo 24 acusándolo de fines políticos para acallar al obispoy evitar que lo siga descobijando.

    Esta posibilidad convertiría esta reforma en retrograda e intolerante y entonces si tendrían razón en lo que dicen los manifestantes. El trasfondo es que muchos políticos le siguen teniendo miedo a que el religioso con criterio-que también tiene acceso a públicos numerosos- les despierte las conciencias adormiladas a los votantes.

    Dicen que el malo llega hasta donde el bueno lo permite. Expresemos nuestras convicciones sin temor al que dirán.

    Columna: Ecos de la ciudad