Respuestas infantiles o maduras

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Especial
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Para Adán y Eva fue una gran sorpresa encontrarse de repente solos y frente a frente. Las puertas del Paraíso estaban cerradas. Dios se regresó al Cielo y ya no vino en las tardes a platicar con ellos. Ni la serpiente se les arrimaba; no quería más problemas con la "chismosa" de Eva y el "mandilón" de Adán.

"Yo creía que iban a ser más maduros, aceptar su responsabilidad. y no andar echándome la culpa como si fueran niños chiquitos", dijo para sí la serpiente. "Estos son tan tarugos que lo único que uno necesita para que hagan una tontería es hacerles preguntas. Yo sólo les pregunté: `¿Por qué no pueden comer de ese árbol?' y cayeron redonditos. Ahora se van a pasar la vida reclamando: `si tú no hubieras.'".

En realidad eran adultos en lo físico pero niños en experiencia conyugal. como todos los que se casan por primera vez.  

El matrimonio es tan antiguo como la humanidad, pero para cada pareja inexperta que lo contrae sigue siendo algo nuevo y en gran parte desconocido. Se conoce el mapa, pero se desconocen todas las innumerables sorpresas y obstáculos del territorio, las bifurcaciones, abismos y valles de cada jornada. y las respuestas adecuadas a cada situación.

El romanticismo, la presión social, la fantasía nutrida por un sutil erotismo disfrazado de ternura y el ideal de una familia son motivadores suficientemente fuertes para que una pareja tenga la audacia de iniciar este viaje a lo desconocido.

Así era antes. Hoy (excepto en Saltillo y sus alrededores) el proceso de casarse es diferente. Lo llaman "Matrimonio Evolutivo". En lugar de considerarlo como un acto meramente jurídico por el cual se decreta la constitución de una "sociedad legal" con derechos y obligaciones, la conyugalidad es definida como un proceso evolutivo de vida que nace, crece, se consolida como relación estable y conscientemente comprometida, y que tiene el riesgo de enfermarse y morir prematuramente.

Hoy las parejas no quieren llegar tan infantiles e ignorantes a un viaje sin retorno, quieren aprender mediante la experiencia a dar respuestas adecuadas, inteligentes y maduras a las complejidades conyugales. Un alto porcentaje de jóvenes en Europa y Norteamérica (alrededor del 50 por ciento) ya desde su noviazgo cohabitan y comparten su vida diaria mancomunadamente.

En este matrimonio evolutivo no le va a ser fácil a cualquier serpiente convencer a los cónyuges con preguntas inocentes como: ¿por qué ya no puedes ir a los antros? ¿Por qué no puedes beber como los-las solteros-as? ¿Por qué no puedes tener una "aventura romántica"?

xavics@hotmail.com

Egresado de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México. Director del Centro de Psicología y Psicoterapia S. A. DE C.V.