Jorge Torres López superó a Maquiavelo
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"Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu" (1864), es una obra de la literatura política del francés Maurice Joly, por la cual, su autor fue enviado a prisión por ser considerada una sátira burlesca del gobierno de Napoleón III, al cual ubica en el cinismo, la ilegalidad y el despotismo, excesos que Joly contrasta con los conceptos filosóficos de Montesquieu, sustentados en la legalidad, la democracia y la libertad ¿Y dónde encaja don Jorge Torres López en esta trama de grandes personajes?
Pues resulta que don Jorgito salió más picudo que el emperador, más fregón que el Barón de Montesquieu y más tenebroso que Maquiavelo, asunto que es nada menor.
Y es que al igual que Napoleón III, Jorge Torres realizó una meteórica carrera política valiéndose de cierto bonapartismo vernáculo en su ascenso al poder municipal y asimismo al Gobierno de Coahuila. En su caso, sin ningún esfuerzo electoral. Claro que Torres salió más picudo que el emperador porque éste, antes de serlo, ganó una elección con un lema que decía; "No más impuestos, abajo los ricos, abajo la República, larga vida al emperador". Y en cambio don Jorgito, más pragmático y sin ser votado, nos arrimó una joda al aumentarnos brutalmente los impuestos que según él, "servirán para elevar la calidad de vida de los coahuilenses".
Y así vemos que don Jorge refuta a Montesquieu y su "Espíritu de las Leyes" que en su libro 13, capítulo 2, dice que "Discurren mal los que afirman que los tributos grandes son buenos para ser grandes" y de igual forma derrumba lo establecido por el filósofo en el capítulo 10, donde dice que "en los gobiernos despóticos, los tributos deben ser livianos porque ¿cómo pagar tributos cuantiosos en un gobierno que cobra mucho y no corresponde con beneficio alguno?".
Pero además de haber barrido con Montesquieu, don Jorgito se vuela la barda al superar en audacia a Maquiavelo, el cual anticipó la llegada de Torres al poder según predijo en su teoría cíclica de la historia, cuando la aristocracia se convierte en oligarquía.
Y es que en la obra de Joly, Maquiavelo esgrime un cúmulo de simulaciones, opacidades y triquiñuelas con el fin de dar "un golpe de Estado financiero", para luego, con gran cinismo, plantear las siguientes justificaciones ante Montesquieu; "la política financiera no puede ya jugarse con las cartas a la vista, ya que el Príncipe se vería detenido en cada paso" y, asimismo, "no abriguéis prejuicios en contra de los empréstitos, lejos de empobrecer a los Estados, las deudas públicas los enriquecen".
Lo más espeluznante de todo esto, es que en los Diálogos en el Infierno, en los capítulos del 18 al 21, donde se habla de los trucos que el Príncipe debe aplicar en la gestión del presupuesto, los impuestos, las finanzas y los préstamos al gobierno, Maquiavelo jamás plantea la posibilidad de utilizar documentos falsos para la contratación de deuda pública y ahí es donde al florentino le faltó audacia, ahí es donde nuestro aristócrata de Saltillo lo superó en malicia y osadía, por lo cual, definitivamente, don Jorge Torres López es hoy por hoy el Príncipe modelo, el político que dejó turulato a Maquiavelo.
Y por cierto, no deje usted de admirar algunos objetos personales de don Jorge que están en exhibición en un museo local. Asimismo, sepa usted que su retrato al óleo ya decora el palacio municipal y el de Gobierno. Aunque también es cierto; no hay que confundir la decoración con el decoro.