Genuflexión en el estadio
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Hoy sábado a las 19:00 hrs. un multitud de telespectadores (yo entre ellos) estaremos atentos a un rito tan humilde como personal y auténtico en un estadio de más de 50 mil enardecidos fanáticos del futbol americano.
Un joven de 24 años equipado con el uniforme de los Broncos de Denver y con el # 15 en su espalda, que cargará con la responsabilidad de conducir a su equipo a una victoria sobre los Patriotas de Nueva Inglaterra, hincará la rodilla derecha en el pasto, apoyará su brazo izquierdo en la rodilla izquierda mientras que con el otro brazo se apoyará en el casco para hacer oración. Así lo ha hecho toda su vida.
Ese rito que los medios han bautizado como "Tebowing" no es una simple reverencia de cortesía como la que se hace en una corte o en un escenario, sino el rito cristiano de la "genuflexión" que expresa el reconocimiento y gratitud de Tim a Dios vivo y presente en ese estadio. No es un rito supersticioso hecho a la carrera de manera mecánica y sin conciencia espiritual, no es una rutina mágica para tener "buena suerte", no es un simple protocolo social para mimetizarse con los demás.
Es un rito de la vida diaria y personal de Tim Tebow. Un atleta que a los 24 años es admirado por sus extraordinarios logros deportivos en el futbol americano colegial (trofeo Heisman, mejor atleta del año de cualquier disciplina.) y ahora en su debut profesional en la NFL ha conducido a su equipo de la mediocridad a la excelencia de los playoffs.
Esta genuflexión de Tim Tebow representa su testimonio personal y cotidiano de la Fe Cristiana que ha vivido a lo largo de toda su vida, y desde antes de nacer cuando su madre se negó a seguir el consejo de abortarlo. este acto de Fe de su madre le dio la vida.
Hoy sorprende en sus declaraciones públicas cuando afirma sin disfraces no sólo su posición en contra del aborto, sino su convicción de mantenerse casto hasta el día de su matrimonio. Algo aparentemente insólito en un mundo que ha fabricado el "reino de la felicidad" en el erotismo y ha ¡satanizado! la cultura de la castidad.
Su fe no se reduce a esta genuflexión, sino que la ejerce en su vida cotidiana en la que ha creado una fundación de ayuda a los necesitados y participa en ella mediante su servicio personal y su oración cotidiana.
Hoy, cuando vea a Tim Tebow arrodillarse, no crea que reza para alcanzar la victoria -Dios no tiene preferencias deportivas- sino para dar gracias por estar vivo, tener fe y amar al prójimo. aunque sea Tom Brady o cualquier otro "patriota".