El PAN en oscilación pendular

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Especial
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    La degradación de un gobierno estriba en la perversión de sus objetivos. El PAN, que durante más de 60 años luchó por una verdadera democracia, hoy, que es gobierno, ha degenerado en una verdadera demagogia. El bien común, que era su objetivo como señal de buen gobierno, ha sido pervertido por la consecución de intereses particulares, que es el objetivo de este gobierno corrupto, gobierno de empresarios, que para lograr sus objetivos lo hacen a costa de sacrificar el bien común.

    Y es demagogia cuando vemos que Felipe Calderón a diario satura los medios para repetir las mismas cantaletas. Es demagogia cuando vemos a su candidata Josefina con su interminable verborrea donde es imposible encontrar algún concepto. Es "rollera" hasta el cansancio.

    Asimismo sabemos que la memoria no es un atributo confiable en los panistas. Por eso es necesario recurrir a la historia para recordar sus ideales pasados y confrontarlos con su actuar en el presente, veremos que sigue vigente una queja frecuente de Gómez Morín; "¡Otra vez el signo de la contradicción presidiendo nuestras actividades!".

    Sólo bastan algunos ejemplos para señalar la perversión de una doctrina. Respecto a la separación Estado-Iglesia, los fundadores del PAN no eran fanáticos religiosos. Dice el historiador Luis Calderón, padre del Presidente (Memorias del PAN, Tomo 1, Pág. 30), que la doctrina de dicho partido fue redactada por devotos católicos (Preciado, Iturbide), pero también por hombres sin fe en Dios como don Aquiles Elorduy. Años después, Elorduy fue expulsado del PAN por anticlerical y, asimismo, Adolfo Chistlieb renunció a la presidencia del mismo, según afirmó, "por una conspiración de la mocharía". Hoy, el PAN es un partido confesional, su médula espinal es el "Yunque" y Josefina es su candidata. El colmo es que en la próxima visita del papa Benedicto, los mochos dicen que éste "dará luz para que los mexicanos vivamos en democracia".

    En 1951, el líder juvenil del PAN, Jesús Hernández, exclamaba; "Acción Nacional es el único partido popular que existe, el pueblo más humilde está con nosotros, los ricachones más influyentes están con el régimen, ¡Así que eso de que el PAN es un partido de banqueros, se lo restregamos en la cara a quien lo diga!" (Memorias, tomo 3, Pág. 47). Hoy vemos como los "ricachones" están con el PAN, entre ellos, el dueño de Banorte, Roberto González Barrera, patrón de Sergio Ocampo, esposo de Josefina.

    En 1945, Manuel L. Barragán, candidato del PAN a la alcaldía de Monterrey, perdió en las elecciones. Don Luis Calderón escribió en sus Memorias (Tomo 1, Pág. 57); "un eslabón más en la cadena de presidentes municipales detestables, que han hecho de Monterrey una de las ciudades más corrompidas de México". Hoy tenemos que el panista Adalberto Madero ha sido calificado por los empresarios regios como el alcalde más corrupto en la historia de Monterrey. El alcalde actual, Fernando Larrazabal, es corresponsable de la muerte de 52 personas en el Casino Royale.

    En 1949, Luis Calderón insistía en la obligación del Estado para sostener con decoro a todas las universidades públicas del país (Memorias, tomo 2, Pág. 163). Hoy sabemos que su hijo Felipe Calderón es enemigo de la Universidad pública. Su último proyecto; el de financiar con recursos públicos a 21 Universidades privadas del país, es repudiado por el pueblo.

    Ése es el PAN; demagogia y contradicción política en oscilación pendular.




    Columna: Reflexiones