Una guerra muy sucia
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"Guerra sucia", "guerra de lodo", "guerra de descalificaciones". son algunos de los términos con que se refieren los inumerables analistas,críticos, periodistas, informadores y ciudadanía crítica cuando se refieren a las campañas electorales.
Los adjetivos de sucio, lodo y descalificación en realidad son sinónimos de una guerra de flores de Primavera, porque una guerra entre partidos políticos tomada en sentido literal es mucho más que eso. Ha sido una verdadera carnicería -¿hay alguna otra forma de llamar a cualquier guerra.con perdón de las carnicerías?- la guerra de los políticos desde que se inició nuestra independencia hasta el presente.
Desde el binomio conservadores-liberales del siglo antepasado hasta el trinomio actual PAN-PRI-PRD. (los otros partiditos maman de la ubre y del caos político), la vida política nacional ha sido una lucha de caníbales por el poder pero disimulada de "diálogos", "debates", "negociaciones por mientras", "acomodos", discusiones y alegatos jurídicos ad infinitum. una guerra sanguinaria que multiplica políticos millonarios pero también 50 millones de pobres ciudadanos que sangran cotidianamente.
Una guerra que no por ser estúpida deja de ser tan trágica y que tiene paralizado al País en las reformas que requiere desde. hace ¡Doce años! Gracias a que el trinomio político ha estado en guerra permanente: nuestra educación es tan miserable como anacrónica (del Siglo 19) en sus contenidos, en su metodología y en todos sus niveles, gracias a esa guerra el sistema político drena económicamente al presupuesto con senadores inservibles y diputados ignorantes y belicosos, Pemex está encapsulado para no crecer como cualquier empresa y el libre ejercicio de trabajar está encadenado a un sistema de componendas sindicales irrenunciables.
Esta es la guerra invisible que ha erosionado el desarrollo económico, social y cultural.Un País no puede desarrollarse cuando vive en estado de guerra.
En este contexto de guerra no podemos llamar "guerra sucia"al hecho de que la candidata y los candidatos confronten y denuncien los hechos de sus contricantes. Escandalizarnos por ello equivale a asustarnos y sonrojarnos como "señoritas solteronas" (especie en extinción) cuando escuchan unas palabras prosaicas que revelan una realidad incómoda.
El problema no son "las palabras sucias" sino la suciedad de la realidad de miseria, corrupción, mentira, explotación que revelan y que nos agobia a tal grado, que se requiere desviar todo un río, como lo hizo Hércules, para lavar tanta mierda y suciedad acumulada en el establo.
Si se quiere una competencia propositiva, ésta no debe de excluir las propuestas de lo que hay que limpiar, de lo que hay que definir como mentira, engaño o error.la corrupción huele horrible cuando está escondida pero si no se denuncia se seguirá acumulando. y eso sí es una guerra muy sucia.