El nuevo sepulcro.

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Especial
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Hay de sepulcros a sepulcros.

Ya es famosa la frase, "sepulcros blanqueados" del amable Jesús que cuando confrontaba la mentira y el engaño dejaba a un lado su amabilidad para que no disimulara su verdad contundente. Su metáfora, que ha pasado al lenguaje de todos los siglos para describir la hipocresía religiosa de los fariseos de todos los tiempos, no intentaba desvirtuar el valor hospitalario del sepulcro.

Su denuncia es tan radical como el adjetivo "blanqueados" sinónimo de disfraz puritano, de piadosa piel de lobo explotador, de imagen artificial de beateria calumniadora, de maquillaje que disimula al traidor, del codicioso egoísta que se disculpa con un "ya cumplí". "Blanquear"de manera irónica equivale a "lavar dinero corrupto", volverlo "honesto", "productivo", "caritativo". bendecirlo mediante la transmutación que opera la "hipocrita limosna" y lo vuelve agradecible, santificable y hasta abre una cuenta de indulgencias en los bancos de la hipocresía.

No se puede "blanquear" la corrupción que yace en un sepulcro, ni justificar el cínico robo del presupuesto destinado a construir el bien común de la salud, la educación y la seguridad del pueblo. Es imposible disfrazar con palabras bonitas, "blancas e inocentes" la mentira, la falsedad y el engaño podridos que contaminan lo que todo mundo huele, ve, sufre y atestigua con su despojo.

El sepulcro de Jesús igual que su ejemplo y sus palabras no habían sido "blanqueados". Su adhesión incondicional a la verdad sin adjetivos fue su forma de vivir, que aún hoy es la razón fundamental para admirarlo, seguirlo, respetarlo, escucharlo y citarlo como la verdad inobjetable y el maestro por antonomasia. Nunca tuvo necesidad de disimular, disfrazar, maquillar, diluir y hacer bonita y aceptable su verdad. Vino a inaugurar la era de la verdad y de vivir con y a partir de la VERDAD que proclamó. Esa fue la característica de su reino y la condición  fundamental  para ser como Él (cristianos).

El Evangelio consigna explícitamente "y lo sepultaron en un SEPULCRO NUEVO". En aquel (único SABADO SANTO, reposó en un sepulcro que tenía que ser nuevo), porque iba a reconstruir la salud en lugar de promover la corrupción, porque era el inicio de un Nuevo Camino a la eternidad en lugar de un vértigo a la nada, porque era la tierra nueva donde iba a crecer la semilla de la mostaza, porque era el humilde lugar donde se escondería por un tiempo el tesoro que merecía vender todo para conseguirlo, porque era la buena tierra que acogería al trigo milagroso que se multiplicaría millones de veces a lo largo de los siglos para dar de comer su Verdad incorruptible. porque era el palacio donde iba a reposar el Rey y su Reino de Verdad, de Justicia, de Amor, de Paz.


Egresado de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México. Director del Centro de Psicología y Psicoterapia S. A. DE C.V.