Beatriz Paredes la liberal

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Especial
/ 4 mayo 2012

    Beatriz cometió toda una serie de autogoles en un momento de ira. Lo que provocó la diarrea verbal de Paredes fue la afirmación de la joven que la acusaba de no haber apoyado la interrupción del embarazo vigente en el DF, cuando era presidenta del PRI.

    Por querer quedar bien con una jovencita quedó mal con muchos mexicanos, al menos con los que pensamos que el aborto es un asesinato.

    Efectivamente, la pregunta fue un dardo envenenado y Beatriz Paredes se lo tomó todo; su respuesta no le hizo ningún favor a su partido. Dijo, como presumiendo con orgullo, que hubiera hecho algo muy bueno: "La iniciativa de interrumpir el embarazo, en la Asamblea Legislativa, la propuso un diputado del PRI. Fueron los panistas los que aprobaron el derecho a la vida en provincia, el PRI se opuso a que la prohibición del aborto llegara a la Constitución.

    "Ahora ratifico que estoy convencida de que las mujeres tienen derecho de ejercer la libertad sobre su cuerpo", dijo.

    Si eso es ser liberal, no quiero ser liberal. Gran porcentaje de la opinión pública está en desacuerdo con el aborto; el razonamiento de Beatriz tiene varios errores. La mujer tiene libertad sobre su cuerpo, pero en el aborto se trata del cuerpo de otra persona.

    Además, para el embarazo se requirieron dos personas, así que el papá también tiene derecho a decidir.
    Aunque en México el aborto está prohibido, se ha ido abriendo la puerta gradualmente gracias a la tendencia a relativizar: nada es bueno ni malo, todo se puede justificar dependiendo de la situación.

    En algunos estados el aborto se ha despenalizado en los casos de violación, peligro a la vida o a la salud de la madre, inseminación artificial no consentida por la mujer, actos imprudenciales de la madre, malformaciones genéticas graves e incluso motivos socioeconómicos.

    Creo que el aborto no es un problema de salud, de cuestiones genéticas, de las semanas del feto ni de circunstancias económicas o de violación en la concepción, es más bien un problema de falta de moral y valores.
    Siempre está la opción de dar en adopción, mucho menos grave que abortar.

    En el caso de la violación han habido muchas mujeres que tienen a sus hijos y están contentas por haberlo hecho. Dos estudios realizados en Estados Unidos que descartan que los sentimientos que de la mayoría de las madres embarazadas por violación tienen hacia sus hijos sean negativos. Varias saben que es un don de Dios para ayudarlas a superar la violación.

    Entonces, ¿por qué legalizar el privar a esos bebés de la invitación que recibieron a vivir la fiesta de la vida?
    Si Beatriz Paredes fuera un feto con daño mental desde la concepción, conste que sólo es pregunta retórica, ¿debió de haber sido abortada, es decir asesinada?

    La humanidad está llena de personas valiosas, incluso genios que de acuerdo con esos criterios debieron ser abortados. Hace poco leí la historia de un sacerdote que nació producto de una violación, se enteró de su origen a los 10 años.

    "Fui al templo a reclamarle a Dios, a preguntarle por qué a mí. Como yo le hablaba a los gritos, vino un sacerdote y me dijo que estaba formulando mal la pregunta: "No es por qué, sino para qué", señaló.
    Dijo que creía que Dios, a raíz de mi situación, me estaba llamando para cosas grandes. En fin, me dijo que Dios escribe derecho sobre renglones torcidos y que iba a ser un instrumento de Él.

    Como dijo el sacerdote mencionado: "Creo que la decisión de abortar se acabará cuando pensemos que toda vida es un regalo de Dios, más allá de cómo fue concebida, del dolor, o de la alegría. Él sabe por qué y con el tiempo uno va descubriendo el para qué.

    jesus50@hotmail.com

    Columna: Ecos de la ciudad