¿Para qué sirve la transparencia?

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Especial
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Soy de los que cree que la transparencia no es un lujo, sino un producto de primera necesidad para toda democracia, el Gobierno debe ser vigilado, porque la falta de vigilancia sólo incrementa las posibilidades de que se cometan actos de corrupción. A lo largo del presente editorial voy a tratar de convencerlos de que nunca se hubiera llegado a los niveles de deuda que actualmente tiene Coahuila, si se hubiera aplicado al pie de la letra nuestra legislación en materia de acceso a la información.

En principio debemos recordar que la información es un insumo indispensable para la toma de decisiones, por tanto, el correcto flujo de la información entre los actores permite el funcionamiento de los mercados, de las instituciones sociales y de los sistemas políticos, pero cuando unos actores disponen de mejor información que otros se configura lo que los economistas llaman asimetrías de información que nos lleva a tomar decisiones socialmente ineficientes.

Las asimetrías de información se entienden mejor si utilizamos un ejemplo; imaginemos que un emisario de Coahuila va a un banco a solicitar un préstamo a nombre del Gobierno, así el funcionario del banco que lo atiende debe decidir si es rentable prestarle dinero al Estado y tiene varias fuentes de información que lo ayudan a tomar esta decisión, entre las que se destacan los reportes que las agencias calificadoras (Standar & Poor's, Moody's y Fitch Ratings) han elaborado acerca de la situación financiera de Coahuila.

En estos reportes el funcionario del banco puede ver el nivel de endeudamiento del Estado, también se puede observar la forma en la que el Gobierno de la entidad le ha dado cumplimiento a sus obligaciones financieras en el pasado e incluso se señala la probabilidad que existe de que el Estado pueda hacerle frente a sus obligaciones en el futuro (riesgo de no pago). Hasta inicios del 2011 estos reportes mostraban que Coahuila tenía una situación financiera relativamente saludable, por lo que la decisión más racional para el banco era prestarle dinero a la entidad a una tasa de interés relativamente baja.

Pero la información contenida en los reportes era incorrecta, el Gobierno de Coahuila premeditadamente le mintió a las agencias calificadoras y a la sociedad, escondió el verdadero monto de la deuda porque sabía que si los funcionarios de los bancos hubieran tenido la información correcta habrían tomado una decisión diferente, muchos bancos no le hubieran prestado dinero a Coahuila y otros lo habrían hecho pero cobrando mayores tasas de interés.

No le habrían prestado dinero a Coahuila porque era riesgoso hacerlo, de haber tenido la información correcta cualquiera de las agencias calificadoras se habrían dado cuenta que el Gobierno de Coahuila estaba contrayendo más deuda de la que podía pagar, y le habría rebajado la calificación para avisar a los potenciales acreedores de que la capacidad de pago del estado ya no era tan buena como antes.

Derivado de lo anterior, podemos inferir que existía una asimetría de información entre el gobierno de Coahuila y los ciudadanos (en donde por supuesto se incluyen a los funcionarios bancarios y a los empleados de las agencias calificadoras) y que esta asimetría sólo favorecía al gobierno de Coahuila, en cambio las agencias calificadores no pudieron hacer bien su trabajo, los bancos incurrieron en riesgos no planeados y el resto de los ciudadanos no pudimos vigilar a nuestros gobernantes.

La transparencia y el acceso a la información pública son las herramientas que socialmente hemos diseñado para evitar estas situaciones de asimetría de información, y debemos presionar para que los gobiernos respondan a las solicitudes de información, pero también para que la información sea de calidad.

¿Usted cree qué si los ciudadanos, los partidos políticos de oposición y los medios de comunicación se hubieran enterado a tiempo de la forma en la que estaba creciendo la deuda pública se habrían quedado callados?, yo no, incluso estoy seguro que la presión social habría propiciado que el Gobierno dejara de endeudarse.

Pero para reclamarle al Gobierno los ciudadanos necesitaban saber que algo andaba mal, y los funcionarios de Coahuila fueron lo suficientemente maquiavélicos como para aparentar que todo iba bien hasta que el castillo de naipes se derrumbó y fue demasiado tarde para arreglar el entuerto.

En conclusión, la transparencia no es una moda del mundo académico ni mucho menos un producto accesorio, por el contrario es una herramienta básica en una democracia que le permite al ciudadano enterarse de lo que hace el Gobierno, tomar decisiones, vigilar el destino de los recursos públicos y evitar actos de corrupción.

victorsanval@gmail.com


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