El sexenio de la muerte
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El sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, que finaliza el próximo viernes, será recordado como el más sangriento en la historia reciente de México. Porque es mentira que este sexenio haya sido el del empleo, de la salud o el de la infraestructura, este fue el sexenio de la muerte, más de 70 mil ejecutados lo confirman, fenómeno colectivo de compleja interpretación sociológica, que rebasa todas las estadísticas previas a Calderón, el mismo que inició su campaña cantando el "Hijo desobediente", y que ahora se despide cantando el siniestro "Perro negro", otro corrido de violencia, venganza y muerte.
Y es que estamos hablando de aproximadamente 12 mil ejecutados por año, de 32 homicidios por día, de más de un asesinato por cada hora en este gobierno del cual, don Manuel Gómez Morín, fundador del PAN, estaría horrorizado, como lo estuvo por la matanza de Huitzilac, motivo por el cual se apartó del fundador del PRI, don Plutarco Elías Calles, matanza de tintes políticos que también indignó a José Vasconcelos y a don Daniel Cosío Villegas, que desde Harvard escribió lo que hoy encaja perfectamente como epilogo del régimen calderonista; "Salud joven e ilustre pueblo de asesinos ¿Qué dice el olor a sangre? ¿Les sigue gustando? Maten más gente que al cabo todavía queda mucha y si les hiciera falta podemos ir los que estamos fuera...".
Es cierto, Huitzilac es parte de un pasado autoritario que nunca será exculpado, pero también es cierto que mucho ayudó a mantener la gobernabilidad, fue parte de los rigores que la seguridad del Estado requería, que evitó peores derramamientos de sangre, como los que hoy padecemos.
Contrario a lo anterior, el régimen panista no supo mantener la gobernabilidad, permitió el ascenso de poderes fácticos a los límites del Estado fallido, pues uno de esos poderes, el crimen organizado, ha establecido un régimen de terror inédito en la historia de este País.
Lo anterior se puede interpretar según el apotegma de James Madison; "La gran dificultad para idear un gobierno que han de ejercer unos hombres sobre otros radica, primero, en capacitar al gobierno para dominar a los gobernados, y después, en obligar al gobierno a dominarse a sí mismo". El antiguo régimen pudo dominar a los gobernados aunque llegó a perder el dominio de sí mismo, en cambio, el régimen panista se dominó a sí mismo (excepto en asuntos de corrupción) pero, lo que es peor, perdió el dominio sobre los gobernados.
Con respecto a la matanza de Huitzilac (asesinato del general Francisco Serrano y 13 partidarios), se relata que Vasconcelos y Gómez Morín desayunaban en un hotel de Londres, donde se enteraron por la prensa. El fundador del PAN escribió al respecto; "Londres entero sabe hoy lo que ha pasado en México y nosotros sentimos que en el hotel y en la calle, al ver que somos mexicanos, todos nos miran con horror y desprecio... las espantosas noticias que llegan, son las de un pobre País ensangrentado, donde no hay política sino escatología, corrupción e ignorancia".
No imaginamos la reacción de Vasconcelos, Cosío y Gómez Morín respecto al baño de sangre que nos deja Felipe Calderón. El propio Madison quedaría perplejo de ver llegar al máximo poder de un País a un hombrecillo que adopta para su campaña electoral un corrido titulado "El hijo desobediente" y peor aún, que se despide cantando el "Perro negro", baladas de elogio a la muerte, atroz apología del homicidio en el sexenio de la muerte.