El collar de los genocidas
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Y es que la "Orden Imperial del Yugo y las Flechas Rojas" fue una condecoración establecida por el dictador fascista Francisco Franco
El problema de recibir condecoraciones -decía Baudelaire- es que al aceptarlas, tácitamente se reconoce al Estado o al príncipe que las otorga, además de su escrutinio y juzgamiento, ante lo cual, agregamos que luego el homenajeado se expone al vituperio público o a una deshonrosa exigencia de cancelación, como actualmente sucede con las condecoraciones que el dictador Francisco Franco otorgó a Benito Mussolini y a Adolfo Hitler, muy similares a la que acaba de recibir Felipe Calderón, que consiste en un "Gran Collar" con simbología monárquica, instaurada por un dictador fascista y que lleva consigo el tratamiento de "Excelentísimo Señor".
Y es que la "Orden Imperial del Yugo y las Flechas Rojas" fue una condecoración establecida por el dictador fascista Francisco Franco, misma que otorgó a Hitler y Mussolini en el primer aniversario de su golpe fascista contra la República, como reconocimiento por los "altos servicios prestados a la Nación Española" (criminales bombardeos que Picasso inmortalizó en el "Guernica") y que ahora son vistos como criminales de guerra a los que Franco otorgó el "Gran Collar" y el tratamiento de "excelentes señores", por lo cual, hoy los españoles ajenos a la derecha claman para que tales condecoraciones sean canceladas y que dichos genocidas sean borrados de la memoria histórica de España.
Y con ese antecedente nos enteramos que el rey Juan Carlos, así como el presidente Mariano Rajoy, del Partido Popular (que es como el PAN en España), otorgaron al expresidente Felipe Calderón la condecoración de La Orden del Mérito Civil de España, que de manera similar a la "Orden del Yugo y las Flechas Rojas", fue establecida por otro dictador fascista, el general Miguel Primo de Rivera, para reconocer a todos aquellos que "han prestado grandes servicios a España", como lo hizo Felipe Calderón, que al igual que a Hitler y Mussolini, también se le concedió el máximo grado de "Gran Collar", con el mafufo reconocimiento de "Excelentísimo Señor", asunto que además de patético resulta detestable.
No dudamos que aquí en México los beneficiarios de don Felipe le den el trato que sugiere la condecoración, pero seguramente habrá millones que se pintorreen del "Excelentísimo Señor" y de su "Gran Collar", porque lo verán como un pago de la oligarquía española por los grandes beneficios que Calderón les otorgó en asuntos como la fallida inversión de Pemex en Repsol, los contratos a los astilleros de Galicia, las "facilidades" a bancos y gaseras, además del tráfico de influencias para que los duques de Palma coyotearan negocios turísticos, eólicos, acuíferos y energéticos.
No hay que soslayar que en este asunto del "Gran Collar", a Calderón le puede crecer el repudio como a Hitler y Mussolini. Basta recordar que en el año 2011, el expresidente fue acusado ante la Corte Penal Internacional de La Haya, por la muerte de casi 100 mil mexicanos que fueron ejecutados en ese baño de sangre que fue su gobierno.
Y no olvidemos que el juicio de la historia es inapelable. Como sucedió con otra condecoración que igualmente resultó en oprobio nacional; la Cruz de Hierro otorgada por el gobierno alemán al dueño de los "Soles", el coronel José García Valseca, un fascista poblano enemigo acérrimo de los masones, de los judíos y de la izquierda mexicana. La gran diferencia es que este fanático de la derecha no fue Presidente de México.