Día Mundial sin Tabaco
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Hoy es el Día Mundial sin Tabaco, al parecer la estrategia del Gobierno para combatir el tabaquismo va en la dirección correcta.
El encabezado de la nota dice: Fumar dejó de ser glamuroso. Con imágenes crudas que muestran los efectos del tabaco, las campañas del Gobierno buscan revertir los estereotipos promovidos por décadas por la publicidad de esta industria. Esa forma de campañas son las que realmente funcionan.
Los jóvenes saltillenses empiezan a fumar desde temprana edad: entre los 15 y 16 años. La mayoría de los entrevistados dice que fuma porque sus amigos lo hacen, la imitación es un factor poderoso entre los adolescentes, el deseo de pertenecer y de ser aceptado socialmente.
La publicidad del cine y la televisión han propiciado que se asocie la imagen de que el fumador es una persona interesante, rebelde, sexy como la seductora fumadora que interpreta Sharon Stone; es una cuestión emocional que te hace ver como una persona sofisticada, elegante o como un intelectual, dependiendo de a quién vean fumar.
Puede ser por tratar de aparentar una imagen de masculinidad, de una persona fuerte y adulta, como el vaquero de una marca de cigarros, lo que empieza por imagen, imitación o socializar se convierte en una adicción difícil de dejar, todo esto le cae de perlas al adolescente que busca afirmar su identidad y además le encanta correr riesgos.
Todavía se puede hacer más: Los pictogramas en las cajetillas de cigarros, que actualmente abarcan 30 por ciento de la parte frontal, la OMS recomienda que sea 50 por ciento y se busca que abarquen 70 por ciento del paquete; además de prohibir la publicidad de cigarros, que todavía está vigente en algunos espacios.
También funciona pegarle al fumador en donde más le duele, no son los pulmones, ni la garganta, es en el bolsillo, el Gobierno debe aumentar más los impuestos al tabaco: por cada 10 por ciento de aumento al precio final de los cigarros, se reduce en un 5 por ciento el número de fumadores.
Los seguros cobran más a quienes fuman, un fumador mexicano puede juntar entre 6 mil y 17 mil pesos al año si deja de comprar cigarros; en Saltillo, el fumador promedio se gasta en cigarros 4 mil 680 pesos al año, los más fumadores pueden llegar a gastarse al año hasta 23 mil 920 pesos. Esa cantidad no es nada comparada con lo que se ahorraría el país en doctores y hospitales.
En México el costo anual de atención médica por sólo cuatro de las enfermedades más comunes atribuibles al cigarro, va de 23 mil millones a 43 mil millones de pesos. Resulta claro que al Gobierno le conviene invertir en campañas para prevenir o tratar el tabaquismo.
Estudios científicos muestran que reducir el nivel de nicotina a niveles que no generen adicción también da buenos resultados, pero eso no les conviene a las poderosas compañías tabacaleras, se sabe que esas empresas tienen personas que cabildean las leye$ (así, con signo de pesos); o sea, que ofrecen dinero a diputados para que no afecten a sus negocios de tabaco. A esos diputados sin escrúpulos no les importa el daño tan grave que hacen.
En Coahuila existen 615 mil 800 fumadores que empiezan desde los 16 años con esta práctica, es la primera causa de muerte que puede ser prevenible en el país. Según datos del 2012, Coahuila ocupa el segundo lugar nacional en adolescentes fumadores.
Lo que se ha visto que funciona es fomentar y asociar la imagen de que fumar es indeseable y que quien lo hace será rechazado socialmente, porque es algo asqueroso y apestoso. Al parecer les importa más la vanidad que la salud.
Alrededor de 600 mil personas mueren a causa del tabaco sin haber comprado un cigarro, sólo por el humo del vecino. El cigarro nos afecta a todos, cuando nos pregunten de forma cortés ¿no te molesta que fume? Quizás deberíamos responder: No me molesta, me enferma.
Jesus50@hotmail.