Dos principios incompatibles

+ Seguir en Seguir en Google
Especial
/

Salvo las contadas excepciones en las que se permiten las candidaturas independientes, la única vía que tenemos los mexicanos para acceder a un puesto de elección popular es a través de los partidos políticos. Así que en teoría un ciudadano podría ir al partido de su preferencia y buscar mediante un proceso interno el ganar una candidatura, sin embargo, la realidad se aleja mucho de la teoría, en la práctica un ciudadano no puede competir en las internas de un partido porque en la mayoría de los partidos ni siquiera existen los procesos de elección interna y en aquellos donde si los hay, suelen ser elecciones simuladas donde se sabe de antemano el resultado.

En ningún partido político del país existe una democracia interna plena, la mayor parte de las candidaturas se reparten en función de los intereses de la camarilla que dirige a los partidos, aunque  en el PRI, PAN y PRD se han llevado a cabo algunos procesos democráticos para elegir a los candidatos. A pesar de lo anterior, los procesos de selección interna de candidatos están a punto de desaparecer, porque como sus resultados son inciertos no se puede garantizar que el 50 por ciento de los ganadores sean hombres y el 50 por ciento sean mujeres, esto quiere decir que el principio de democracia interna de los partidos no siempre es compatible con la equidad de género en la selección de candidatos.

La esencia de la democracia es que cualquiera que participa en un proceso electoral tenga posibilidades de ganar, por ello es imposible garantizar que el resultado de los procesos internos de selección de candidatos respete la equidad de género que estipula la ley, así que muchos partidos han optado por seleccionar a sus candidatos por la vía del dedazo y los pocos partidos que se han arriesgado a llevar a cabo procesos internos de selección han tenido despojar de las candidaturas a algunos de los contendientes ganadores para poder cumplir con el porcentaje de abanderadas que estipula la ley.

Un ejemplo de lo anterior se presentó hace un par de semanas en Coahuila, cuando una persona de nombre Carlos Ramos Gutiérrez venció a dos candidatos que en el papel parecían mejor posicionados que él (Héctor Horacio Dávila y Guadalupe Mandujano) en el proceso interno del PAN para seleccionar al candidato a diputado local por el IV distrito, sin embargo, como en las internas del PAN se eligieron a más hombres que a mujeres, la dirigencia del PAN decidió de forma unilateral retirarle a Carlos la candidatura que se había ganado en las urnas y dársela a una compañera de partido. Lo mismo le pasó al propio PAN en las pasadas elecciones federales en las que el segundo boleto de la fórmula para senadores fue ganado por Jesús Ramírez Rangel, pero al no cumplir el partido con la cuota de candidatas estipulada en la ley tomó su lugar la hoy senadora Silvia Garza. ¿Cómo se le explica a los militantes del PAN que sus votos no sirven de nada?

Lo anterior deja abierto un debate; ¿qué es más importante, promover la democracia interna de los partidos o garantizar la equidad de género?, en este momento yo no puedo decir que uno sea más importante que el otro, mi punto es que nunca se ha dado un debate serio sobre dicho dilema, queremos tener ambas opciones, pero en la práctica es muy difícil compaginar los dos principios.

Hay quien piensa que la democracia interna de los partidos se puede compatibilizar con la equidad de género, siempre que los partidos delimiten con anterioridad los distritos en los que sólo pueden contender precandidatas mujeres y en los que sólo puedan participar precandidatos hombres, sin embargo, eso no resuelve del todo el problema, porque de alguna manera se lesionarían los derechos políticos de los aspirantes de un género que vivan en un distrito que la dirigencia partidista reservó para el otro género. Incluso puede ser una medida que no favorezca a la equidad de género porque así los partidos podrían dejar los distritos más difíciles para las candidatas y colocar a candidatos hombres en los distritos que presentan mayores posibilidades de triunfo, por lo que al final seguiríamos con un Congreso predominantemente masculino.

El compaginar dos principios necesarios como la equidad de género y la democracia partidista no es una tarea sencilla, hasta el momento no hemos encontrado una fórmula que permita la concurrencia de ambas prácticas, por lo que no sólo se debe investigar más a fondo la cuestión, sino que además los legisladores deben debatir en serio el asunto para optar por aquel principio que le reporte mayores beneficios sociales a los ciudadanos, sea éste la equidad de género en las candidaturas o la democracia interna de los partidos.

victorsanval@gmail.com

@victorsanval

Somos un medio de comunicación digital e impreso con cinco décadas de historia; nos hemos consolidando como uno de los sitios de noticias más visitados del Noreste de México.

Como medio multiplataforma, nos distinguimos por ofrecer contenidos confiables y de alta calidad, abarcando una amplia gama de temas, desde política y estilo de vida hasta artes y cultura. Además, ofrecemos artículos de análisis, entretenimiento y recursos útiles a través de formatos innovadores en texto, fotografía y video, que permiten a nuestros lectores estar siempre bien informados con las noticias más relevantes del día.

Nos enorgullece tener un equipo editorial compuesto por periodistas especializados en Derechos Humanos, Deportes y Artes.