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VANGUARDIA tiene una campaña de fomento a la lectura.
La campaña tiene el lema, Lee lo que quieras, lee más; la motivación es mediante frases ingeniosas, contradictorias en apariencia: Leer causa alborotos... de neuronas, Leer es perjudicial para la torpeza mental. Esa contradicción aparente hace llamativas las frases.
Siguiendo con la misma línea de frases que motivan a leer, he aquí algunas: La vida se asemeja a una novela más veces que las novelas se parecen a la vida. La ficción revela verdades que la realidad oscurece. Soy algo iletrado, pero leo mucho. J.D. Salinger, escritor.
Es bueno leer todo de algo y algo de todo. Existen hombres que hablan como libros, afortunadamente hay libros que hablan como hombres.
Los buenos libros tienen en común que son más verdaderos que si realmente hubieran sucedido.
Había un bar que no era para lectores con problemas de bebida, era un bar para bebedores con problemas de lectura.
En el caso de los buenos libros, el punto no es ver a través de cuántos puedes pasar, sino cuántos de ellos pueden pasar a través de ti.
Definitivamente hay libros que nos pueden cambiar la vida, salvo casos excepcionales como el de Peña Nieto.
Al igual que la comida, hay libros que son más digeribles que otros, que nos nutren más y hay algunos que hacen daño. Igual que la comida, somos libres de comer lo que queramos, solo hay que asumir las consecuencias.
La censura no es buena, menos en el caso de los libros, porque se presta a coartar la libertad, lo que sí se vale es sugerir o recomendar buenos libros. Más aun, regalar buenos libros tiene un efecto multiplicador: el que los da, según San Bosco, hasta un pedazo de cielo se puede ganar.
Si dejo de dar clases, ya no tendré tiempo para leer, así que sigo dando clases; es de las pocas profesiones en las que te pagan por leer, aparte de la de editor, escritor y consultor, pero el editor está en una categoría superior, porque además de que le pagan por leer, también le pagan por borrar o modificar lo que no le guste.
Muy atrás en las prioridades personales queda el crecimiento personal y el alimento espiritual que representa la lectura. Hay personas que detestan los libros de superación personal, que solo les gusta la literatura, llámese novela o cuento.
Aunque a mí sí me gustan los de superación, creo que por regla general es mucho mejor leer el libro, que ver la película del libro.
Las campañas para promover la lectura no han dado los frutos que se esperarían, el objetivo debe ser prender la chispa que provoque el fuego interior del gusto por la lectura; en otras palabras, si un joven vive la experiencia de picarse con un buen libro, de ahí puede nacer su interés voluntario por leer más.
Entre los jóvenes la lectura difícilmente compite contra las opciones de distracción cómoda que no dejan nada, como el Internet, los videos, películas, juegos, redes sociales. Son pocas las personas que leen. Los pocos que leen, ¿Qué es lo que leen?
Un indicador más importante que medir la cantidad de libros que se lee, sería la calidad de lo que se lee.
Aun así, la lectura despierta más la imaginación y activa más la mente que cualquier imagen o película, sin embargo, hay de lecturas a lecturas. No es lo mismo estar leyendo una revista de novelas, la caja del cereal o los chismes del Facebook, que libros sobre filosofía, religión, negocios, superación, biografías o cualquier tema relacionado con la profesión.
Existen lecturas edificantes y otras que, también es válido, solo dejan el placer pasajero de su lectura.
Una advertencia para el amor desmedido por la literatura y la lectura: Se trata de saber para vivir y no de vivir para saber.
Leer buenos libros es como una buena inversión: requiere de algo de dinero, tiempo y esfuerzo, esa inversión paga bien cuando se aplica lo leído, nos hace ser mejores profesionistas y seres humanos. Cuando nos damos cuenta de ello, nace el interés por leer.
jesus50@hotmail.com