El reparto de los plurinominales

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Especial
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En 1950 Kenneth Arrow sentó las bases para determinar que cualquier sistema colectivo de votación, incluidos los sistemas electorales, eran sujetos de manipulación. Incluso si los individuos no modifican el sentido de sus votos, diferentes reglas pueden derivar en diferentes resultados y como hay muchas variantes de sistemas electorales, también se pueden encontrar muchas combinaciones de reglas que favorecen a algunos partidos en detrimento de los demás, incluso cabe la posibilidad de que los actuales legisladores utilicen la ley para restringir el margen de acción de los legisladores futuros, tal como lo expone Jon Elster en su libro “Ulises desatado”.

Podemos encontrar casos de manipulación electoral a partir de reglas sesgadas en todas las latitudes del planeta, por ejemplo, antes de que Augusto Pinochet permitiera las elecciones democráticas en Chile, se construyó una serie de reglas para que los partidos conservadores no tuvieran menos senadores que los partidos de la Concertación, un caso similar es el de la primera elección democrática de España, en donde el número proporcional de escaños era mayor en las circunscripciones con un electorado más conservador y menor en los de tendencia de voto hacía la izquierda, incluso en países como Estados Unidos se han dado casos de manipulación electoral, tal y como lo demuestra el veredicto del caso; Liga de ciudadanos latinoamericanos unidos vs Perry del año 2006, en el cual la Suprema Corte de Justicia determinó que la nueva delimitación de cinco distritos con sede en Texas violaba los derechos de las minorías, ya que su trazado buscaba incluir en ellos al mayor número de zonas afines al Partido Republicano. 

A pesar de lo dicho en el párrafo anterior, no todos los sistemas electorales generan el mismo grado de distorsión entre el sentido de los votos y los escaños asignados, por ejemplo, hay sistemas electorales como los de Holanda e Israel en donde los partidos reciben un número de representantes muy similar a los votos obtenidos, mientras que en otros sistemas como el de la India o el de Tanzania se pueden observar importantes diferencias entre los votos que reciben los partidos y los escaños que se les asignan.

En Coahuila, el PRI encontró una forma de construir una hipermayoría no sólo respaldada por los votos en la urnas, sino también por la construcción de un sistema electoral de reglas sesgadas. El objetivo del PRI fue claro; limitar el número de representantes de la oposición en el Congreso del Estado, para ello, siguió varias estrategias: la primera fue reducir la cantidad de diputados a repartir por el principio de representación proporcional, la segunda fue la de simplificar los requisitos que se pedían para el registro de partidos políticos locales, la tercera fue la de ayudar a la formación de más partidos políticos locales, la cuarta estrategia fue la establecer que el primer criterio para la asignación de diputados por el principio de representación proporcional sería el de dar un diputado a todos los partidos que obtuvieran los votos suficientes para mantener el registro, y para asegurarse que los partidos satélites del PRI conservaran el registro y obtuvieran diputados en detrimento del PAN, PRD e UDC, el PRI hizo alianzas electorales con dichos partidos.

Los resultados de las tretas del PRI son evidentes, en la elección del año 2011, el PRI y sus aliados recibieron el 62.07 por ciento de los votos válidos en la elección, pero gracias a las reglas electorales se quedaron con el 88 por ciento de los diputados, mientras que la alianza PAN-UDC obtuvo el 33.76 por ciento de los votos, pero sólo recibieron el 12 por ciento de los escaños. La elección de este año también arrojó resultados desproporcionados, el PRI y sus aliados obtuvieron el 64 por ciento de los votos validos, pero de nueva cuenta se quedaron con el 88 por ciento de los escaños, mientras que el PAN con el 24 por ciento de los votos apenas recibió el 4 por ciento de los diputados, por ejemplo, el PAN tiene el mismo número de diputados que el PRD que apenas logró el 3.29 por ciento de los votos.

Sobra decir que el sistema de asignación de diputados de Coahuila es injusto y es el más inequitativo del país, no puede tratar igual a un partido que apenas rebasó el umbral de votos para mantener su registro, que a otro que obtuvo la cuarta parte de los votos. Dicha situación no puede seguir así, ya que los intereses de muchos coahuilenses no están debidamente representados en el Congreso. El PRI no tiene incentivos para cambiar una situación que le favorece, por ello, la única oportunidad que se tiene para modificar la situación es que la sala regional del TRIFE o el propio pleno del TRIFE, aborden el tema a la luz del artículo 116 constitucional y que de esta manera se pueda neutralizar un sistema que es a todas luces sesgado. 

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@victorsanval

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