Polémica indemnización

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Especial
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    Sigue la polémica por indemnización a desaparecidos.

    Los integrantes del Grupo Empresarial Lagunero (GEL) acordaron ampararse en contra de la citada legislación, que obliga a las empresas a pagar un salario a los familiares de un trabajador declarado como desaparecido.

    El obispo Raúl Vera López dijo que los empresarios que se han pronunciado en contra de la ley para la Declaración de Ausencia por Desaparición de Personas, son egoístas. El senador Luis Fernando Salazar Hernández, propone se aplique y haga realidad el fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral que ya se encuentra previsto en la Ley de Víctimas del Estado, o que se incluya en la Ley de Desaparecidos, un fondo como el que se encuentra previsto en la Ley de Víctimas y Ofendidos en Materia de Trata de Personas.

    Siguiendo con la línea del obispo, presento aquí algunas ideas de la doctrina social cristiana que nos pueden dar un criterio en este asunto: La actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin más la lógica mercantil. Debe estar ordenada a la consecución del bien común, que es responsabilidad ,sobre todo de la comunidad política.

    Por tanto, se debe tener presente que separar la gestión económica, a la que correspondería únicamente producir riqueza, de la acción política, que tendría el papel de conseguir la justicia mediante la redistribución, es causa de graves desequilibrios.

    El mercado de la gratuidad no existe y las actitudes gratuitas no se pueden prescribir por ley. Sin embargo, tanto el mercado como la política tienen necesidad de personas abiertas al don recíproco.

    Desde el punto de vista social, a los sistemas de protección y previsión, les cuesta trabajo y les costará todavía más en el futuro, lograr sus objetivos de verdadera justicia social dentro de un cuadro de fuerzas profundamente transformado.

    En efecto, la economía y las finanzas, al ser instrumentos pueden ser mal utilizados cuando quien los gestiona tiene sólo referencias egoístas, de esta forma, se puede llegar a transformar medios de por sí buenos en perniciosos.

    Lo que producen estas consecuencias es la razón oscurecida del hombre, no el medio en cuanto tal. Por eso, no se deben hacer reproches al medio o instrumento sino al hombre, a su conciencia moral y a su responsabilidad personal y social

    La justicia afecta a todas las fases de la actividad económica Hace algún tiempo, tal vez se podía confiar primero a la economía la producción de riqueza y asignar después a la política la tarea de su distribución.

    Hoy resulta más difícil, dado que las actividades económicas no se limitan a territorios definidos, mientras que las autoridades gubernativas siguen siendo sobre todo locales. La economía solidaria, que encuentran su mejor terreno en la sociedad civil aunque no se reducen a ella, crean sociabilidad.

    Se está extendiendo la conciencia de la necesidad de una responsabilidad social más amplia de la empresa. La necesidad de un sistema basado en tres instancias: el mercado, el Estado y la sociedad civil.

    La solidaridad es en primer lugar que todos se sientan responsables de todos; por tanto no se la puede dejar solamente en manos del Estado, mientras antes se podía pensar que lo primero era alcanzar la justicia y que la gratuidad venía después como un complemento, hoy es necesario decir que sin la gratuidad no se alcanza ni siquiera la justicia.

    El ser empresario, antes de tener un significado profesional, tiene un significado humano.

    Interpretando lo anterior se concluye que se requiere una nueva economía, socialmente responsable. Una economía en la que la sociedad civil participe iniciando empresas que primero busquen el bien de la sociedad y de ahí una ganancia o utilidad, y no al revés.

    Así mismo, el Gobierno es corresponsable con la iniciativa privada y la sociedad, en buscar una distribución justa de los recursos. Más allá de la justicia, una actitud solidaria desinteresada.

    jesus50@hotmail.com 


    Columna: Ecos de la ciudad