Cultura de la muerte

Especial
/ 7 agosto 2015

    Jesús González De León

    El término cultura de la muerte se refiere a una mentalidad, a una manera de ver al ser humano y al mundo, que fomenta la destrucción de la vida humana más débil e inocente por parte de los más fuertes y poderosos, de los que tienen voz y voto.

    Actualmente la vida es poco apreciada, predomina una cultura de la muerte, son conductas que se aprecian claramente: abortos, suicidios, eutanasia, anticoncepción, esterilización, ejecuciones, son signos de esta tendencia.

    Atentados contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual, y pretenden no sólo la impunidad, sino incluso la autorización por parte del Estado, con el fin de practicarlos con absoluta libertad y además con la intervención gratuita de las estructuras sanitarias.

    En la ciudad de Sabinas ocurrió un caso impactante, al parecer una mujer asesinó a sus cuatro hijos y se suicidó.

    El caso resulta extraño: la nota menciona que las teorías de este asesinato señalan como posible culpable al esposo; este último afirmó que había discutido con la mujer debido a los gastos que se estaban generando en su hogar, gracias al próximo regreso a clases, situación que cree la pudo orillar a cometer esta barbarie.

    En las investigaciones realizadas a los menores, se analiza si los pequeños estaban bajo el influjo de algún estupefaciente, ya que les parece difícil de creer que al escuchar el primer balazo con el que asesinara a la víctima número uno, los otros tres hijos no corrieran del lugar.

    En otro caso un hombre saltillense marcó a la línea 066 y dijo que tenía en mente suicidarse, proporcionó la ubicación y la radio operadora le respondió que se mantuviera en la línea para enlazarlo a un centro de ayuda.

    Tal parece que ninguna instancia se encontraba disponible y el usuario cortó por completo el llamado, y no solo cortó la llamada, sino su vida.

    Un joven saltillense de 21 años intentó suicidarse porque su novia lo engañó, un transeúnte logró rescatarlo.

    Cuando se suicida una persona mentalmente enferma, su responsabilidad está no pocas veces disminuida y con mucha frecuencia totalmente anulada Trastornos psíquicos graves, la angustia, o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura pueden disminuir la responsabilidad del suicida.

    Entre las causas del suicidio está la depresión o tristeza prolongada, el alcohol, los químicos en el cerebro, la falta de Dios y sentido de la vida.

    Debemos estar conscientes de que somos administradores y no propietarios de la vida que Dios no ha confiado. No disponemos de ella.

    El suicidio contradice la inclinación natural del ser humano de conservar y perpetuar su vida. Es gravemente contrario al justo amor de sí mismo. el suicidio ofende el amor del prójimo porque rompe injustamente los lazos de solidaridad con la familia.

    Está claro que la familia se siente culpable e incluso la sociedad.

    No somos nadie para juzgar las circunstancias que tenían las personas que se han suicidado, sin embargo, no se debe difundir como una ejemplo a seguir o un acto sin consecuencia.

    Durkheim, en su libro El suicidio, afirma una tesis: El suicidio varía en razón inversa al grado de cohesión de la sociedad religiosa, familiar y política, ahí puede estar la enfermedad.

    Al Estado le debe interesar proteger lo más valioso, la vida, no solo el bienestar económico y material de sus habitantes.

    Hay algo grave cuando en una sociedad impera la cultura de la muerte y la vida se valora poco.

    jesus50@hotmail.com

    Columna: Ecos de la ciudad

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