La constitución de la familia burguesa -matrimonio, padre, madre, hijos- sigue existiendo. Foto DPA
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El escenario familiar varió tanto y de modo tan rotundo, que aún genera sorpresa, desconcierto y precaución.
Buenos Aires, Argentina.- Padres del mismo sexo, parejas que no pasan por el registro civil, hijos de madres solteras que cuentan con modernas técnicas de fertilización, familias ensambladas y una amplia gama de variantes confluyen en la nueva configuración familiar, que durante la última década modificó su estructura.

El escenario familiar varió tanto y de modo tan rotundo, que aún genera sorpresa, desconcierto y precaución. "Es muy prematuro decir qué va a pasar. Hay consultas pero estamos inmersos, es algo que está sucediendo", sostiene en una entrevista con dpa Luz María Abatángelo, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

"Habrá menos problemas en tanto y en cuanto exista una ley interna que permita establecer que haya un adulto significativo en la vida de un niño, para que lo ayude a creer", señala Abatángelo, que además es miembro del Departamento de Niños y Adolescentes de la APA.

La constitución de la familia burguesa -matrimonio, padre, madre, hijos- sigue existiendo. Pero aparecieron otras. "Si tomamos la historia de la institución familiar, nos encontramos con una familia más ampliada en la Edad Media. Después, con el nacimiento de la burguesía, surge una familia constituida más nuclearmente: la familia burguesa", explica.

En julio de 2010 el Parlamento argentino fue el primero de Latinoamérica que otorgó iguales derechos a gays que a heterosexuales para casarse. "Hay un cambio, pero sigue primando la familia con matrimonio heterosexual. Los homosexuales que arman familias aún no son un grupo tan importante, más si lo comparamos con países como Estados Unidos, sobre todo en la costa californiana ", señala Abatángelo.

Ante el constante cambio, la especialista señala que "lo primero" que tienen que trabajar los psicólogos son los sistemas de prejuicios. "Esto es lo que viene a nosotros como nueva realidad y configuración. Nadie escapa a su tiempo. No se puede negar lo que existe", dice.

Entre las configuraciones también aparece la "familia monoparental", donde un solo adulto tiene niños a cargo. Puede ser la mamá, el padre u otro que se hace cargo porque no están los padres (fallecimiento o abandono, por ejemplo).

"Queda un peso muy grande sobre el cónyuge. La función materna o paterna no tiene que ver con el género. Pero el peso de la crianza es mucho mayor que cuando uno lo comparte", explica.

Para Abatángelo, "es complicado" hablar en general, pero dice que suele extrañarse o necesitarse la figura ausente. "Depende de cómo el que quedó puede elaborar la situación para poder transmitirla y metabolizar el desamparo que pueden sufrir los hijos".

Dentro del esquema monoparental hay además mujeres que deciden tener sus hijos sin un compañero, que no es lo mismo que la que queda viuda o se separa. "Es muy importante que sea algo pensado y no impulsivo. Hay que asesorarse sobre lo que implica", indica.

También varía la manera en que se pueden tener hijos.Ya no es solo la adopción. Hay distintas técnicas de fertilización asistida. Así, parejas lesbianas tienen una maternidad alternativa: primero una tiene un hijo y después la otra. A veces se recurre a la inseminación. Y los hombres homosexuales pueden recurrir a un vientre alquilado o a la adopción.

"Todo lo que tiene que ver con la línea de fertilización asistida y de nuevas rutas para la concepción generan que las personas puedan acceder a la maternidad o paternidad de formas muy distintas", dice Abatángelo.

Así, se dan situaciones impensadas tiempo atrás. A principios de septiembre se conoció un caso de Estados Unidos que generó polémica: un solo donante de esperma tuvo 150 hijos. Algunos médicos señalaron que no es bueno que haya tantos "medio hermanos" y alertaron sobre los riesgos de enfermedades raras.

A su vez, los matrimonios que se divorcian y forman nuevas familias ensambladas, dando lugar a lo que se llama "los tuyos, los míos, los nuestros", no son una novedad, pero no dejan de ser un tema complejo.

"Se generan situaciones conflictivas: falta de aceptación, dificultad en el ensamble de los hijos, niños de distintas edades que a veces resulta complicado integrar, problemas de celos, que también son típicos de la familia nuclear pero acá aparecen amplificados", cuenta Abatángelo.

Además hay que tener en cuenta las respectivas historias pasadas. "Muchas veces en las familias ensambladas te encontrás con varios divorcios anteriores, ya sea de sus padres o de sus abuelos", afirma.

Como todo cambia, también los abuelos viven los escenarios más variados. Matrimonios jóvenes que tienen hijos cuyos abuelos están en plena actividad profesional. "Cada vez más gente vive cien años. Y empiezan a tomar mayor protagonismo los bisabuelos". Además hay dificultad "para asumir la `abuelitud', sobre todo por el culto al narcisismo". Los avances científicos, incluso, permiten que algunas mujeres sean madres cuando sus hijas están por serlo.

Pese a todo, la idea de "familia" sigue existiendo. "La familia posmoderna -dice la especialista- no tiene las mismas características que las de la Edad Media, pero el concepto es el mismo: uno o dos adultos capaces de confrontar, sostener y dar un sistema de valores a niños".

Abatángelo cree que la familia es como la democracia: quizá no sea el mejor sistema pero por ahora es el único que algo garantiza. "Tal vez en cien años haya otra institución, pero aún no".

Eso sí -subraya-, cualquiera sea su configuración, debe funcionar el respeto "por lo que el otro piensa y decide, que no haya apropiación del otro, que esté la posibilidad de criar a los hijos con límites en la palabra, que las cosas puedan ser habladas, desterrar la palabra o el gesto violento, entender que la crianza tiene que ver con poder transmitir valores".