Eduardo García / Sentido Común
México, D.F.- Uno de los mejores momentos en la campaña a la presidencia de Felipe Calderón el año pasado, fue cuando acuñó la frase de que en caso de ganar la presidencia "rebasaría por la izquierda" las propuestas de su principal adversario, el político Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática.
La propuesta del entonces candidato presidencial del Partido Acción Nacional mereció el aplauso y reconocimiento de los electores, pero principalmente de las clases empresariales, quienes así admitían, como proponía Calderón, la necesidad de enfrentar las enormes desigualdades sociales del país y que, en buena medida, explicaban la popularidad de López Obrador.

Hoy, a casi 11 meses de que Calderón tomara posesión de la presidencia, luego de derrotar en la elección más competida de la historia moderna del país a López Obrador, el Presidente da muestras, para algunos, de que aquella frase que logró acuñar con un buen sentido político y mercadotécnico, no era una frase vacía.

"Van en serio contra los privilegios, pero no es un asunto de Robin Hood, sino que son (los empresarios) los que estorban para que el país crezca y para que le vaya bien como gobernante, y converge con la idea de rebasar por la izquierda", dijo Vidal Romero, un analista político del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), una de las universidades más prestigiadas en México, en una entrevista.

Para ciertos analistas, algunas de las medidas que se aprobaron hace apenas unos días en el Congreso, con el apoyo del Presidente, si bien lejos de ser perfectas, muestran al menos una preocupación de Calderón por quienes menos tienen.

Tanto la reforma fiscal, como la reforma electoral que recibieron el visto bueno de la mayoría de los diputados y senadores hace unos días, contienen elementos que hacen ver que Calderón está dispuesto a eliminar algunos de los privilegios que han permitido una inequitativa distribución de la riqueza.

Por ejemplo, los cambios fiscales buscan claramente que las grandes empresas, que por décadas han aprovechado los recovecos de las leyes mexicanas para eludir el pago de sus obligaciones, no encuentren ya ahora esos huecos y tengan que pagar tasas impositivas más acordes a sus ganancias.

Con la creación de la Ley del Impuesto Empresarial de Tasa Unica, Calderón y los legisladores esperan poder incrementar la recaudación a fin de poder invertir más en proyectos de salud, educación e infraestructura.

La reforma electoral, por su parte, dejó en claro, aún con las imperfecciones que pueden atribuírsele, que Calderón, oriundo del estado de Michoacán, y los legisladores, no tuvieron empacho en reducir la influencia del duopolio televisivo, conformado por Grupo Televisa y TV Azteca, en las campañas electorales, como había quedado en evidencia en la última elección presidencial.

Al prohibir la publicidad política en radio y televisión, los legisladores y Calderón buscan quitar una de las fuentes de influencia y poder de la que hasta ahora han gozado las televisoras para chantajear a los partidos y sus candidatos durante los comicios federales.

En pocas palabras, Calderón, con la ayuda de los legisladores, está, de acuerdo con algunos comentaristas, haciendo efectiva su frase de rebasar por la izquierda las propuestas de sus adversarios políticos, principalmente de López Obrador.

"López Obrador debería demandar al michoacano por Derechos de Autor", escribió Jairo Calixto Albarrán, columnista político del diario Milenio. "Va contra los empresarios, ¿qué no será el hijo desobediente (Calderón) un pejista de clóset?", en referencia al sobrenombre con el que se conoce a López Obrador.

Una clara señal de que los cambios legislativos han golpeado los intereses de grupos de poder es la reacción que éstos mismos han tenido a esos cambios. Tanto la reforma fiscal, como la reforma electoral han recibido críticas de grupos empresariales, que al verse afectados, han manifestado su oposición a los cambios.

El nuevo impuesto "significará no sólo una sobrecarga impositiva para las empresas que pagan responsablemente sus tributaciones, sino incluso un obstáculo a la competitividad nacional", dijo el Consejo Coordinador Empresarial, la asociación de empresarios más poderosa de México y que agrupa a organismos como la Asociación de Bancos de México, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios y la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicios y Departamentales, en un comunicado de prensa hace unos días.

Para algunos observadores, los empresarios en lugar de quejarse de que tendrán que pagar más impuestos deberían velar por que los recursos que entreguen al Gobierno sean empleados para beneficio de las mayorías y no, como ha ocurrido con frecuencia en el pasado, para enriquecer a funcionarios gubernamentales o líderes sindicales corruptos.

La fisura que aparentemente comienza a surgir entre los mismos grupos empresariales que apoyaron a Calderón durante la campaña presidencial y que aplaudieron su frase de rebasar por la izquierda se vislumbró también en el discurso que dio el Presidente durante una cena organizada en septiembre por la revista "Líderes Mexicanos" con 300 personas catalogadas como "influyentes".

En sus comentarios, Calderón dejó en claro que no era tiempo de regatear privilegios, sino de contribuir a la construcción de un mejor México para beneficio de todos, no de unos cuantos.

"México tiene más que exigirle a ustedes", dijo Calderón. "Tiene más que exigirnos, que a los que están ahora levantando su puesto ambulante en uno de los ejes de la Ciudad de México, tiene más que exigirnos a nosotros, que a quienes están levantando ahora una cosecha que no les dejará ni para comer los próximos dos meses. Pienso que esta minoría selecta, esta élite tiene una responsabilidad enorme con su generación y con nuestro tiempo.

"Cuántas veces en nuestro México se ha roto nuestro tiempo, cuántas veces hemos perdido, cuántas crisis económicas en nuestro México reciente han mandado a más de la mitad de mexicanos a la miseria otra vez", agregó Calderón. "Cuántas fortunas se han construido con la sangre y sobre el dolor de esa mitad de mexicanos".

El Presidente incluso reprochó la falta de solidaridad con las propuestas que está intentando implementar su gobierno para acortar las distancias entre quienes no tienen y quienes sí tienen.

Hay que ser "una minoría selecta capaz de creer que México puede ser distinto del México del "ya merito", y del "ahí se va", y de que tienen la culpa los gringos, o tienen la culpa los empresarios, o tienen la culpa los políticos o tienen la culpa otros. Un México distinto al de la oruga docta que pontifica y su sube allá a su torre de marfil y que tarde o temprano queda convertida en pedestal de imbéciles", dijo Calderón. ("Sentido Común")