Foto: Especial
El Universal
Cada posada es organizada por una familia, la cual realiza la solicitud con varios años de antelación
MÉXICO.- El Niñopa es la tradición más viva de Xochimilco. Venerado por generaciones en esta temporada navideña, la delegación se viste de fiesta y color por las posadas que los fieles ofrecen en honor a la imagen religiosa, que tiene más de 400 años.

Hasta el 23 de diciembre se realizan estas fiestas que congregan a un gran número de personas tanto de Xochimilco como de otras delegaciones e incluso del interior de la República.

Cada posada es organizada por una familia, la cual realiza la solicitud con varios años de antelación.

Las posadas permiten que el Niñopa sea venerado por miles de personas que visitan exclusivamente Xochimilco en estas fechas, porque la gente aprovecha las vacaciones para pedirle un milagro o agradecerle algún "favor".

Las actividades comienzan a las 8:00 horas; el posadero en turno recoge al Niñopa en la casa del mayordomo para llevarlo a donde será venerado durante un día.

En la casa del posadero se ofrece un desayuno para todos los que acompañan a recoger al Niño del pueblo (como también se le conoce); van en procesión acompañados de música, comparsas de chinelos (bailarines tradicionales) y vecinos que se unen a la caminata.

A medio día, llevan al Niñopa a la iglesia del barrio o pueblo que lo hospeda, o bien en la parroquia de San Bernardino de Siena, enclavada en el corazón de Xochimilco.

Al salir de la misa se realiza nuevamente el recorrido a casa del posadero y ahí se sirve la comida a los invitados. Los platillos tradicionales que se ofrecen en estas fiestas son carnitas, barbacoa, arroz, consomé, o mole con pollo.

Al llegar a casa del mayordomo rezan y realizan la tradicional representación de la peregrinación de la virgen María y San José. De igual manera se rompen piñatas y se reparten "aguinaldos". La fiesta concluye con un baile masivo que presenta a grupos del momento.