Mirador

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Opinión
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San Virila predicó las bienaventuranzas del Señor.

Los hombres, indiferentes, no oyeron sus palabras.

Las piedras, sin embargo, se conmovieron tanto que empezaron a llorar.

Alguien le dijo a Virila:

-Obra un milagro, padrecito. Haz de piedra a los hombres, y convierte en hombres a las piedras.

Respondió el humilde santo:

-No haré eso. Estas piedras no han hecho ningún mal que merezca el castigo de ser hombres como éstos, y estos hombres no han hecho ningún bien que los haga merecedores de ser como estas piedras.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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