Coahuila: más recursos para 2022. ¿Sólo en el papel?

Opinión
/ 10 septiembre 2021
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El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para 2022, recién enviado a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, contempla un importante incremento en el monto que por participaciones y aportaciones del Gobierno Federal recibiría Coahuila.

Dado que en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se ha restaurado la costumbre de que a los proyectos de presupuesto que remite el Ejecutivo no se les mueva “ni una coma” en el Legislativo, es de suponerse que las cifras, hasta hoy en carácter de proyecto, se conviertan en mandato.

Si tal supuesto se actualiza, lo primero que debería decirse al respecto es que se trata de una buena noticia para nuestra entidad, permanentemente “castigada” por la Federación en materia presupuestal, a partir de una concepción equivocada de la solidaridad fiscal que implica el pacto federal.

Sin embargo, la experiencia de los últimos dos años indica que no debemos pecar de ingenuidad a la hora de evaluar el contenido del PPEF, pues el optimismo que infunden los proyectos –e incluso los presupuestos aprobados– se desvanece a la hora de ver lo que ocurre en la realidad.

Y es que, como se ha documentado de manera precisa, el Gobierno de la República se ha vuelto especialista es escamotearle el dinero a las entidades del País y Coahuila no ha sido la excepción en este sentido.

El cálculo que el Gobierno del Estado ha hecho, respecto de lo originalmente comprometido en el PPEF de este año para la entidad, es que al concluir 2021 Coahuila podría recibir hasta mil 500 millones de pesos menos de lo que aprobó la Cámara de Diputados el año pasado.

Así las cosas, además de argumentar para que el presupuesto avance y se apruebe en los términos en que se ha presentado
–aunque siempre sería mejor que hubiera modificaciones al alza–, los 12 representantes populares de Coahuila en la Cámara de Diputados tendrían que proponer el establecimiento de mecanismos que impidan la disminución caprichosa de los recursos que le corresponden a nuestra entidad.

En general, como se ha señalado de forma reiterada, en México hace falta avanzar hacia el establecimiento de un sistema auténticamente federalista que sólo puede partir de una premisa: son los municipios y los estados los que dan sentido a la Federación y no al revés.

Por lo demás, siempre será necesario reiterar el argumento de que los gobiernos estatales carecerán de una porción de autoridad moral para reprochar a la Federación el trato fiscal que se les brinda, mientras sigan reproduciendo, en detrimento de la hacienda municipal, el esquema que les imponen desde el centro político del País.

Habrá que insistir pues, en que el trato fiscal mejore en 2022 pero, sobre todo, habrá que trabajar en construir las reglas que impidan la asignación –y la disminución– de recursos a los estados de forma caprichosa.