Ha muerto Roberta Flack, y de nuevo me doy cuenta de que el mundo y yo hemos pasado por cambios y etapas a los cuales me tengo que adaptar

Opinión
/ 28 febrero 2025

Muere Roberta Flack y otra parte de mi mundo desaparece. Tenía 88 años. En mi vida han muerto muchas personas. Mi madre, mi padre, mi abuelo materno, mi bisabuela materna, mi abuelo paterno, mi abuela materna, mi hermano menor, los amigos de mis papás (los tíos), compañeros de la escuela, amigos cercanos (muy cercanos), una cantidad sorprendente de artistas que amenizaron mi juventud. Las personas que me ¿ en casa y en los medios de mi tiempo (radio y televisión) se han ido, dejándome con una sensación de desconocer el mundo en que vivo ahora. Casi como si estuviera en un espacio que ya no me pertenece. Y luego miro al norte y veo a alguien más viejo que yo y mil veces más pendejo, o más listo, que yo, gobernando y pienso que se han ido los que deberían haberse quedado. ¡Caray!

El mundo y la vida que conocemos cambia a cada minuto. Ya no corresponden ni las actitudes, ni las decisiones, ni las actividades de un pasado relativamente cercana. Muchos de nosotros ya no podemos ni comer lo que antes comíamos sin pasarnos las noches sufriendo de reflujo. Tampoco subimos las escaleras con la agilidad de antes, y ni hablar de bajar. Hace algunos años descubrí que los barandales sí son importantes.

Todo esto nos deja, o me deja, con una pregunta. ¿Cómo se vive en un mundo sin Roberta Flack? De adolescente yo tocaba guitarra (solo acordes básicos) y cantaba. Bueno, hacía el intento y me gustaba. Killing me Softly es una de las canciones que me salía medianamente aceptable. No tomaré el lugar de Roberta. Nadie lo hará. Entonces toca la aceptación y la adaptación. A las nuevas modas, música, tecnología, conocimientos, habilidades, cultura...a todo.

Pasamos de hijos a padres a abuelos. A quienes son responsables de mundo (es un decir) a quienes apoyamos a y dependemos de los responsables. Tenemos que entregar la estafeta. Es a la vez un alivio y un reto. Y así la vida generación tras generación. Hoy el mundo no es el mundo en que salió la canción “Killing me Softly”. Me provoca nostalgia, sí. Pero también la oportunidad de tomar mi lugar en este mundo, en este momento.

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