NosotrAs: El feminismo que
ya no es (parte II)
Bajo el discurso del empoderamiento se construye una narrativa que simula compromiso con las mujeres mientras elude la obligación de transformar las condiciones de desigualdad
El purple washing, o lavado de imagen morado, es un concepto que refiere a todas las estrategias políticas y de marketing que pretenden reafirmar un supuesto compromiso por la igualdad de género y falso discurso feminista. Se ha aprovechado particularmente, en el ejercicio de las administraciones estatales y federales, el concepto de empoderamiento para que el estado centre toda su atención en estrategias que otorguen supuestas herramientas a las mujeres para mejorar sus condiciones de vida, pero siempre relegando la responsabilidad a la individualidad y nunca cuestionando la obligación estatal de brindar mejores condiciones.
Existe un porcentaje de mujeres que se benefician de las prácticas que simulan interés en combatir desigualdades y pueden acceder a los puestos de poder, a los medios de producción y a los muchos espacios que se han concedido a cambio de ser firmemente sujetas a mandatos de belleza y estereotipos que son útiles a la difusión de comportamientos misóginos. Es requisito servir al poder para integrarlo, y obedecer al mismo poder que nos mata a diario no es nada más que una mera traición.
La clave del éxito para las mujeres responde siempre a criterios patriarcales, pues para ser empresaria, política, tener un puesto directivo o sostener alguna clase de poder las mujeres hemos aprendido a mimetizar comportamientos patriarcales para mantenerlo. Como reflejo exacto tenemos institutos, colectividades y organismos dedicados a cualquier aspecto de la protección o defensa de las mujeres integrados por personas desactualizadas, desconocedoras de términos básicos de teoría feminista o de género quienes revictimizan y no muestran urgencia de actuación hasta no recibir indicaciones precisas de así hacerlo. Y si bien queda claro que el conocimiento académico no es ni será nunca la única forma válida, sostengo que representa una contradicción gozar de los privilegios sin cuestionarlos jamás; no hay valor alguno en trabajo activista o institucional que se base en el reconocimiento personal y no en el impacto alcanzado.
Desarrollar estrategias que en teoría busquen alcanzar la dignificación de las mujeres a través de agentes estatales incapaces, ordenamientos no cumplidos, presupuestos calculados desde el desinterés o la pura desfachatez de asegurar que llegamos todas y no responder a las madres buscadoras es hacer nada. La supervivencia de los feminismos radica en abrazar todas las luchas, contrario a la popularizada frase que pretender arrancar a las mujeres de todos los otros aspectos de su vida no definidos por conceptos biologicistas, los feminismos abrazan todas las luchas porque se trata de percibir las dimensiones de la existencia de mujeres tan distintas que compartimos una opresión pero no una experiencia.