NosotrAs: Escritoras
Escribir es resistencia: ocupar la palabra, contar nuestra historia y abrir camino para que otras puedan imaginarse y reconocerse en ella
Escribid, mujeres, escribid, que durante siglos se nos fue negado
–Virginia Woolf
NosotrAs: tejedoras de historias, delicadas musas y bravas poetas; nosotras, las protectoras del cosmos y creadoras de estrellas, fuimos las que estuvimos, somos las que estamos y las que trabajamos forjando el camino de las que han de estar mañana. Siempre presentes desde el inicio de los tiempos, en el campo, en la política y en la intimidad desde donde se construye la grandeza; siempre, siempre hemos estado presentes nosotras, pero somos pocas las que nos hemos atrevido a hacer uso de la palabra, de la oralidad y la escritura para cambiar las narrativas que duelen a la humanidad entera.
Sobradas de experiencias que visibilizar, de prejuicios que demoler y de normas tradicionales que objetar, carecemos del tiempo y, la mayoría de las veces, del apoyo para detenernos y registrar nuestras luchas, pensamientos y descubrimientos científicos, artísticos o cotidianos. Sigue siendo dispareja la oportunidad de inscribir la propia realidad, vista desde nuestros ojos y vivida desde nuestros cuerpos y territorios.
Y es que le faltan horas al día para poder alcanzar las altas expectativas que la sociedad ha impuesto en nosotras. Yo, por ejemplo, desde que me levanto lo hago para atender a otros, y no es hasta muy entrada la noche que me doy una escapada para escribir. Estoy cansada y, muchas veces, he querido dejar de hacerlo, pero luego, como un susurro violento, llega a mí Virginia Woolf y soy consciente de que escribir es también una forma de resistir, y que escribo porque se lo debo a quienes les fue negado. Escribo porque nos lo debemos y se lo debemos a las niñas que merecen la oportunidad de vivir en fantasías escritas por mujeres, en donde ellas son las protagonistas, fuertes y valientes; para evitar que otras sufran lo que sufrimos o para que sepan que no están solas si ya lo están viviendo. Nos debemos la posibilidad de habitar con nuestras voces y hacer que estas retumben vigorosas en periódicos, libros, antologías, redes sociales, paredes y monumentos.
Existe una famosa anécdota de la infancia de la escritora Cristina Peri Rossi, quien de niña leyó casi todos los libros de la biblioteca de su tío. Cuando le contó a este su deseo de ser escritora, el señor señaló que en su biblioteca solo había tres libros escritos por mujeres (Alfonsina Storni, Sylvia Plath y Virginia Woolf) y, usando el trágico final de esas escritoras, sentenció “Las mujeres no escriben, y cuando escriben se suicidan”. Esa niña, en 2021, fue galardonada con el prestigioso Premio Miguel de Cervantes por su sólida y vasta obra poética y narrativa.
Así pues, las exhorto a seguir escribiendo, a participar en concursos literarios, en columnas periodísticas e, incluso, a escribir solo para leernos entre nosotrAs.