NosotrAs: Las mujeres que me trajeron hasta aquí
Lo que alguna vez fue una posibilidad lejana para nuestras madres y abuelas hoy forma parte de nuestras vidas, gracias a los caminos que ellas abrieron para las siguientes generaciones
Uno de los primeros viajes que pude hacer con mi mamá fuera del país fue a Nueva York. Para entonces, mis ahorros empezaban a permitirme experiencias que durante mucho tiempo habían sido sueños. Caminábamos por la ciudad cuando se quedó mirando los edificios, suspiró y me dijo que a veces imaginaba cómo habría sido su vida si hubiera tenido otras posibilidades para elegir su camino. Me quedé pensando en quién habría sido Lupita si las circunstancias hubieran sido distintas.
Mi mamá llegó muy joven a Saltillo desde Nueva Rosita, Coahuila. Estudió para ser técnica laboratorista y su camino la llevó a un banco, donde construyó una carrera de más de treinta años. De niña, muchas tardes la acompañaba mientras trabajaba. La gente la buscaba porque “Lupita” era la que resolvía. Hoy entiendo que ahí aprendí mucho antes de saber que estaba aprendiendo.
Y cuando no estaba con mi mamá, estaba con mi abuela Rafaela. Años después, empecé a preguntarme quién había sido ella como mujer. Recuerdo su fuerza, su carácter y cómo estaba pendiente de los demás. Cuando enfermó, entendí cuánto le pesaba no poder estar para nosotros como antes. Hoy comprendo que cuidar era parte de su identidad y cuánto de esa fortaleza vive en mí.
Reconocer lo que heredé de ellas cambió la manera en que miro mis logros. Durante mucho tiempo los pensé en singular: mi carrera, mis estudios, mis viajes, mis oportunidades. Hasta que empecé a entenderlos en plural.
En México, solo el 2 % de las personas entre 25 y 34 años tiene una maestría o equivalente, frente al 16 % en promedio en la OCDE. Ser parte de este porcentaje no es solo alcanzar una meta académica; significa llegar a un lugar que generaciones anteriores a la mía no siempre tuvieron la posibilidad de imaginar.
Y el camino no termina con un título. Aunque México está cerca de la paridad entre mujeres y hombres en roles profesionales y técnicos, esta disminuye al avanzar hacia posiciones de mayor liderazgo, según el Foro Económico Mundial. Hemos llegado lejos, pero aún no a todos los lugares. Y cada espacio que hoy ocupamos lleva detrás la historia de mujeres que abrieron camino antes de nosotras.
Yo no he llegado sola hasta este punto. Me ha acompañado un mar de mujeres.
Mujeres que trabajaron, cuidaron, resolvieron y abrieron caminos. Mujeres de mi familia, amigas y colegas que también han marcado mi manera de avanzar.
Ser la primera en algo no se siente como haber llegado, sino como la responsabilidad de seguir avanzando con conciencia. Quiero ser congruente y que las niñas que vienen detrás crezcan sabiendo que pueden imaginar en grande, elegir su camino y ocupar los espacios que decidan habitar.
Porque quizá el mejor homenaje a las mujeres que nos trajeron hasta aquí sea procurar que las que vienen después lleguen más lejos.
@mcri212