NosotrAs: Maternidad adolescente en Coahuila y el riesgo de creer en el espejismo de su disminución
Mientras las mujeres amplían sus posibilidades de decidir sobre la maternidad, para muchas niñas y adolescentes esa posibilidad sigue siendo desigual
¿Es verdad que el embarazo adolescente en Coahuila ha disminuido? Si miramos sólo las cifras globales, sería fácil concluir que hay menos nacimientos entre niñas y adolescentes. Pero cuando ampliamos la mirada, los números cuentan otra historia.
Durante los últimos cuatro años, aunque el número de nacimientos entre niñas y adolescentes ha disminuido, hay una proporción que se mantiene alrededor del mismo punto: por cada seis bebés que nacen en Coahuila, aproximadamente uno tiene como madre a una niña o adolescente.
Hace cuatro años nacían más bebés que ahora y, aun así, la relación era prácticamente la misma. Y hay algo más: después de caer a 15.65 por ciento en 2022, la proporción aumentó a 15.79 por ciento en 2023 y a 16.31 por ciento en 2024. Ignorar esta tendencia nos pone frente al riesgo de confundir la disminución de los números con la disminución del problema.
En Coahuila nacen menos niñas y niños
Según los datos reunidos por Matatena A.C. a partir de los registros de la Secretaría de Salud, entre 2021 y 2024 los nacimientos en Coahuila pasaron de 45 mil 37 a 39 mil 757, una reducción de 5 mil 280 nacimientos en apenas tres años.
Si las mujeres están “decidiendo” tener menos hijas e hijos, ¿qué está pasando con las niñas y adolescentes? Las comillas son importantes porque, cuando hablamos de embarazo durante la infancia o la adolescencia, “decidir” se vuelve más complicado.
Los nacimientos absolutos entre niñas y adolescentes también han disminuido, es verdad. En 2021 se registraron 7 mil 713 y en 2024 fueron 6 mil 484, una reducción de mil 229 nacimientos. Hasta ahí, las cifras parecen contar una historia optimista. Hay menos nacimientos en general y también hay menos entre niñas y adolescentes. El problema aparece cuando dejamos de contar casos y observamos proporciones.
Uno de cada seis bebés tiene como madre a una niña o adolescente
Mientras hablamos de mujeres que postergan la maternidad, tienen menos hijas e hijos o deciden no tenerlos, entre niñas y adolescentes la proporción no muestra la misma disminución.
Tal vez porque hablar de maternidad también implica hablar de la posibilidad de decidir. Y para decidir se necesitan condiciones: información, educación integral en sexualidad, acceso a anticonceptivos y servicios de salud, autonomía sobre el propio cuerpo, una vida libre de violencia y la posibilidad de soñar con un proyecto de vida propio. No todas llegan a la posibilidad de decidir desde el mismo lugar. Algunas ni siquiera llegan.
Claro que importa que haya mil 229 nacimientos menos. Pero la maternidad entre niñas y adolescentes no está perdiendo peso dentro del total de nacimientos, porque la proporción se mantiene alrededor del mismo punto: uno de cada seis.
Quizá la caída de la natalidad nos permita ver que, mientras las maternidades se transforman y las mujeres encuentran más posibilidades para decidir, para las niñas y adolescentes esa posibilidad sigue siendo desigual.
Hoy, en el Día Nacional para la Prevención del Embarazo No Planificado en Adolescentes, vale la pena preguntarnos si estamos midiendo los avances de manera parcial. Porque reducir el número de nacimientos no necesariamente significa que la desigualdad esté desapareciendo.
¿En qué estamos fallando? Las niñas deberían estar jugando, soñando, aprendiendo y creciendo. No pariendo.