NosotrAs: Mujeres sentenciadas a la lejanía familiar

+ Seguir en Seguir en Google
TEMAS
Localizaciones

La falta de centros penitenciarios federales para mujeres convierte la distancia familiar en una condena adicional

NosotrAs: Mujeres sentenciadas a la lejanía familiar

Y después de que una persona es sentenciada a prisión, ¿qué pasa? Constantemente nos enteramos, por distintos medios y principalmente por las fiscalías, de personas que son sentenciadas por diversos delitos y de las penas de prisión que les son impuestas.

Sin embargo, es importante saber que las personas sancionadas con una pena mayor a cuatro años no pueden gozar de un beneficio de libertad y tienen que compurgar la pena en prisión.

Después de que una persona es sentenciada, el Estado debe tomar acciones y medidas para colaborar en la debida reinserción social de la población que debe permanecer privada de la libertad hasta que se extinga su pena o, en su caso, cumpla por lo menos con la mitad de esta para solicitar un beneficio de libertad, con excepción de quienes han sido sentenciadas por delitos de delincuencia organizada, secuestro o trata de personas.

Ahora bien, nuestro máximo ordenamiento legal, es decir, nuestra Constitución, y la Ley Nacional de Ejecución Penal contemplan que las personas sentenciadas podrán cumplir con la resolución judicial privativa de la libertad en los centros penitenciarios más cercanos a su domicilio. Esta disposición no aplica en casos de delincuencia organizada o cuando se requieran medidas especiales de seguridad.

Según el Censo Nacional de Sistema Penitenciario Federal y Estatal del INEGI de 2025, las mujeres representan el 5.9 % de la población penitenciaria y, según el mismo censo, el 1.5 % de ellas se encuentra en un centro penitenciario federal.

Es innegable que, estadísticamente, intervienen más hombres que mujeres en la incidencia delictiva. Cabe mencionar que, enfocándonos en el ámbito federal, existen 14 Centros Federales de Reinserción Social (CEFERESOS): 13 son para hombres y uno para mujeres.

El único CEFERESO destinado para mujeres es el número 16 y se encuentra en el estado de Morelos. Es decir, mientras los hombres sentenciados por delitos del orden federal tienen distintas opciones para acercarse a su domicilio, donde tienen arraigo y asentamiento familiar, las mujeres no tienen esa posibilidad.

Si bien las mujeres sentenciadas pudieran solicitar su traslado a centros penitenciarios estatales, esto está supeditado a dos condiciones: primero, que exista un convenio entre el CEFERESO 16 y el centro penitenciario estatal de interés y, segundo, que este tenga disponibilidad para recibir población.

También se debe tomar en cuenta que hay mujeres que prefieren las condiciones del CEFERESO 16. Esta situación incluso se ha presentado en nuestro estado. He tenido conocimiento de una mujer que ha solicitado regresar al CEFERESO 16 en lugar de permanecer en un centro penitenciario estatal.

Se trata de una persona reincidente que ya había estado en el CEFERESO 16 y que, al encontrarse ahora en un centro penitenciario estatal y valorar las condiciones de ambos centros, refería que prefería regresar. De hecho, comentaba que allá había participado en distintas actividades, como “La Voz Penitenciaria”, un concurso de canto.

Por ejemplo, el estado de Coahuila cuenta con tres centros penitenciarios destinados a mujeres y, si bien han colaborado con el Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Reinserción Social para albergar a mujeres procesadas y sentenciadas por delitos del orden federal, mediante oficios recientes ya se ha reportado que no existe disponibilidad para continuar prestando dicha colaboración.

Por ello, se puede observar que la existencia de un solo CEFERESO destinado a mujeres parece obedecer más a criterios presupuestales o a la estadística de la población penitenciaria que a los derechos y la reinserción social de las mujeres. Aunado a ello, es sabido que son quienes enfrentan un mayor abandono por parte de su círculo cercano; es decir, reciben menos visitas durante su reclusión, lo que impacta en su salud física y emocional.

A esto se suma el hecho de que las y los familiares, incluidas sus hijas e hijos, muchas veces no cuentan con los recursos para trasladarse largas distancias. Esto agrava la situación y dificulta el contacto físico con sus redes de apoyo.

Considero que deberían valorarse las situaciones que enfrentan las mujeres, no solo las sentenciadas, sino también las procesadas, y analizar la posibilidad de establecer por lo menos tres centros penitenciarios federales para mujeres, distribuidos por región: norte, centro y sur.

Si bien con ello no se garantiza contener las distintas crisis que se han presentado en el CEFERESO 16, sí podría contribuir a garantizar los derechos de las mujeres y facilitar la cercanía con sus redes familiares.

El hecho de que en la actualidad solo exista un CEFERESO destinado para mujeres, nos debería llevar a la reflexión respecto a que las mujeres, a diferencia de los hombres, terminan purgando más de una condena: la pena de prisión y la lejanía de su familia.

$!NosotrAs: Mujeres sentenciadas a la lejanía familiar
Salma Martínez
Jueza de Distrito adscrita al Centro de Justicia Penal Federal con residencia en Torreón, Coahuila.

Nosotras es un espacio de colaboración dentro de Vanguardia, para conocer opiniones de mujeres diversas, libres, furiosas, críticas, creativas e incontenibles. .

Históricamente, el “nosotros” dominó la opinión pública. El “nosotras” es un gesto de presencia política. No es solo identidad: es disputa por la voz. Cuando una mujer escribe “nosotras”, no pide permiso para representar; se asume como parte de una conversación colectiva.