Para los débiles -dicen-, es la ética

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Opinión
/ 2 marzo 2024

Entonces acostumbrarse a la repetición de actos, usos, costumbres o formas virtuosos sería el camino para la conformación de un carácter ético en una persona. Suena a excepción y así lo es

Como accesorio inútil en el vocabulario, como una mancha que incluso se quiere eliminar, como una debilidad, como una falla en el sistema de productividad, como una mala cosa que se interpone entre el logro de cosas inmediatas, sean estas riqueza, pasión, éxito o afán de posesión.

Para los débiles -dicen-, es la ética; el resto la ignora, son esos hombres que adoran el logro en el sentido de conquista como quien coloca una bandera en el centro del cerebro de alguien, o blande billetes como espadas para cortarle la garganta a la verdad.

Ética, una palabra con cuerpo poliédrico en donde yacen conductas y sentimientos que por su complejidad, se cuestionan. Ética, esa rama de la filosofía, ese conjunto de saberes que ahora solo se encuentra en frases veloces que corren por la red o en Wikipedia y cada vez menos en libros o en tratados que sean leídos. Y es que en un mundo vertiginoso ¿Quién quiere vérselas con la ética ahora que todo se compra, se fuerza o se obliga?

La ética se encuentra ya en el territorio de las especies en peligro de extinción, con su pelaje sintáctico desconocido, confundida a veces con la religión. No es deseable porque con la ética se tardan más los resultados. Porque de las consideraciones éticas nacen frutos tardíos porque primero hay qué cuestionar, dialogar, discutir y diferir. Sin embargo son frutos tan claros que son espejos y a veces, uno no quiere mirarse en ellos. Mejor Disney y su reino plástico tan al alcance, con sus ficciones empobrecidas hurtadas a relatos más complejos.

La ética olvidada como estudio filosófico y más como práctica. Visto como algo polvoso, lleno de obsolescencia de esos mundos tan lentos que mejor preferir la compra de boletos para ir a ver a los delfines enjaulados.

Hay una etimología de ética que me parece interesante porque en la conformación de esta palabra hay movimiento y voluntad: proviene del griego éthos, que significa carácter, un carácter que fue vinculado por Aristóteles con el hábito o la costumbre. Así lo refirió Gustavo Ortiz Millán en un artículo publicado en Isonomía, revista de Teoría y Filosofía del Derecho. Comenta Ortiz Millán que esta vinculación entre carácter y el hábito o costumbre da por resultado la ética aristotélica, es decir, se habla de un carácter se forma a través la repetición de acciones virtuosas; esto es un hábito.

Entonces acostumbrarse a la repetición de actos, usos, costumbres o formas virtuosos sería el camino para la conformación de un carácter ético en una persona. Suena a excepción y así lo es. Preferible para algunos, ser una persona exitosa dentro del camino de la corrupción, porque no hay qué debatir nada ni acordar nada, prevalece el reino de los impulsos que no dialogan con el otro, solo obtener y ya, no hay miradas hacia otro sitio.

La falta de ética tiene mucho de prisa, mucho de ensimismamiento, mucho de necedad y ceguera. De eso saben los líderes en cualquiera de las esferas del quehacer humano. Si no, contemplemos el escenario que se ha conformado, sus heridas, sus guerras, sus cielos contaminados, la escasez de agua y más de agua limpia. Es el resultado de un “desarrollo” ciego, de una falta de ética.

Incluir la ética en la vida diaria, permitiría mayores discusiones de lo que es una vida buena, no nada más para una persona, sino para los espacios en donde viven esos otros, es decir la comunidad cuya existencia, por oposición, le permite llamarse persona.

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Nacida en Monclova, Coahuila. México, en Junio 3 de 1969. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Maestra en Historia de la Sociedad Contemporánea. Doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario. Ha publicado entre otros, “Los frutos del sol“ (Castillo MacMillan 2005) libro infantil y poemarios entre los que figuran Casa de sol (FECA-CONACULTA 1995), “Ruido de hormigas“ (Gatsby Ediciones, 2005), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Las flores desenfundan sus espinas, antología personal (Secretaría de Cultura de Coahuila, 2013) y “Donde la piel“ (Mantis Editores/CONARTE, 2019). Aparece en “Anuario de poesía mexicana“ (Fondo de Cultura Económica, 2006).

Obtuvo el primer lugar en fotografía Coahuila luz y forma 2003. En poesía, recibió beca del FONCA, estímulos como joven creadora y como creadora con trayectoria del FECA y del PECDA en varias ocasiones. Fue becaria FORCA-Noreste 2011-2012, en Lima, Perú donde impartió talleres sobre poesía objetual. Como invitada de honor del Festival Internacional de Teatro Tánger 2013 en Marruecos, se leyó su poesía traducida al árabe. Parte de su trabajo también tiene versiones en inglés, alemán, portugués y francés. Entre las revistas en las que ha publicado, destacan el número inaugural de la revista de poesía contemporánea de Valencia “21veintiúnversos“, ( octubre de (2015), y “Lichtungen“ (noviembre de 2016) en el apartado “Literatura del norte de México“, en el que sus poemas fueron traducidos por Christoph Janacs.

Fotografías medio ambientales, video poemas y atmósferas sonoras fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi de Tánger (Julio-agosto 2021). Participó en la muestra de arte coahuilense titulada Segar el mar, dentro del 49 Festival Cervantino. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medio ambientales del mundo. Actualmente es Directora de Divulgación Científica en el Museo del Desierto.

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