El cubrebocas

Politicón
/ 3 febrero 2021

A la memoria de 
Héctor Fix-Zamudio

El presidente Andrés Manuel López Obrador y el subsecretario Hugo López-Gatell escucharon el diagnóstico y las recomendaciones de los expertos en la pandemia. Decidieron ignorarlos. ¿Qué sigue?

El director del Instituto Nacional de Salud Pública, Juan Rivera Dommarco, es un profesional comprometido y preocupado por el manejo de la pandemia y la polarización social. En 2020 organizó un seminario con especialistas en el tema. El miércoles 27 de enero se presentaron sus conclusiones y recomendaciones a la opinión pública y al zar de la pandemia, Hugo López-Gatell. Estaban respaldadas por 14 instituciones de peso, entre ellas, la UNAM, el Colmex y la Organización Panamericana de la Salud. 

Recupero las ideas centrales del documento de 143 páginas y del evento digital encabezado por el rector de la UNAM y otras personalidades: 1) “El sistema de salud ha sido rebasado”; 2) “es momento de hacer una pausa en el camino [como forma de] dejar atrás las polarizaciones”; 3) “las campañas de comunicación están desgastadas. Necesitamos nuevos mensajes, simples y contundentes, dados por nuevos interlocutores”; y 4) es indispensable “insistir en el necesario uso de cubrebocas”. Una prosa dura pero consistente con los diagnósticos del Lowy Institute y Bloomberg poniendo a México como uno de los peores lugares del mundo para vivir la pandemia. 

Esa mañana, el Zar de la Pandemia llenó de elogios y palabras amables al gremio del cual procede. Calificó el documento de analítico, crítico y propositivo. Adoptó el compromiso de utilizarlo y de “hacer un alto en el camino” para dar un “vuelco” en donde sea necesario. Ni una palabra sobre el uso de cubrebocas.  

En la vespertina de esa tarde dio marcha atrás. Blanca Valadez, reportera de Milenio, cuestionó a López-Gatell: Pregunta: ¿está “rebasado” el sistema de salud?, como dijera el rector de la UNAM. Respuesta: “no y la evidencia está a la vista”. La reportera volvió a la carga: ¿y qué piensa de “hacer obligatorio el uso del cubrebocas desde la máxima autoridad hasta el último mexicano?”. Lo más notable de la respuesta fue que López-Gatell habló durante el equivalente a tres cuartillas de versión estenográfica sin responder con un “sí” o un “no” y sin decir “cubrebocas”, la palabra proscrita en la sala de mandos de la 4T, aunque prometió que “irían presentando” la respuesta a cada una de las recomendaciones.

Fue indignante y triste observar a un egresado de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins (una de las mejores del mundo) cantinflear para evadir el duro diagnóstico de los especialistas. El interlocutor se ha convertido en locutor. 

El viernes pasado apareció el presidente Andrés Manuel López Obrador en un video donde refrendó que tiene datos distintos a los de la comunidad científica: “afortunadamente no nos han rebasado las circunstancias y hemos podido atender a todos”. ¡Ningún alto en el camino! Continuará y se fortalecerá “la misma estrategia [
] que consiste desde el principio en que a nadie le falte una cama”. Pese a estar contagiado tampoco llevaba cubrebocas. 

Ha pasado una semana desde la presentación del diagnóstico. El presidente y el Zar de la Pandemia no están dispuestos a hacer la famosa “pausa en el camino”. Las instituciones y su diagnóstico han sido desairadas. Fuentes de primer nivel me dicen que la Secretaría de Salud les propone organizar talleres con la participación de los especialistas que hicieron las recomendaciones y personal de esa dependencia. Ante la dimensión y velocidad de la pandemia servirá de muy poco esa sobada al moretón dejado por el desdén. 

¿Qué harán las instituciones de investigación ignoradas? ¿Elevarán el tono de sus críticas y llevarán sus propuestas a aquellos gobernantes y presidentes municipales dispuestos a hacer algo para no dejar en el desamparo a quienes deambulan por hospitales saturados, peregrinan buscando tanques de oxígeno agotados o esperan las vacunas que van llegando a cuentagotas?  

Mientras las instituciones se deciden, los afortunados que hasta ahora han escapado del contagio estarán abandonados por un gobierno incapaz de hacer a un lado su soberbia y arrogancia para corregir sus errores y omisiones. Seguirá el mismo vocero saturándonos, un día sí y otro también, con un lenguaje triunfalista vocalizado sin cubrebocas. En la necedad sí son consistentes. 

@sergioaguayo
Colaboró: 
Sergio Huesca Villeda
Sergio Aguayo
CRÓNICAS DE LA TRANSICIÓN