La Jornada
En respuesta a una solicitud de información de "La Jornada", con respecto a la situación de generales divisionarios en retiro, Gaytán Ochoa señala que "al difundir la información" -concretamente los nombres de los que dejaron el servicio en los últimos tres años-, el crimen organizado podría buscar y localizar a los generales.
México, D.F..- Los generales de división del Ejército Mexicano que ya pasaron al retiro están en riesgo de ser localizados por los cárteles de la droga y las organizaciones delictivas, "inclusive empleando el soborno", para tomar venganza por las actividades que realizaron cuando se encontraban en el servicio activo.

Reconoce lo anterior, el jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional (Sedena), general Carlos Demetrio Gaytán Ochoa, quien añade que en el marco de la estrategia gubernamental en contra del narcotráfico y la delincuencia organizada, los divisionarios ocupan los mandos superiores "en la cadena de mando" y los más altos cargos en la estructura militar.

Y por lo tanto, "han tenido bajo sus órdenes tropas en áreas de alta incidencia delictiva y sus acciones han repercutido directamente en la estructura" de las organizaciones criminales, principalmente en el aspecto económico y en la detención de delincuentes de todos los niveles.

En respuesta a una solicitud de información de "La Jornada", con respecto a la situación de generales divisionarios en retiro, Gaytán Ochoa señala que "al difundir la información" -concretamente los nombres de los que dejaron el servicio en los últimos tres años-, el crimen organizado podría buscar y localizar a los generales.

El documento señala la imposibilidad de proporcionar los nombres solicitados por tres razones: daño presente, daño probable y daño específico.

El daño presente se refiere a que "la delincuencia organizada al conocer sus nombres estaría en posibilidad de ubicarlos por otros mecanismos, situación que los pone en desventaja, para que sean objeto de atentados en contra de su seguridad y de sus familias".

Lo anterior fue señalado por el general Gaytán -la respuesta a la petición está fechada el 26 de enero pasado-, apenas días antes del asesinato en Cancún, Quintana Roo del general de brigada retirado, Mauro Enrique Tello Quiñones, quien ha sido el oficial de más alto rango que ha perdido la vida en el marco del combate al narcotráfico.

El daño probable tiene que ver con que "los grupos delictivos estarían en condiciones de actuar en perjuicio de este personal, existiendo ejemplos de militares que fueron amenazados en espacios públicos, mediante "narcomantas", por parte de los mencionados grupos (criminales)".

El daño específico se refiere a que los divisionarios han sido los encargados de combatir al crimen organizado y que por ello, están en riesgo de que los delincuentes afectados tomen venganza en su contra.

Añade el general Gaytán que actualmente no hay militares en activo con "permiso" para ocupar las direcciones o comandancias de fuerzas policíacas federales, estatales o municipales. Los elementos que solicitan separarse del servicio para ocupar cargos públicos reciben una licencia "ilimitada y/o sin goce de sueldo".

Actualmente, el Ejército Mexicano cuenta con 28 generales de división y 6 generales de ala de la Fuerza Aérea Mexicana para un total de 34; en 2007 sumaban 26 los divisionarios y 7 los de ala para sumar 33; y en 2006, año en que arribó al poder el presidente Felipe Calderón, eran 25 los generales de mayor rango y 5 de ala para sumar 30 oficiales del más alto rango.

En este contexto, el jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional dio a conocer que la cifra de divisionarios que pasaron a retiro se incrementó en 2008 en comparación con los dos años anteriores.

En 2008 fueron 54 los que dejaron el servicio activo; en 2007, 34 y en 2006, 49, concluyó el jefe del Estado Mayor de la Sedena.