La Jornada
En entrevista, la codirectora del Fedame, Mariana Arteaga, explicó que el reinicio del festival abarca la presentación de los documentales Café con Pina y Movement Revolution Africa y, debido a la temporada de lluvias en la ciudad, se realizarán respectivamente en espacios cerrados como el Teatro de la Danza y la Fábrica de las Artes La Nana, ubicada en el antiguo edificio del Salón México.
México, D.F..- Con la presentación del documental Café con Pina -una mirada al proceso creativo de Pina Bausch, coreógrafa y bailarina alemana, quien falleció el pasado 30 de junio-, la segunda versión del Festival Internacional de Danza y Medios Electrónicos (Fedame) reinicia hoy su programación en el Teatro de la Danza, del Centro Cultural del Bosque, después de haberla suspendido por la contingencia sanitaria.

El encuentro, dirigido por Mariana Arteaga y Hayde Lachino, se realiza de manera bianual y está dedicado a las expresiones contemporáneas de la danza y su intersección con las tecnologías, para generar un diálogo intercultural.

En entrevista, la codirectora del Fedame, Mariana Arteaga, explicó que el reinicio del festival abarca la presentación de los documentales Café con Pina y Movement Revolution Africa y, debido a la temporada de lluvias en la ciudad, se realizarán respectivamente en espacios cerrados como el Teatro de la Danza y la Fábrica de las Artes La Nana, ubicada en el antiguo edificio del Salón México.

"El festival se realiza regularmente en las plazas públicas de la ciudad de México, donde instalamos pantallas con el propósito de formar públicos. Ahora la temporada de lluvias, nos cambiamos a un espacio cerrado."

Concepción social de la danza

El documental Café con Pina (2006), de Lee Yanor, no sólo muestra los procesos creativos de la bailarina y coreógrafa alemana; también presenta momentos íntimos de su universo en fragmentos de las piezas Agua y Rough Cut.

A su vez, el video Movement Revolution Africa, del director Alla Kovgan, es una exhibición coreográfica filmada en 2007, en la que nueve coreógrafos de Senegal y distintos lugares de Sudáfrica cuentan las historias de una forma emergente de arte en sus diversas y profundas expresiones contemporáneas del ser.

"Ese material -dijo la promotora cultural- alude a una concepción social de la danza, una percepción a flor de piel porque incluye piezas de coreógrafos que han vivido guerras, exterminios étnicos, enfermedades y pobreza. Refleja lo que la danza ha realizado por una comunidad."

El festival "busca difundir las nuevas propuestas dancísticas en su intersección con el video, el cine y otros medios tecnológicos para conocer el desarrollo de la danza y descubrir cómo se mueve el cuerpo cuando se mezcla con otras artes".