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24 Horas
Produce una enzima llamada clorotoxina, sustancia que hasta el momento ha sido sintetizada en el medicamento Vidatox 30CH
Por: Teresa Moreno

México, DF. El veneno del alacrán cubano puede resultar uno de los avances más importantes en la pelea de la ciencia contra el cáncer. Actualmente ya se comercializa en México en un medicamento para disminuir los efectos secundarios de la quimioterapia; sin embargo, las investigaciones se dirigen hacia una terapia para matar desde dentro las células cancerígenas y desaparecer tumores.

La posibilidad de matar las células cancerígenas o destruir tumores sin los terribles efectos secundarios de las terapias tradicionales (como la radioterapia o la quimioterapia que destruyen a las células enfermas, pero también a las sanas) está cada vez más cerca con la investigación de un grupo de científicos cubanos liderados por la médica Mariela Guevara García.

Se trata del alacrán Rhopalurus Junceus o alacrán azul, cuyo veneno produce una enzima llamada clorotoxina, sustancia que hasta el momento ha sido sintetizada en el medicamento Vidatox 30CH, fabricado en Cuba para reducir los efectos secundarios de la radioterapia y la quimioterapia -los tratamientos más efectivos contra el cáncer hasta el momento- como la inflamación, el dolor y la caída de cabello en pacientes.

Hasta ahora, la única línea de tratamiento sigue siendo la radioterapia y la quimioterapia pero este medicamento sirve para ayudar al paciente a terminar sus terapias y a tolerarlas más. Puede ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente y a que se reintegre a sus actividades cotidianas, señaló en conferencia de prensa la científica cubana.

Sin embargo, en las investigaciones conducidas por el equipo de la doctora Guevara García en Cuba, el veneno del alacrán también ha demostrado ser eficiente para ocasionar la muerte de las células cancerígenas y reducir el tamaño de los tumores malignos en animales.

El medicamento y las investigaciones modernas surgieron a partir del estudio de una tradición cubana que data de hace más de 200 años, cuando los habitantes de la isla se dejaban picar por alacranes azules porque aseguraban que no sólo les ayudaba a paliar algunos dolores, sino también para sobrellevar enfermedades graves.

Se ha investigado el uso del veneno de otros alacranes asiáticos pero el cubano es tan especial porque sus proteínas de bajo peso molecular le permiten llegar a muchos lugares del organismo, no posee la enzima que lo hace letal, tiene la propiedad de que se dirige específicamente a las células tumorales sin atacar las sanas, por eso es tan benéfico.