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La tecnología base de las vacunas contra la enfermedad COVID-19 o la evolución de la radioterapia se perfilan como herramientas de gran potencial en la lucha

MADRID, ESP.- En la lucha contra el cáncer, científicos confían en que nuevos tratamientos ganarán terreno en los próximos años. Algunos se basan en un retrato molecular de cada tumor hasta dar con su “punto débil” (“terapia de precisión”); otros, en reforzar la línea defensiva del propio organismo (“inmunoterapia”); incluso, embarcar a una selección de nuestras células en un viaje que las lleve a derrotar la enfermedad. La llegada de nuevas formas de tratar no significa que la quimioterapia sea prescindible; aún salva muchas vidas y es la base del tratamiento oncológico, junto con la cirugía y la radioterapia.

Maria Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en Madrid, señala que los tratamientos “serán cada vez más personalizados, combinando fármacos dirigidos a frenar el crecimiento del tumor de cada persona, según las alteraciones del tumor y en que se desarrollen fármacos que vayan a bloquear la aparición de cáncer en aquellas personas genéticamente susceptibles”.

TECNOLOGÍA ARN

El cáncer podrá ser tratado con la tecnología del ARN mensajero, base de vacunas contra COVID-19, y los científicos prevén que en “tres a cinco años” haya fármacos disponibles de este tipo para tratar la enfermedad, afirma el vicepresidente de Bioquímica en BioNTech, Andreas Kuhn.

“Tenemos ya fármacos en desarrollo clínico y se prevé que en los próximos tres a cinco años, tras ser aprobados, puedan ponerse a disposición de los pacientes oncológicos”, dijo el investigador, quien avisó ante el comité especial del Parlamento Europeo para combatir el cáncer que dicha declaración hay que tomarla “con cautela”.

El científico de la compañía alemana explica que el ARN terapéutico “no es nuevo” y destacó su “gran potencial” para desarrollar nuevos tipos de medicamentos que combatan enfermedades infecciosas y también como tratamiento contra el cáncer.

Según el experto, en las etapas iniciales será posible inducir respuestas inmunológicas que ataquen a las células cancerígenas.

RADIOTERAPIA

La radioterapia es otro pilar del tratamiento del cáncer que vive también su particular recurrido hacia una mayor precisión y menor toxicidad. “Utilizada convenientemente podría curar un 40 por ciento de los pacientes con cáncer”, afirma Jorge Contreras, presidente de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR). Y recuerda que la radioterapia en España se ha puesto a la vanguardia en recursos para tratar el cáncer “tras la donación a la sanidad pública por una fundación privada y el esfuerzo de inversión realizado por la sanidad privada, con la incorporación de la protonterapia y otras técnicas avanzadas.

Pese a la falta de visibilidad y a una insuficiente inversión, la radioterapia evoluciona hacia formas innovadoras, como las basadas en nanopartículas y en novedosas combinaciones (con inmunoterapia). Ya ha dado un gran paso con “la radioterapia guiada por la imagen (IGRT), aceleradores lineales muy precisos con un sistema de imagen asociado que permite realizar con seguridad los denominados “hipofraccionamientos”, que son tratamientos con radioterapia en pocas sesiones (1-3-5) y que se convierten en una muy buena alternativa a otros abordajes, fundamentalmente la cirugía. Esa nueva radioterapia podrá suponer un impacto en “el cáncer de próstata, tumores del sistema nervioso central, pulmón y ORL, y los avances con los protones, beneficiarán a los tumores pediátricos”.

METÁSTASIS

La metástasis (proceso por el cual las células cancerosas se desprenden del tumor original, viajan por el cuerpo a través de la sangre o el sistema linfático y forman un tumor nuevo en otros órganos o tejidos) se perfila como el mayor reto en el combate contra el cáncer. Los especialistas sugieren que los próximos tratamientos deberían enfocarse a bloquear la metástasis.

Joan Massagué, director del Instituto Sloan Kettering, en Nueva York, y referente internacional en metástasis da con un símil que todos reconoceremos enseguida. “Es como en una pandemia: si el foco inicial (el tumor primario) no se extirpa a tiempo, los focos secundarios (las metástasis) pueden ser muchos, más resistentes a la terapia, y más peligrosos”. Aquí los rastreadores también deben poder prevenir, adelantarse a las recaídas.

“Pensamos que el éxito se va a lograr a base de combinar medicamentos contra las células malignas directamente (“terapia de precisión”) con medicamentos que estimulan a la inmunidad a atacar las células malignas que queden (“inmunoterapia”) y todo esto complementado con futuros medicamentos que supriman las defensas de estas células malignas contra el sistema inmune”, apuesta Massagué. El científico aclara que a diferencia de lo que ocurre con los tumores primarios, que pueden curarse a menudo con cirugía o radiación local, la metástasis es una enfermedad sistémica. “Los enfoques sistémicos que incluyen el cribado, la quimioterapia, la terapia dirigida y la inmunoterapia son, por tanto, el pilar de la prevención y el tratamiento de la metástasis. Los esfuerzos concertados para mejorar el tratamiento del cáncer están dando sus frutos”.

(Con información de El Mundo y EFE)