Por: Mayra Briseydy Valadez Hernández

¿Es posible prevenir los suicidios a través de la defensa de los derechos humanos? Sí. Una adecuada y oportuna atención hacia las personas en riesgo, a través de medidas coordinadas para salvaguardar el derecho a la salud física, mental y emocional, impactaría positiva y significativamente en los índices actuales de suicidio.

Según datos oficiales de la Secretaría de Salud del Estado de Coahuila, en lo que va del año 2018, se han quitado la vida 44 personas, es decir, aproximadamente una cada dos días. Como sociedad no podemos permanecer pasivos ante tan grave problema social, el cual aqueja sin importar condición social, edad o género, dejando además una estela de preguntas sin respuesta y vacíos que ya nada podrán llenar.
 
En una reciente entrevista el titular de la Secretaría de Salud de Coahuila, Roberto Bernal Gómez, señaló que en el 2017 se registraron 214 suicidios en el Estado de Coahuila, de los cuales 78 fueron en la ciudad de Saltillo; datos alarmantes para la capital de Coahuila.
 
La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su nota descriptiva titulada “El Suicidio, un problema de salud pública enorme y sin embargo prevenible”, publicada en enero de este año, arrojó resultados también impactantes: a nivel mundial, en 2017, el suicidio fue la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años.
 
A nivel nacional, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en su último reporte (2016), el suicidio es la décima causa de muerte en México. Con el alza de suicidios de los últimos años, Coahuila ha ocupado uno de los primeros lugares a nivel nacional, sólo por debajo de Chihuahua, Quintana Roo, Aguascalientes y Campeche.
 
Catherine Le Galès-Camus, subdirectora General de la OMS para Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental, ha hecho fuertes señalamientos en cuanto a que el suicidio es un problema de salud pública en todo el mundo, inclusive se producen más muertes por suicidio que por la suma de homicidios y guerras en el mundo.
 
La OMS, autoridad internacional en materia de salud, señala que el comportamiento suicida está determinado por un gran y complejo número de causas, entre ellas: los antecedentes familiares, el abuso de alcohol y de estupefacientes y determinados trastornos mentales como la depresión y la esquizofrenia, la pobreza, el desempleo, la pérdida de seres queridos, la ruptura de relaciones y problemas jurídicos o laborales.
 
Por esas razones, el suicidio debe enfrentarse como un tema prioritario de salud pública por parte de las autoridades gubernamentales, atendiendo y garantizando la protección de la salud a nivel poblacional, la promoción de estilos de vida saludables, las campañas de concientización, la educación y la investigación en la materia, garantizando con ello, el derecho humano a la salud.
 
Otro de los enfoques graves del problema del suicidio es que los más afectados son personas jóvenes de entre 15 y 29 años; en los meses transcurridos en el 2018, las personas que han decidido quitarse la vida en Saltillo tienen un promedio de 25 años, lo que se traduce en 24 familias afectadas por el tema del suicidio, sólo en la capital del Coahuila
 
¿Qué es lo que el Estado está omitiendo en la observancia del problema del suicidio? ¿Qué se puede mejorar para combatir el suicidio entre los jóvenes? ¿Son las autoridades gubernamentales capaces de ofrecer el derecho al goce máximo de salud? ¿Qué políticas públicas de atención a la salud pública se pueden implementar para salvaguardar los derechos humanos y prevenir el suicidio? 
 
A manera de ejemplo, podemos señalar que la OMS ha implementado programas para la prevención del suicidio que esperan resultados significativos para el año 2020; a nivel local, en la Ciudad de México, se implementó el programa llamado “Hospital de Emociones” para prevenir, detectar y atender el problema del suicidio. Habría que analizar estas medidas y trabajar en la estrategia específica para Coahuila.
 
A nivel nacional existe la Asociación Mexicana de Suicidología A.C., afiliada a la International Association for Suicide Prevention (IASP) que trabaja en colaboración con la OMS. Esta última ha promovido, desde el 2003, el Día Mundial para la Prevención del Suicidio con el objetivo de que cada 10 de septiembre se concientice a nivel mundial sobre la prevención del suicidio.
 
Es urgente tener espacios consolidados para la oportuna asistencia de aquellas personas con comportamientos y tendencias suicidas. Es importante reconocer que el suicidio se puede evitar a través de la salvaguarda y garantía de los derechos humanos, específicamente del derecho a la salud. Esa es la vía para reducir las cifras de tan escalofriante problemática social.
 
@MBriseydy
 
La autora es auxiliar de investigación de la Academia IDH
 
Este texto es parte del proyecto de Derechos Humanos de VANGUARDIA y la Academia IDH.