Fracaso. Pese a la captura de los capos, la violencia ha recrudecido. Foto: CUARTOSCURO
El resultado es 'un mundo subterráneo cada vez más fragmentado', dijo al Post Alejandro Hope, un analista de seguridad

CDMX.- Los esfuerzos para acabar con la violencia relacionada con los cárteles en México comenzaron este año con un estallido: la extradición a EU del capo del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán. A pesar de la fanfarria sobre el caso, la violencia se ha disparado en México y este año se perfila como el más mortífero del País, dijo ayer The Washington Post.

“No está claro cuántos de los más de 30 mil homicidios reportados este año están relacionados con cárteles, pero la violencia tiene preocupados a los analistas: la estrategia de ‘decapitación’, derrocar a los líderes de los cárteles, está fallando”, agregó.

Según un informe de noviembre del Servicio de Investigación del Congreso (CRS), un grupo de expertos no partidistas de Capitol Hill, 107 de los 122 criminales más violentos de México habían sido eliminados, pero los asesinatos aumentaron, de acuerdo con The Washington Post. 

“Las organizaciones se fragmentaron pero no desaparecieron y, en cambio, experimentaron un combate mortal hasta que un nuevo líder (o dos) reemplazó al x jefe, lo que resultó en la aparición de nuevos grupos”, dijo el CRS.

“Atacar a los líderes de los cárteles puede interrumpir la cadena de suministro de drogas hacia EU, pero eso puede crear espacio para que los competidores intenten controlar las rutas de suministro”, dijo al diario norteamericano Jeronimo Cortina, profesor asistente en el departamento de ciencias políticas del Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de Houston.