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El divorcio ha tenido un incremento considerable en los últimos años, pareciera que se ha convertido en algo eventual y desechable. En algunas zonas de México el porcentaje de separación llega hasta un 50 por ciento, siendo multifactorial sus causas: infidelidad, abandono, violencia, adicción, falta de amor e intimidad física o simplemente aburrimiento. Sin embargo, tenemos que sumar una nueva causa de divorcio: adicción al videojuego Fortnite. El mes pasado me llamó la atención que en Inglaterra ha habido más de 200 divorcios porque sus parejas eran adictos a los videojuegos, pero más específicamente a Fortnite. El 5 por ciento de todos los divorcios reportados en Gran Bretaña se debe al descuido de la pareja por estar jugando este videojuego. El pasado junio logró hasta 125 millones de fans en pocos días ante la nueva versión (Fortnite versión 5). Este videojuego consiste en 100 jugadores que se enfrentan a muerte en una isla y se eliminan mutuamente hasta que sólo quede un sobreviviente que será el ganador. Fortnite es considerado uno de los juegos más adictivos.

La adicción a la tecnología, videojuegos, redes sociales, pornografía en línea y series de televisión son una causa creciente de conflictos entre las parejas que pueden llevar a la separación definitiva. Es muy difícil creer que jugar Fortnite pueda destruir una relación humana y más un matrimonio. La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que la adicción a los videojuegos es una actividad muy peligrosa para la conducta y la vida. Además, que la adicción a los videojuegos pueda provocar problemas en nuestras relaciones, hay un alto riesgo en disminuir la actividad física, incrementa riesgos de obesidad, problemas oculares, atrofia muscular y esquelética, déficit del sueño, conductas impulsivas y hasta depresión. La psiquiatra inglesa Louise Theodosiou, de la Universidad Royal, afirma que en los últimos 10 años se ha incrementado el número de personas vulnerables al trastorno del videojuego: “Hay una gran evidencia científica que el trastorno al videojuego se asocia a depresión, ansiedad social, impulsividad y déficit de la atención”. Nuestros hijos adolescentes están siendo afectados desde edades muy tempranas y esto dañará sus relaciones sociales, de pareja y matrimoniales en el futuro. 

La adicción al videojuego afecta el área del cerebro del autocontrol (lóbulo frontal) e incrementa el riesgo de conductas impulsivas. Debemos tener mucho cuidado en nuestros hijos adolescentes, en evitar que adquieran alguna adicción, ya que su edad es sumamente vulnerable hasta los 25 años. Jugadores compulsivos tienen mayor riesgo en consumir sustancias o drogas. Los invito a regular no solamente el contenido de lo que juegan sino el tiempo que están enfrente a una pantalla. 

jesus.amaya@udem.edu