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De acuerdo con el documento, todos los países de la región aumentaron su inversión en educación en al menos 1.5 por ciento del PIB

En promedio, América Latina y el Caribe destinan casi el equivalente de su crecimiento económico, es decir, el 5 por ciento, a la educación y a la capacitación técnica; más de lo que muchas naciones más desarrolladas, pero con resultados muy inferiores, de acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El libro “Aprender mejor: Políticas públicas para el desarrollo de habilidades”, que fue presentado ayer en la ciudad de México, señala que a pesar de los esfuerzos bien intencionados, “muchos programas gubernamentales no logran aportar a niños y adultos de América Latina y el Caribe las habilidades necesarias para prosperar”.

El texto indica que los estudiantes de América Latina y el Caribe “poseen más de un año de retraso respecto de lo esperable para el nivel de desarrollo económico de la región”, incluso, sólo el 30 por ciento de los niños en tercer y cuarto grado alcanzan el criterio mínimo de competencias matemáticas, mientras que en naciones con un similar nivel de desarrollo es de 66 por ciento y 93 puntos porcentuales en países desarrollados.

En comparación con el resto del mundo, el desarrollo de capacidades técnicas en la región, además de ser pobre, es “muy desigual entre países”. Ejemplo de ello es que los niños de escasos recursos están más expuestos a un vocabulario limitado y a más comentarios negativos en comparación con infantes de familias más pudientes. De acuerdo con el BID, cerrar esta brecha puede ser costoso.

Si bien, la región latinoamericana y del caribe destina alrededor de 80 mil millones de dólares al año a la educación primaria, sólo se han implementado 13 evaluaciones rigurosas para comprobar que estos programas funcionen.

El texto afirma que reducir de 25 a 20 puede aumentar el aprendizaje anual en 15 por ciento, mientras que extender la jornada escolar de 4 a 7 horas puede hacerlo en un 10 por ciento, “pero ambas medidas son costosas”, pues aumenta el costo entre 20 y 60 por ciento, respectivamente.

Sobre la educación en los adultos, señala que la clave está en “garantizar que la mayor cantidad posible de trabajadores cuente con acceso a empresas grandes que operen dentro de la economía formal”, pues ellas ofrecen capacitación adicional y un crecimiento salarial tres veces superior que el de las pequeñas empresas.

De acuerdo con el documento, todos los países de la región aumentaron su inversión en educación en al menos 1.5 por ciento del PIB.

En la presentación del libro, el vicepresidente de Sectores y Conocimiento del organismo, Santiago Levy, consideró que para México y la región en general, el tema ya no es más dinero, sino cómo utilizar mejor esos recursos y que puede dar mejores resultados.

Por su parte, Julián Cristia, economista y líder del Departamento de Investigación del BID, destacó que incrementar los años de educación reduce la inseguridad y fomenta la participación en las elecciones.

“Una persona que ha tenido acceso a una adecuada estimulación durante los primeros años de su vida, buenas escuelas, universidad y empleo en una compañía formal, posee grandes ventajas en la vida”, afirmó Levy.