Especial/ A los sesenta años, el capitán de los dos campeonatos italianos fue aplastado por una crisis respiratoria
El campeón de los dos campeonatos había sido sometido recientemente a una cirugía de cabeza

Desde Argentina la noticia que nadie en Nápoles querría recibir jamás: murió Diego Armando Maradona. Lo dice Clarìn, uno de los periódicos más autorizados de Sudamérica.

 A los sesenta años, el capitán de los dos campeonatos italianos fue aplastado por una crisis respiratoria, seguida de un paro cardíaco, que surgió en las últimas horas justo cuando parecía haberse recuperado de la última enfermedad que le había golpeado: un edema en la cabeza para el que había sido operado recientemente.

Las reacciones de la ciudad fueron inmediatas. Sobre los mensajes sociales de dolor y también de desesperación. "Diego, eres Nápoles y no puedes morir", escribe Armando. 

"Maradona nunca muere" es casi un eslogan que corre en las páginas de Facebook. "Porque tus hechos son eternos, como los goles y la alegría que nos diste", volvemos a leer. Una parte de la historia de la ciudad desaparece, y no solo su lado deportivo.