En el marco de la 84 Convención Bancaria, el Secretario de Hacienda Arturo Herrera, señaló que de continuar los actuales niveles en los precios del crudo, las arcas gubernamentales se beneficiarían con la entrada de 300 mil millones de pesos adicionales respecto a lo estimado en el Paquete Económico 2021.

Más allá de la evidente mejora en las cuentas públicas, debemos de tener presente otras implicaciones que es importante incorporarlas al análisis, derivado de que continúen cotizándose en los mercados internacionales precios elevados del petróleo. No todos esos efectos serán favorables. Pero empecemos con los aspectos positivos.

1.- Fortalecimiento de los Fondos de Estabilización. Con fundamento en el artículo 19 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, en el cual se señala el destino de los ingresos excedentes, tanto el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios como el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas, los cuales se han visto sumamente mermados en estos últimos dos años, podrían verse beneficiados después de cumplirse ciertas condiciones en el destino de los excedentes.

2.- Posible retraso en la degradación de la calificación soberana y de Pemex. Aunque queda claro que las condiciones estructurales tanto de la empresa productiva del Estado, como del Gobierno siguen empeorando cada minuto que pasa y no se asoma intención alguna por revertirlas, el hecho de que de manera coyuntural se registren ingresos altos por la venta de crudo, pudiera retrasar la inevitable decisión de las calificadoras. No obstante, ello solo implicaría alargar la agonía.

En lo que respecta a los factores negativos que se observarán, estos se pueden resumir en los

siguientes puntos:

1.- Tendencia al alza en los precios de la gasolina, lo que invariablemente presionará las finanzas tanto de Pemex, al encarecerse el costo de importación del combustible, como del mismo Gobierno Federal si no cede a la tentación de seguir aumentando el estímulo fiscal para contener el alza en los precios del energético.

2.- Ajustes en los precios que eventualmente implicaría presiones inflacionarias. Aunque no hemos registrado a la fecha sobresaltos inflacionarios, en caso de que estos se materialicen, vendrían en un mal momento. Justo en un entorno de debilidad en el mercado laboral y pérdida de ingresos para las familias, a la par de que el margen de maniobra para bajas adicionales en las tasas de interés por parte del Banco de México es prácticamente es nulo.

No todo lo que brilla es oro y más nos vale que entendamos que ya no somos la potencia exportadora de petróleo de antes, donde aumentos en la cotización del crudo equivalía a abundancia y derroches. Las cosas han cambiado desde hace tiempo.