Según la tradición, Ambrosio de Milán, uno de los Padres de la Iglesia Católica en el siglo IV, hizo esta pragmática recomendación que guió el trabajo misionero cristiano.
Según la tradición, Ambrosio de Milán, uno de los Padres de la Iglesia Católica en el siglo IV, hizo esta pragmática recomendación que guió el trabajo misionero cristiano.