Sin embargo, no debe pasarse por alto la necesidad urgente de cubrir el déficit de crédito en el ámbito rural, ya que a final de cuentas se trata de darle un giro al simbolismo rulfiano respecto a nuestro campo, a fin de fortalecerlo y que deje de ser escenario y símbolo de una difícil realidad rural, la aridez y la falta de esperanza.